27 de Marzo de 2017| Última actualización 16:26 GMT

DARIO CERVANTES PADILLA

Cargo: Economía de Desarrollo, Políticas Públicas, Cooperación Internacional

Empresa: SOUTH PROJECT ANÁLISIS CONSULTANTS

Área: Consultor e Investigador

Ciudad: Ginebra

Dependencia de recursos naturales pasa factura a países latinoamericanos

Dario Cervantes Padilla | 27 Noviembre del 2014

Mientras en el 2007-08 el cataclismo financiero ahogaba la economía de Europa occidental y de Estados Unidos, las economías de los países Latinoamericanos era muy saludable, con un envidiable crecimiento de entre 5% y 6% del PIB. Entre el 2000 y 2010 los mercados Latinoamericanos llegaron a enriquecer sus economías gracias a la demanda asiática de materias primas, metales industriales y petróleo. Pero no solo las exportaciones de materias primas se portaban bien, los capitales internacionales hacían su verano batiendo récords en forma de inversiones directas del exterior (IDE) y de capitales especulativos.


Pero la maldición de los recursos naturales es cíclica cuando existe una fuerte dependencia de esos recursos, especialmente cuando durante la bonanza económica no se ha aprovechado para diversificar otros sectores productivos dando espacio a pequeñas y medianas empresas, las que a su vez, habrían procurado una saludable clase media, que especialmente en tiempos difíciles, podría haber consolidado el consumo interno. Por el contrario, lo que se ha hecho es consolidar la dependencia de recursos naturales y materias primas.


Los principales países sudamericanos recipientes de inversión extranjera: Brasil, Chile y Perú, están en plena desaceleración económica, el caso de Brasil no deja espacio a la duda. El conocido como "elefante blanco sudamericano" experimenta de un lado, una inflación acelerada de un 6,75%, y de otro, un retroceso de 1% de su PIB. En este contexto, entre aceleración galopante y marcha atrás, la política monetaria brasileña no pisa en suelo firme.


En general y para colmo, las políticas económicas de los países latinoamericanos no inspiran confianza cuando emergen este tipo de problemas, varias experiencias de crisis lo han demostrado. Es lógico suponer que ningún inversor querrá ver su capital bloqueado, por eso se puede ver como los capitales huyen de países sudamericanos para instalarse en países asiáticos, evidentemente.

Los buenos alumnos han resultado ser Colombia y México, aunque estos dos países se portan mejor, puede advertirse que por ejemplo, que en Colombia su mercado inmobiliario está saturándose lo mismo que el crecimiento del crédito. De su parte, la solida industria manufacturera de Estados Unidos y las exportaciones hacia este país se ha constituido en un soporte estratégico para la economía de México, haciendo de este la excepción de sus vecinos Latinoamericanos.

 


Dario Cervantes Padilla. Especialista en economía del desarrollo; derecho internacional de comercio; cooperación internacional, pilotaje y evaluación de políticas públicas. Relación académica con la Universidad Central de Ecuador y el Instituto de Altos Estudios Internacionales y de Desarrollo (IHEID) de Ginebra-Suiza.

 

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