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Buscando algo más que buenas intenciones

editor | 05 Septiembre del 2013

En un inminente estado de alerta los países que participan en ciertos intercambios regulados internacionalmente, dejaron a partir del 3 de junio de este año, en la Sede de las Naciones Unidas en New York (Estados Unidos), el Tratado sobre el Comercio de Armas abierto para ser firmado por las diferentes naciones.

Desde esa fecha al menos 60 estados firmaron el primer tratado sobre regulación del comercio de armas. El período en que se permite su firma concluirá cuando el mismo entre en vigor, pudiendo los países adherirse.

Según datos difundidos por Naciones Unidas, el comercio mundial de armas convencionales moviliza al menos U$S 70.000 millones. El tratado aprobado por la Asamblea General de Naciones Unidas el pasado 2 de abril pretende controlar el uso ilegal y establecer estándares para las exportaciones transfronterizas.

Cabe destacar, en el contexto de los actuales sucesos, que Irán, Siria y Corea del Norte fueron los únicos países que votaron contra el documento. Sin embargo, otro controvertido país como Estados Unidos aún no suscribió su adhesión.

A diferencia del comercio de bienes y servicios, incluso del mercado financiero, el comercio mundial de armas y municiones no está regulado internacionalmente, ni lo estuvo.

Resulta evidente que para que un tratado de esta naturaleza adquiera la relevancia necesaria, requiera la firma de los grandes exportadores de armas. Y el compromiso de las naciones del mundo no sólo a castigar severamente el comercio ilegal y los hechos delictivos como el terrorismo, sino también comprometerse a regular de forma responsable el comercio legal de armas.

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