26 de Mayo de 2018| Última actualización 08:16 GMT

China prohíbe las importaciones de basura del extranjero para mejorar su medio ambiente

Marco Trade News - Fuente: Xinhua, EFE, El País | 11 Febrero del 2018
Medioambiente

Autor imagen: Internet

El gobierno chino ha implementado a partir de este año, nuevas políticas contra la contaminación, prohibiendo la importación de 24 tipos de residuos: plásticos domésticos, papel sin clasificar, varios tipos de escoria de minas y desechos textiles, entre otros.

 

La medida, anunciada con seis meses de antelación, ha supuesto sin embargo, un “shock” para varias economías desarrolladas que usaban al territorio de China como el vertedero de los residuos de sus consumos.

 

La prohibición china de importar esos desperdicios es parte de un programa de saneamiento ambiental. El Ministerio de Medio Ambiente asegura que la medida responde a los planes del país para mejorar su maltrecho medio ambiente, mediante el cierre de numerosas plantas de reciclaje altamente. Las grandes zonas de procesamiento de estos residuos se encuentran en las provincias de Cantón, Zhejiang y Shandong, áreas costeras con importantes puertos de entrada de mercancías.

 

Ya en 2013, Beijing inició una campaña para lograr eliminar las 4.453 calderas de carbón de la ciudad, con lo que el consumo de carbón se redujo en casi 3 millones de toneladas en la capital, con una mejora del 99,8% de la contaminación proveniente del carbón y una reducción de las emisiones de 5.500 toneladas de humo y polvo y 6.600 toneladas de dióxido de azufre, según datos de la Oficina Municipal de Protección Ambiental de la ciudad. Gracias a esas medidas, la densidad media anual de dióxido de azufre en Beijing pasó de 28 microgramos en 2013 a 8 microgramos m3 hacia finales de 2017.

 

Desde 1980, China fue el mayor importador mundial de residuos y en 2012 ya era el destino del 56% del tráfico mundial de desechos plásticos, según datos de Greenpeace. Inicialmente China comenzó a importar residuos sólidos del exterior para reutilizarlos y aliviar su escasez de ciertas materias primas. Con los años se convirtió en el mayor destino de la basura de otras partes del mundo.

 

La medida de prohibir la importación de ciertos tipos de residuos sólidos desde el extranjero, está teniendo efectos importantes sobre la industria mundial del reciclaje. Todas aquellas naciones –en especial, las más desarrolladas– que hasta ahora dependían del China para deshacerse de su basura, buscan ahora alternativas, sea gestionar estos residuos por sí mismas o buscarles otro destino.

 

Países como el Reino Unido han pasado a tener un serio problema. Según una investigación Unearthed publicada a finales del 2017, solo el Reino Unido exportaba del 65% de sus desechos plásticos a China. Y protegidos por la advertencia china de la prohibición en julio pasado, las exportaciones británicas de basura han comenzado a derivar a países, como Malasia y Vietnam. En EEUU o la UE también se negocian nuevos destinos para los desechos hacia países como Turquía.

 

Es particularmente relevante es el tema de los desechos plásticos. Según datos de Comtrade-ONU, China en 2016, importó de manera directa 7,35 millones de toneladas de plástico (55,3% del total mundial) y a través de Hong Kong (que los reexportó a China continental) otras 2,85 millones de tn., totalizando 10,2 millones de tn., casi el 70% del global. El comercio de estos productos con China e 2017 alcanzó los u$s 17.000 y otros u$s 4.600 millones con Hong Kong.

 

La dependencia de ciertos países del vertedero chino es llamativa. Los desechos de plástico importados alcanzaron un máximo de casi 9 millones de tn. anuales en los últimos años. Su gran proveedor es EEUU, el mayor exportador mundial de residuos, que sólo en 2016 exportó por valor de u$s 5.600 millones. La UE envió en ese mismo año, más del 50% de sus exportaciones de residuos a China. España envió 207.835 toneladas de plásticos con ese destino en 2016; México vendió 203.601 al gigante asiático, mientras  en el caso de Japón y Corea del Sur, la proporción supera el 80%.

 

“Esta regulación va suponer un terremoto en todo el mundo, y forzará a varios países a abordar esta actitud de 'ojos que no ven, corazón que no siente' que se ha desarrollado hacia la basura”, asegura Liu Hua, investigador de Greenpeace.

 

“El mundo no puede continuar con el actual modelo de consumo derrochador basado en el crecimiento infinito en un planeta finito”. Habrá que pensar en formas que reduzcan los residuos en vez de buscar nuevos lugares adonde enviarlos.  Como señala Hua, Malasia o Vietnam “no tienen la misma capacidad que China para almacenar desechos y lidiar con semejante cantidad de basura”.

 

Esas montañas de plástico que ya no podrán entrar a China y el gobierno ha tomado duras medidas para evitar su contrabando. La Administración General de Aduanas (AGA) de China señaló que trabajará en estrecha coordinación con otros departamentos, incluyendo la defensa fronteriza, guardacostas y agencias de protección del medio ambiente, para detener ese contrabando. Ya en el primer semestre del 2017, las aduanas de China decomisaron más de 260.000 tn de desechos sólidos en 146 casos. Más de 70% de los casos descubiertos desde 2013 ocurrieron en la cuenca de Bohai, y en los deltas de los ríos Yangtse y Perla. En noviembre pasado, 259 personas fueron arrestadas por la importación ilegal de 303.000 tn de basura.

 

Aunque el plástico pueda ser convertido en una imitación de la madera para la construcción de muebles, China ha resuelto abandonar su importación debido a que su proceso de reciclaje genera gran cantidad de dióxido de carbono que contamina los ríos cercanos a las plantas elaboradoras.

 

Como explica Xu Bin, profesor de la China-Europe International Business School (CEIBS): “En gran medida, si los países desarrollados han logrado crear un entorno limpio, no ha sido por la adopción de estrictas normativas ambientales, sino gracias a dos procesos de deslocalización propiciados por la globalización: han trasladado a los países en vías de desarrollo el reciclaje de sus residuos y la fabricación de productos que requieren procesos muy contaminantes”.

 

Se avecina por tanto, una crisis mundial del reciclaje. Las alternativas para deshacerse de los residuos, no llegarán pronto. La construcción de plantas de reciclaje llevará tiempo y “distracción” de recursos. Parece más fácil que los países contaminadores busquen simplemente otros territorios donde depositar su basura.

 

 

0 COMENTARIOS

Debe estar registrado para comentar