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GUSTAVO A. GIRADO

Cargo: Director/Coordinador del Observatorio Asia Pacífico, Profesor

Empresa: ASIA & ARGENTINA

Área: Economía internacional, Asia Pacífico

Ciudad: Buenos Aires

El menor crecimiento chino: ¿un cambio estructural?

Gustavo Girado | 16 Abril del 2015

En el año que acaba de terminar, el crecimiento global fue menor al esperado, continuando con la pobre performance de la cual la economía en su conjunto no logra despegar y, peor aún, no parece conseguir diseñar soluciones para superar la crisis a mediano y largo plazo. En ese contexto, China hizo su aporte: registró en 2014 la menor expansión económica desde 1990 y todo indica, finalmente, que se habría alcanzado un punto de inflexión en su meteórico crecimiento, que lleva décadas. La economía se expandió 7,3% en el último trimestre del año pasado, y 7,4% en su conjunto, por lo que parece conveniente detenerse ligeramente a observar de cerca las causas de su inusual comportamiento. Así y todo, sigue siendo la economía que más aporta al crecimiento de la riqueza mundial.

 

Por primera vez en casi tres décadas, la Oficina Nacional de Estadísticas tuvo que informar que la economía China había crecido ligeramente por debajo de lo estimado por el Politburó (7,5%) y, si bien eso es muy llamativo dado los resultado económicos de los últimos 30 años, más lo es que haya amplio consenso entre analistas acerca de que ya no va a poder sostener tasas de dos dígitos de crecimiento anual y que éste puede estabilizarse en niveles cercanos al 7%, que es muy alto para el resto del mundo, pero no para China, claro.

 

Hay un sector históricamente muy dinámico, que es indispensable a la hora de entender la actualidad: el de la construcción, pues su fuerte desaceleración permite estimar la que será menor demanda de cemento, acero, consumo de energía, producción minera, artefactos eléctricos, automóviles, etc. Todas ellas ven reducir su nivel de actividad que, en rigor, por tratarse de China significa que seguirán creciendo, pero más lentamente. Hasta aquí, la evidencia muestra que la menor actividad responde a un cambio estructural, no se trataría de un fenómeno cíclico, sino que responde a modificaciones profundas que apenas se vislumbran en los hechos. Sin embargo, sí forman parte del escenario previsto por las autoridades políticas chinas.

 

Para comprenderlo mejor, debe recordarse que la crisis de 2009 generó una inmediata respuesta de la política pública en China fenomenal, con un paquete de inversiones y gastos del gobierno para 2010 y 2011 de us$ 600 mil millones, posteriormente ampliado. Gran parte de ese estímulo fue a la construcción, y es ese impulso el que ahora se ha agotado. El auge en la construcción residencial de estos años se va diluyendo paulatinamente, y las consecuencias se arrastran sobre una vasta parte de la economía china.

 

En julio pasado, el FMI estimó que el sector inmobiliario y de la construcción en China habían explicado un 15% del PBI en 2012, una cuarta parte de la inversión en activos fijos, el 14% del empleo urbano y aproximadamente el 20% de los préstamos bancarios. Alrededor del 39% de los ingresos del gobierno se relacionaron con la industria inmobiliaria en 2014. De acuerdo con la consultora Gavekal Dragonomics, la velocidad del crecimiento del sector se irá reduciendo paulatinamente desde este año al 2025, a una tasa del 1%-3% anual. Asimismo, el crecimiento de la producción de electricidad se redujo a un promedio del 4% en los primeros 10 meses de 2014, menos de la mitad del ritmo de los cinco años anteriores. El volumen de tráfico de mercancías por ferrocarril cayó un 7,5% en el mismo período respecto al año anterior, lo que constituyó su décimo descenso consecutivo.

 

En suma, la mayoría de las siete actividades que traccionan al resto de la economía (producción industrial, energética, tráfico de pasajeros, volumen de carga por tren, inversión, ventas minoristas y exportaciones) presentaron caídas en 2014 respecto del año anterior, o pisaron el freno, creciendo a mucha menor velocidad. Por su parte, la producción de servicios y el consumo privado no están aún en condiciones de crecer lo suficiente para compensar la caída en el nivel de actividad manufacturera, traccionando y haciéndose cargo de constituirse en los nuevos motores del crecimiento. Son esas las apuestas del Premier Li Kekiang: una serie de actividades nuevas y vinculadas con los cambios en los hábitos, que deberían impulsar la variable consumo para que se convierta en la estrella de la demanda agregada, y así seguir creciendo a tasas más moderadas pero a partir de las mejoras en las condiciones de vida doméstica.

 

El nuevo carácter que asumen los cambios estructurales que impulsa el gobierno, ya popularizaron una síntesis: “la nueva normalidad”, que en boca del presidente Xi Jingping se tradujeron como una nueva etapa en la cual se crecerá menos que antes, pero será un crecimiento de mayor calidad. La Agencia Bloomberg señaló, poco después de la difusión de los datos de Beijing sobre los números del 2014, que el FMI bajó 0,3 puntos porcentuales (a 6,8%) su pronóstico para el crecimiento chino de este año.

 

 

Fuente: diariobae.com

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