21 de Octubre de 2018| Última actualización 12:35 GMT

Déficit de producción agrícola venezolana subió a 75%

Marco Trade News | 16 Abril del 2018
Venezuela

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La crisis alimentaria de Venezuela, de ribetes dramáticos, se agrava por un déficit de la producción agrícola que llega al 75%, según la Federación de Agricultores de ese país.

 

Al drama humanitario que vive Venezuela, con un agudo desabastecimiento de medicamentos, una emigración del país de millones de personas, el derrumbe de su producción petrolera y una caótica situación política y económica (la inflación más alta del mundo), se agrega ahora, según informó la semana pasada, la Federación de Agricultores, una caída de la producción agrícola que ascendió al 75%, cinco puntos más que en 2017.

 

Ese déficit de la producción agrícola venezolana del 75%, agrava la escasez de alimentos que ya viene padeciendo la población, tal como reseñan todos los medios y organizaciones de ayuda solidaria.

 

Actualmente el sector privado abastece 25% del consumo, frente a 30% en noviembre del año pasado, y “es la razón por la cual no conseguimos los alimentos”, dijo Aquiles Hopkins, presidente de la Federación Nacional de Agricultores (Fedeagro).

 

El socialismo bolivariano que gobierna Venezuela ha recurrido durante mucho tiempo a los controles cambiarios y de precios en un intento por hacer que los bienes básicos sean asequibles y estén disponibles a los precios “oficiales”.

 

Pero el salario mínimo mensual de un trabajador en el país es el equivalente a $5 dólares a la tasa fluctuante de mercado negro, lo que hace imposible que los abastecedores puedan responder a esos valores y la capacidad del consumidor es casi nula.

 

Por primera vez, en un país de inmensas riquezas petroleras, se observan personas buscando su sustento en la basura. La explicación oficial para el desabastecimiento de las góndolas de los supermercados es que la escasez es consecuencia de una creciente demanda de alimentos: “Si el pueblo venezolano no comiera, seguramente, los anaqueles estarían llenos. Gracias a Dios hay una revolución bolivariana y nuestro pueblo tiene derecho a comer pollo, carne, leche, que no tenía hace diez, catorce años atrás" asegura el vicepresidente para el Desarrollo Social y la Revolución, Elías Jaua.

 

Pero, en la práctica, hay una perpetua escasez ya que los productores tienen dificultades para cubrir sus costos. Y ahora los vendedores de alimentos temen que no puedan recuperarse de la última ronda de recortes de precios, que se centraron en los productos más básicos, como verduras, carne, mantequilla y aceite de cocina y cuya primera consecuencia, es la nueva caída en la producción agrícola que denuncian los agricultores.

 

Hace una década, el país con los mayores reservas petroleras del mundo producía 70% de los alimentos que consumía, pero los controles de precios y cambiarios minaron al sector, señala Hopkins, para quien “Venezuela está en una terrible crisis alimentaria” con “índices de desnutrición preocupantes”.

 

La escasez de alimentos se combina con una hiperinflación que según el FMI podría cerrar este año en 13.000% y que ha llevado los precios de la comida por las nubes.

 

En una rueda de prensa en la comisión de Finanzas del Parlamento de mayoría opositora, el dirigente advirtió que la situación puede empeorar, pues a pocos días de que inicie el ciclo de siembra solo se ha acopiado 10% de los fertilizantes, semillas y agroquímicos necesarios.

 

La distribución de esos insumos está bajo control del gobierno, enfrentado a graves problemas de liquidez por la caída de la renta petrolera, que provocaron una drástica reducción de las importaciones y de la venta de divisas al sector privado. Y la distribución de alimentos está en manos de los militares.

 

Hopkins citó como ejemplos del déficit el maíz blanco (básico en la dieta de los venezolanos), que solo cubre 20% del consumo, el arroz (34%), el azúcar (20%) y las hortalizas (25%). También mencionó una reducción anual del consumo per cápita de pollo de 42 kg a 12 kg; de carnes rojas de 24 kg a menos de 7 kg, y de huevos de 160 a 60 unidades.

 

A ello se suma que 85% de la maquinaria agrícola es obsoleta, pues desde hace tres años no se asignan divisas para la compra de repuestos, afirmó el directivo, quien pidió flexibilizar los controles y devolver al sector privado el manejo de los insumos para reactivar el campo.

 

Ricardo Hausmann, uno de los principales economistas de América Latina, nacido en Caracas, que fuera fue ministro de Planificación en su país y profesor de Economía del Desarrollo en la Universidad de Harvard, traza un crudo panorama  de la catástrofe de la economía venezolana: “Hay muy pocos países que han tenido un colapso de la magnitud del de Venezuela, pero los que han tenido caídas semejantes no recuperaron el nivel inicial en los primeros 10 años posteriores al comienzo de la recuperación”.

 

Para Hausmann no se trata tan solo de que el salario mínimo no llegue a seis dólares al mes: “Creo que es mejor decir que el salario mínimo compra dos huevos al día, o que es equivalente a 60 gramos de carne al día. Y con dos huevos al día no se alimenta una persona. Esto suponiendo que uno no gasta en vestido, calzado, transporte, vivienda y, obviamente, que uno no tiene familia. La magnitud del colapso de los niveles de vida se refleja en el poder de compra de los salarios. Hoy en día el salario mínimo en Venezuela es el que gana el trabajador mediano, porque con la hiperinflación a todo el mundo le han estado subiendo los sueldos hasta por lo menos el mínimo, 1,3 millones de bolívares al mes, menos de seis dólares. El kilo de carne está en 650.000 bolívares, o sea que alcanza para dos kilos al mes. Y si divides 2.000 gramos por 30 días te da 67 gramos”.

 

El daño infligido a Venezuela es casi irreparable. Cuando se le pregunta cuántos años tardará Venezuela para volver a producir los 3,7 millones de barriles diarios como lo hacía a finales de la década de los ’90, Hausmann es demoledor: “Venezuela tardará hasta 20 años en recuperar su producción petrolera”.

 

Lo que nadie dice es que quizás para entonces el petróleo ya no será un gran negocio.

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: AFP – Redacción Marco

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