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EEUU deberá endeudarse como nunca, desde la crisis de 2008

Marco Trade News | 23 Agosto del 2018
Tesoro

Autor imagen: Foto cortesía

El Departamento del Tesoro anticipó que las necesidades de endeudamiento del gobierno de EEUU en esta segunda mitad de este año saltarán al mayor nivel en 10 años, desde la crisis financiera del 2008. La salud fiscal de EEUU se deteriora pese a su actual crecimiento.

En un informe de este lunes, el Departamento del Tesoro de los EEUU anticipó que el país tendrá las mayores necesidades de endeudamiento en esta segunda mitad de este año, las que saltarán al mayor nivel en una década, similares a las de la crisis financiera del 2008.

El organismo oficial destaca que espera emitir u$s 329.000 millones en deuda negociable neta de julio a septiembre, el cuarto mayor monto histórico para ese trimestre y muy superior a los u$s 273.000 millones estimados en abril.

La previsión del Departamento para el trimestre de octubre a diciembre es aún mayor: u$s 440.000 millones, con lo que la estimación de la deuda para la segunda mitad es de u$s 769.000 millones, la más alta desde los u$s 1,1 billones entre julio y diciembre de 2008.

Los datos indican que la salud fiscal de EEUU se deteriora pese a su actual crecimiento.

Las estimaciones del Tesoro, han resultado “bastante más altas que nuestras expectativas” reconoció Thomas Simons, economista sénior de mercado de dinero de Jefferies LLC.

El Tesoro tendrá que aumentar la cantidad de ventas de bonos en los próximos tres meses. Empresas y hogares ya saldaron sus deudas a raíz de la Gran Recesión y por lo tanto es solo el gobierno federal está golpeando los mercados de bonos para recaudar dinero, de modo de cubrir las caídas presupuestarias.

El Departamento anunció que agregará u$s 1.000 millones a cada una de las subastas de deuda a dos, tres y cinco años durante los próximos tres meses, y u$s 1.000 millones por cada nota a siete y diez años; y subastas de bonos a 30 años en agosto.

La brecha presupuestaria que ha ampliado después de que el presidente Donald Trump firmó u$s 1,5 billones en recortes de impuestos a fines del año pasado y el Congreso controlado por republicanos aprobó un aumento de gastos de aproximadamente u$s 300.000 millones, sobre todo en gasto militar.

El déficit totalizó u$s 607.000 millones durante los primeros nueve meses del año fiscal que finaliza el 30 de septiembre, en comparación con los u$s 523.000 millones del mismo período del año anterior. La Oficina de Presupuesto del Congreso a fines de junio predijo que el gasto total del gobierno superaría los ingresos en u$s 1 billón en 2020.

Para funcionarios de Trump, como el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, una economía más fuerte impulsará los ingresos del gobierno y ayudará a reducir el déficit presupuestario. Mnuchin cree que la economía de EEUU está “bien encaminada” y que “durante cuatro o cinco años el crecimiento anual sostenido será del 3%”.

Aunque el PIB se aceleró en el segundo trimestre lo hizo al ritmo que había tenido en 2014 (Obama) aunque Trump lo vinculó a sus políticas económicas. La mayoría de los economistas creen que difícilmente se logre el objetivo del presidente de un crecimiento sostenido del 3%  consideran que el pico más alto fue el segundo trimestre pasado.

Ken Golstein, economista de The Conference Board, es uno de ellos. En un artículo publicado esta semana ‘El lío en el que se metió EEUU”, advierte que “el gobierno pedirá prestado dinero para pagar intereses sobre la deuda que está asumiendo. Nadie con sentido común pediría prestado para pagar deudas”. Y agrega: “Solo hay dos formas de salir de este lío. Por supuesto, algunos políticos dirán que debemos crecer económicamente para salir de esto. Pero no es posible. Sí, el PIB creció un 4,1% en el segundo trimestre de 2018. Nadie que no se postule para cargos políticos, cree que podemos replicar ese desempeño por más de un trimestre, en el mejor de los casos. No, la tasa de crecimiento económico a largo plazo para EE.UU. está más cerca del 2%. En pocas palabras, no podemos pavimentar la salida vía crecimiento. Dicho de otra manera, esto no es un déficit cíclico, es estructural”.

Goldstein plantea por tanto, que se aumentan impuestos para generar más ingresos, o se reduce el gasto. Trump no hará lo primero y quizás recorte el gasto en seguridad social y Medicare para el creciente número de ancianos. Pero como dice el economista, los ancianos votan. Queda el recurso de hacerlo después de las elecciones de noviembre.

O seguir acumulando deudas hasta las elecciones presidenciales de 2020, agravando el daño pero sorteando el riesgo político. Goldstein recuerda que “EEUU deberá encontrar una fórmula para enfrentar el creciente e insostenible endeudamiento fiscal”.

Un dato curioso ha sido un informe de Goldman Sachs donde se señala que el aplanamiento de la curva de rendimientos no indica una recesión segura en EEUU. Para el banco de inversión un análisis histórico de la década de 1960 demuestra que eso no asegura que se avecina una recesión. Y agrega: “La última vez que la curva de rendimientos del Tesoro estadounidense estuvo tan plana, presagió una recesión. Sin embargo, no existe un riesgo serio de que la misma secuencia de acontecimientos se repita esta vez”. Un dato para tranquilizar pero nada tranquilizador.

Fuente: Bloomberg – Redacción Marco

 

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