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EDUARDO ARZANI

Cargo: Director

Empresa: OICEX

Área: Dirección

Ciudad: Buenos Aires

La inserción internacional argentina a partir del 2012

Eduardo Arzani | 27 Octubre del 2011

Desde una visión positiva, podemos analizar las posibilidades que el país y sus empresas tienen en el escenario internacional futuro. Hoy en Argentina, hay un consenso en la búsqueda de satisfacer expectativas de progreso económico y de mejoras en la calidad de vida. Y a su vez, vivimos una nueva realidad internacional, con cambios significativos en el mapa de la competencia económica mundial, con oportunidades futuras, muy interesantes para el comercio internacional.

Si hacemos un resumen de lo que va de este año 2011 en el ámbito global, podemos decir que, empeoraron las condiciones de las economías industrializadas, que creció  la inestabilidad en el norte de África, provocando un aumento del precio de los combustibles, que la tragedia en el Japón, el terremoto, el tsunami y la catástrofe nuclear, afectó las cadenas de suministro global en la industria. Asimismo, en el segundo semestre, se reavivaron las inquietudes por los temores de incumplimiento (default) en Grecia, Irlanda y Portugal y las repercusiones en otras economías europeas de mayor tamaño.

A fines de julio, las enormes dificultades para lograr un acuerdo legislativo sobre el límite de la deuda pública en los Estados Unidos agregaron una nueva dosis de incertidumbre y volatilidad en los mercados financieros. La rebaja en la calificación de la deuda soberana de los Estados Unidos, hecho inédito en la historia, y las débiles tasas de crecimiento económico han acentuado aun más la incertidumbre ya existente. Una marcada volatilidad se ha apropiado de las principales plazas bursátiles, con caídas parecidas a las ocurridas en importantes crisis financieras previas. También el estancamiento económico de la zona del euro en el segundo trimestre de 2011, inclusive en las economías principales (Alemania y Francia)  repercutió en los precios internacionales de los productos básicos, los que muestran importantes reducciones en plazos cortos, si bien aún continúan en niveles superiores a su tendencia de largo plazo, particularmente los minerales y metales. 

Los indicadores líderes compuestos muestran que la desaceleración en los países industrializados está empezando a afectar a las principales economías emergentes, afectando a China y particularmente a la India y el Brasil. En la medida en que permanezcan estas tendencias, podría esperarse para 2012 un menor ritmo de incremento de las exportaciones a Europa y a los Estados Unidos, de modo que las economías con una mayor orientación exportadora hacia esos mercados verán afectado el dinamismo de sus ventas externas. De la misma forma, un menor ritmo de crecimiento en las economías emergentes, sumado al escenario de debilitamiento en las economías centrales, se reflejaría en menores precios internacionales de los productos básicos, lo que afectaría los saldos comerciales y de la cuenta corriente de los países que los exportan (informe de la Cepal - Panorama de la Inserción Internacional de América Latina y Caribe 2010-2011)

La actual crisis financiera y económica con las conocidas consecuencias en la producción, en el consumo, y en el comercio internacional y el consecuente cambio de paradigmas y estrategias, en las políticas públicas y en las instituciones, y en los valores y preferencias de la gente, en todas las latitudes, muestran un mundo de oportunidades, en el que se multiplican también los problemas globales colectivos (cambio climático, agua), donde a la vez no existen marcos institucionales que permitan articular respuestas colectivas efectivas.

De allí la importancia que tiene para una empresa mejorar el perfil de su gestión de inteligencia competitiva, a través de entes públicos, bancos, prensa especializada, cámaras empresariales, instituciones académicas. Estos son algunos de los canales que permiten que las empresas puedan colocar información y diagnóstico sobre cambios internacionales en la perspectiva de sus estrategias de mediano plazo, sean ellas ofensivas o defensivas. En la Argentina las empresas están expuestas a la competencia internacional. Sea porque exporten o importen, o porque sin hacerlo pueden ver erosionada su relativa ventaja competitiva por cambios que se operan en el contexto internacional. No hay barrera arancelaria suficiente para encapsular una empresa de alteraciones generadas por el progreso técnico y sus efectos sobre las preferencias de los consumidores.

Teniendo en cuenta los riesgos que enfrenta hoy la economía mundial y su nueva geografía centrada cada vez más en la región de Asia-Pacífico, debemos redoblar esfuerzos para identificar y aprovechar las posibles complementariedades derivadas de una mayor integración con esa región. Para lograrlo, debemos adoptar un enfoque coordinado en sus iniciativas comerciales y de inversión.

Las condiciones económicas favorables que hoy presenta nuestra región ofrecen una oportunidad única para sentar las bases de un continuo flujo de relaciones comerciales y de inversión con Asia-Pacífico mediante: la creación de alianzas comerciales birregionales; el aumento de la cooperación en materia de innovación y de capital humano a fin de diversificar el comercio y agregar más valor y conocimiento a las exportaciones; y la colaboración con vistas a promover condiciones más estables para el crecimiento.

Uno de los factores que limitan las corrientes birregionales de comercio e inversiones es la falta de comercio intraindustrial entre ambas regiones. Si bien dentro de las dos regiones el nivel de este tipo de comercio es elevado, entre ambas aún es escaso. El hecho de que las corrientes de comercio intraindustrial aún representen una parte relativamente pequeña del comercio birregional indica que este tipo de cooperación en el comercio y las inversiones ofrece no solo grandes posibilidades sino también enormes desafíos.

América Latina está comenzando a exportar una gama de productos más diversificada a Asia-Pacífico; la presencia de estos productos indica que está empezando a integrarse, aunque débilmente, a las amplias redes de cadenas de suministro que predominan en la región de Asia-Pacífico.

Los esfuerzos destinados a profundizar las relaciones comerciales y las inversiones con Asia-Pacífico deben seguir dos caminos: promover una inversión extranjera directa relacionada con la búsqueda de la eficiencia en América Latina y enfrentar los inconvenientes de la inversión vinculada a la búsqueda de nuevos mercados, que suelen repercutir en la economía en general y en el sector de las exportaciones en particular.

Varias experiencias recientes demuestran que se puede agregar valor y conocimiento a las exportaciones de productos básicos para lograr un aprovechamiento eficaz y coordinado de las ventajas comparativas. Aunque con más dificultades que las manufacturas, los productos básicos también pueden integrarse a las cadenas de producción y comercialización de la región de Asia-Pacífico, aunque esto requiere un enfoque integral que abarque el proceso de producción, la logística comercial, el transporte marítimo y aéreo y la comercialización y distribución en el mercado de consumo final.

Las exportaciones realizadas mediante alianzas con inversionistas de la región de Asia-Pacífico podrían ayudar a conformar un conjunto de actividades que incluya bienes, servicios, inversiones y financiamiento. Es necesario establecer alianzas estratégicas para incrementar el valor agregado en toda la cadena de producción y comercialización, así como alianzas tecnológicas que sean beneficiosas para ambas partes (con el fin, entre otros, de aplicar los adelantos en el área de la biotecnología a la agricultura, la minería, la silvicultura y la pesca).

Existen varios e importantes temas de interés común relacionados con la promoción del comercio y las inversiones, el aumento de la competitividad internacional, el acceso al mercado, los acuerdos de libre comercio y la integración regional. Para reducir la gran brecha que existe entre la información sobre las oportunidades comerciales y la percepción de estas y el acceso al mercado, los países de ambas regiones deben considerar la adopción de diversas medidas, tanto en la esfera económica como en la comercial. Estas medidas deben ser coordinadas y permitir el aprovechamiento de las disposiciones internacionales y regionales existentes, además de incluir a las asociaciones comerciales y a otros actores del sector privado.

Eduardo Arzani es Ministro de Comercio Exterior, Turismo e Inversiones de la Provincia de Chubut, Argentina. Con anterioridad a esta designación, se ha desempeñado como Gerente General de la Zona Franca de Comodoro Rivadavia y como Coordinador General del Proyecto BID de Desarrollo de Foros de Competitividad Sectoriales. Es Licenciado en Comercio Internacional, cuenta con una especialización en Logística y Marketing Estratégico y además es Técnico en Despacho Aduanero.

 

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