25 de Septiembre de 2018| Última actualización 07:40 GMT

CADENA DE SUMINISTRO: El sector marítimo cree que la nueva normativa de emisiones supondrá un aumento del coste del combustible

Los factores externos pueden dificultar el cumplimiento de los requisitos para la fecha límite, especialmente por la posibilidad de que no haya suficiente disponibilidad de combustible.

CADENA DE SUMINISTRO | 11 Abril del 2018

 

Una encuesta de la consultora Drewry ha revelado las principales preocupaciones de los propietarios de buques en cuanto al cumplimiento de la nueva normativa sobre emisiones de la Organización Marítima Internacional, OMI, para 2020, su resignación respecto al cambio a combustibles bajos en azufre.

 

En el sector, existen dudas sobre la necesidad de instalar nuevas depuradoras, cambiar a buques que utilicen Gas Natural Licuado, GNL, asumir el coste de utilizar combustibles con un precio más elevado.

 

Así, el 66% de los encuestados consideran que la regulación podría aplicarse como estaba previsto en 2020, pero el 25% piensa que la fecha tendrá que retrasarse debido a la falta de disposición por parte de los actores involucrados y la incertidumbre actual sobre la disponibilidad de combustibles que cumplan con los requisitos, la capacidad de instalación de los sistemas y la infraestructura necesarios, y los posibles cambios en la legislación.

 

La solución preferida por los armadores en el 66% de los casos es utilizar combustible marino bajo en azufre, muy por encima de otras soluciones, como el uso de fuelóleo pesado, HFO, que escogerían el 13% o del GNL, que prefieren el 8%. En general, el sector se muestra receloso por los costes que puede tener la adaptación de los buques.

 

En lo que se refiere a los nuevos proyectos, el 37% apuesta por los combustibles marinos bajos en azufre, pero en este caso, el 24% opta por el GNL y el 21% por buques con sistemas de depuración de gases. Algunos encuestados apuntan a que la decisión de comprar buques propulsados por GNL tiene mucho que ver con si navegan por zonas con la suficiente infraestructura.

 

Además, se muestran preocupados por la manera en que los factores externos pueden dificultar el cumplimiento de los requisitos para la fecha límite, especialmente por la posibilidad de que no haya suficiente disponibilidad de combustible o por la incapacidad para adaptar los sistemas de depuración.

 

Guías de la OMI

 

Se espera que para finales de 2018, la OMI lance una serie de guías para clarificar los niveles de aceptación, lo que probablemente reducirá este miedo a ser castigados cuando tienen razones justificadas para no haberse adaptado totalmente a los nuevos estándares.

 

En lo que se refiere a los depuradores, algunos propietarios piensan que se trata de una solución temporal y que la normativa de la próxima década probablemente limitará o prohibirá su utilización, teniendo en cuenta que la Unión Europea quiere reducir el 70% de las emisiones de carbono para 2050.

 

Por ello, algunos creen que es más seguro esperar para evitar que sus inversiones queden obsoletas. Asimismo, muchos piensan que las nuevas regulaciones han limitado los nuevos pedidos, lo cual podría haber tenido un efecto positivo.

 

Sea cual sea la solución que se adopte, si hay algo que está claro es que la normativa de la OMI contribuirá a incrementar los costes del combustible y que la mayoría de propietarios necesitan que desde la Organización, se aclaren algunos aspectos cuanto antes para adaptarse a la situación.

 

 

 


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