18 de Agosto de 2018| Última actualización 10:33 GMT

Donald Tusk: “Con amigos como Trump, no necesitamos enemigos”

Marco Trade News | 17 Mayo del 2018
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Autor imagen: Foto cortesía

El jefe del Consejo Europeo se suma a los líderes europeos que llaman a unirse frente a las afrentas del presidente de EEUU.

Tras las duras frases de la canciller alemana, Angela Merkel, diciendo que “Europa ya no puede confiar en EEUU”; del presidente de Francia, Emmanuel Macron llamando a Europa a “hacerse respetar" y la clarísima definición de Bruno La Maire, ministro francés de Economía, acerca del “vasallaje” impuesto por EEUU a Europa, ahora es el propio jefe del Consejo Europeo, Donald Tusk, el que arremete contra Trump.

Queda claro que la irresponsable decisión del magnate a cargo de la Casa Blanca, no sólo ha significado un mazazo al pacto nuclear con Irán y a la paz mundial, sino una gravísima afrenta a sus tradicionales socios de la UE, a los que ha puesto entre la espada y la pared frente a las multimillonarias inversiones de las empresas comunitarias, realizadas al amparo del acuerdo conjunto del 2015.

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, ha calificado este miércoles de “firmeza caprichosa” la decisión del presidente de EEUU: “Mirando las últimas decisiones del presidente Trump, uno podría pensar que, con amigos así, no hacen falta enemigos”, fue la dura expresión que utilizó en Bulgaria, ante la reunión de los jefes de Estado y de Gobierno de la UE.

Tusk, ex primer ministro de Polonia y jefe del Consejo Europeo desde 2014, es conocido por la firmeza y lucidez de sus convicciones. Fue el primero en Europa que planteó objeciones a  Trump, apenas éste asumió el poder, definiéndolo como una “amenaza exterior” para la UE. El tiempo le ha dado la razón, como se la dio también cuando no dudó en criticar duramente la postura británica ante el Brexit.

La sucesión de afrentas de Trump a la UE son constantes. Omitiendo que se trataba de una cuestión interna de sus socios europeos, celebró el Brexit. Luego abandonó el acuerdo del clima, opinando que los problemas climáticos eran un “invento de los chinos”. Y meses después, desató una “guerra comercial” de consecuencias imprevisibles, acusando a Europa de abusar de EEUU y reclamando un mayor aporte a los gastos de defensa, que constituyen una prioridad para EEUU pero no para los países europeos.

Ahora llegó la decisión de “dinamitar” el pacto nuclear con Irán, que costó 12 años de trabajo a la comunidad internacional (incluido su país) para asegurar la paz.

Finalmente parece quedar claro a los líderes europeos que la UE deberá acostumbrarse a que EEUU ya no es su “socio preferencial”. La reiteración de manifestaciones de Trump han develado dos grandes certezas: una, no se trata de torpezas de un megalómano sino de un pensamiento binario arraigado, de carácter nacionalista, aislacionista (América First), que pretende el hegemonismo más crudo y que tiene como herramientas un belicismo visceral y un proteccionismo obsoleto; y dos, como señaló La Maire, el tardío “descubrimiento” europeo de un cómodo y cómplice vasallaje aceptado.

“Tendremos que actuar por nuestra cuenta –dijo Tusk–. Tenemos potencial suficiente para afrontar el desafío. Lo que necesitamos es unidad política y determinación (…) Para expresarlo de manera simple: o estamos unidos o no seremos nada en absoluto”. Así de firme les reclamó a los líderes europeos que, por una vez, omitan privilegiar sus intereses nacionales a corto plazo, para fortalecer la posición de una UE que deberá negociar ahora, en los ámbitos económico, político y militar, con Rusia y China acuerdos sensibles, para restablecer un orden mundial de paz y prosperidad, que tanto costó construir.

Pero la unidad no será fácil. Los intereses de Alemania, muy perjudicada por los aranceles al acero, no son los mismos que los de muchos de sus socios comunitarios. Y por otra parte, EEUU está presionando a varios gobiernos europeos, planteando a través del Secretario de Estado, Mike Pompeo, que esperan acordar con Europa terminar con el pacto de Irán. Aunque el ex jefe de la CIA se rehusó a manifestar si habría o no penalizaciones, de eso se encargó el secretario de Seguridad Nacional, John Bolton, que advirtió que habrá sanciones a las empresas europeas que hagan negocios con Irán.

Las preocupaciones europeas pasan en este momento, por encontrar posibles soluciones comunitarias para proteger a las empresas europeas que invirtieron o inviertan en Irán y que puedan verse perjudicadas por las sanciones extraterritoriales que aplicará Washington como si fuera el “dueño del mundo”.

Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión y Federica Mogherini, jefa de la diplomacia europea, tiene por delante el difícil desafío de encontrar esas herramientas, en un contexto de dominio estadounidense del sistema financiero global. Juncker admitió que “nuestros medios están ahí. Los utilizaremos, pero son limitados”. Quizás redescubran en este momento, el daño que le ha infligido el Reino Unido a sus ex socios europeos.

Hay casos complejos, como el de la petrolera francesa Total, que queda muy expuesta en Irán, al punto de anunciar esta semana que, sin medidas de protección, puede verse obligada a abandonar un gran campo de gas en ese país, como consecuencia de las sanciones estadounidenses.

Más apremiante aún que el capítulo iraní resulta la guerra comercial entre Washington y Bruselas, que puede reactivarse en dos semanas. El próximo 1 de junio vence la exención temporal que concedió Trump a Europa para seguir vendiendo acero y aluminio sin la penalización anunciada (25% y 10% respectivamente). “También aquí, la unidad es nuestra principal fuerza”, ha advertido el líder del Consejo Europeo, consciente de que la mayor exposición de Alemania a este castigo comercial agrieta la postura común de Bruselas.

Fuente: País

 
 

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