18 de Diciembre de 2017| Última actualización 00:36 GMT

Comercio internacional como aliado para la generación de empleo

editor | 01 Mayo del 2014

No es extraño asociar el comercio internacional con el empleo nacional. El interrogante acerca de cómo afecta el comercio internacional a la pérdida o generación de empleos no está del todo resuelto.

Si bien existen numerosos estudios que apoyan la teoría que las economías abiertas, logran niveles más altos de crecimiento económico, lo que se traduce en mayor bienestar para la población y mayor empleo, quedan algunos aspectos librados a la relatividad de las políticas públicas. 

Según un estudio de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), coincidente en algunos conceptos con informes difundidos por la OIT (Organización Internacional del Trabajo), la apertura comercial contribuyó a la creación neta de empleos, y a largo plazo, el comercio y la liberalización de las inversiones también lograron aumentar los salarios reales promedio.

No obstante, para los analistas, los mercados internacionales de bienes y servicios integrados pudieron funcionar como un canal para que se propagara la crisis; asimismo, aseguran que “la recesión se debió a los desequilibrios macroeconómicos y al mal funcionamiento del sector financiero”, no de los mercados abiertos.

De hecho, los trabajadores, como consumidores, también logran beneficiarse significativamente de los mercados abiertos al acceder a precios más bajos y a una más amplia gama de productos y servicios. 

En general, se observa que la integración económica internacional colabora a reducir las desigualdades; mientras que los mercados cerrados, tienden a aumentar costos, reducir la demanda y la generación de empleos.  

Un ejemplo claro es el caso registrado en la región latinoamericana, que alcanzó en los últimos años un importante crecimiento sostenido y llevó el desempleo a una tasa mínima histórica de 6,3% en 2013, pese a que la situación laboral en sí preocupe por la falta de dinamismo económico.

Resulta imposible negar el proceso de globalización en curso, impulsado por una combinación de cambios en la tecnología, las reformas del mercado y la liberalización comercial.

Por consiguiente, permitir los cambios estructuras que se derivan del progreso tecnológico y la especialización internacional, puede contribuir a mejorar los ingresos y el empleo. Sin embargo, es preciso que se garantice la distribución de los beneficios a través de una "educación eficaz, políticas de mercado laboral adecuadas, políticas de impuestos y medidas de protección social".  

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