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Brexit: A dos años de la histórica ruptura del Reino Unido con la Unión Europea

Marco Trade News | 25 Junio del 2018
Brexit

Autor imagen: Foto cortesía

Tras dos años desde la votación que aprobó la salida de Europa y con una masiva manifestación, los británicos buscan una salida para deshacer el entuerto y reclaman el derecho de volver a votar.

El pasado sábado 23 se cumplieron dos años de una votación histórica por la que los británicos decidieron abandonar su pertenencia a la Unión Europea. El Brexit logró el 51,9% de apoyos pero nació con “forceps”: a las acusaciones –luego probadas y reconocidas por Christopher Wylie– de amañes electorales a través de empresas como Cambridge Analytica y aportes ilegales a la campaña previa, se sumó una ola de arrepentimientos a las 24 horas de la elección. Miles de británicos descubrieron que habían sido manipulados y llevados al error, por ultranacionalistas y populistas como Nigel Farage y Boris Johnson.

Desde entonces el Reino Unido vive jaqueado por la inestabilidad y todo tipo de pronósticos sobre su dudoso futuro económico. El proceso debería culminar a finales de marzo de 2019, cuando se concrete de manera definitiva un divorcio de consecuencias todavía imprevisibles.

En el Parlamento británico se va consolidando un frente de representantes oficialistas y opositores –laboristas, conservadores y liberal-demócratas– que reclaman tener la palabra final sobre el acuerdo que alcance la primera ministra, Theresa May, con Bruselas.

Y en las calles, avanza un movimiento de sindicatos, políticos, estudiantes y activistas de una larga decena de grupos proeuropeos, sumados al nuevo partido Renew, que por primera vez, lograron unir sus fuerzas en la mayor manifestación en el centro de Londres, desde la victoria del Brexit., en la llamada Marcha de la Gente.

La convocatoria, dos años después del referéndum, reunió a decenas de miles personas que demandan ahora el derecho a poder votar sobre el acuerdo que finalmente se alcance con Bruselas, lo que permitiría encontrar alternativas para permanecer en Europa.

La marcha, sumada a la actividad de los parlamentarios, buscan aumentar la presión sobre la primera ministra, Theresa May, cercada por el grupo más ultra de los proBrexit, pero también sobre el líder laborista Jeremy Corbyn, que mantiene un sospechoso silencio, intentando un equilibrio entre la mayoría de sus seguidores, partidarios de permanecer en Europa y algunos de sus distritos electorales más importantes que votaron el Brexit.

Mientras se conocen nuevos análisis económicos que revelan que el abandono de la comunidad europea, le está costando 1.600 millones de euros mensuales, asoman fuertes reacciones en el mundo empresarial. El mismo sábado de la masiva concentración en Londres, el presidente de Siemens, Jürgen Maier, expresó su frustración, durante el programa Today de la BBC Radio 4.

Maier señaló de manera contundente que el objetivo debería ser la “mínima fricción” en cualquier acuerdo comercial futuro y amonestó al gobierno de May por “dos años de no haber logrado lo que se nos prometió, que es que todo esto sería fácil”.

En una clara crítica a las frases de Boris Johnson –adlátere manifiesto de Trump en los principios y en las formas– el presidente de Siemens señaló que “las realidades se están asentando y creo que es hora de alejarse de los lemas, 'Brexit británico', 'entrar en combate con Europa'"…Todo eso es increíblemente inútil y lo que tenemos que hacer ahora es acercarnos más a nuestros socios europeos y determinar qué es un Brexit realista y pragmático que funcione para ambas partes, para la UE y para nosotros mismos”.

Su intervención sigue a las advertencias hechas por Airbus y BMW acerca de que la incertidumbre les está haciendo considerar su permanencia y sus inversiones en Reino Unido. El fabricante de automóviles manifestó que se necesita claridad sobre los arreglos aduaneros en unos meses mientras que Airbus, responsable del empleo de 14.000 personas en el Reino Unido, declaró un escenario sin acuerdos, amenaza directamente su permanencia en el país.

La respuesta del canciller  Boris Johnson a esas preocupaciones empresarias parece salida de un manual del presidente Trump. En una recepción diplomática al ser consultado contestó: “Fuck business”.

Fuente: The Guardian - Sunday Express

 

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