22 de Junio de 2018| Última actualización 09:39 GMT

EEUU plantea la posibilidad de acuerdos bilaterales en reemplazo del TLCAN

Marco Trade News - Fuente: REUTERS - EL PAIS | 09 Marzo del 2018
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Autor imagen: GETTY IMAGES

Robert Lighthizer el representante comercial de Trump, vuelve a presionar con la finalización del TLCAN

 

La Administración Trump vuelve a presionar a sus socios con la posibilidad de enterrar el TLCAN a cambio de acuerdos bilaterales con México y Canadá, introduciendo un factor de división entre sus socios que han mostrado una cierta unidad durante las negociaciones:”Preferiríamos un acuerdo a tres bandas, pero si eso se demuestra imposible, estamos preparados para negociar de forma bilateral, si así se puede alcanzar un pacto”.

 

Es lo que afirmó este lunes en Ciudad de México, Robert Lighthizer, el “general en jefe” de la guerra comercial de Trump y su hombre fuerte en la renegociación del TLCAN que une, desde 1994, en el acuerdo comercial más grande del mundo, Estados Unidos con México y Canadá.

 

La frase fue parte de un discurso leído en la conferencia que siguió a la VII° Ronda de negociación entre las tres potencias norteamericanas y que debía haber sido la última, según estaba previsto. No fue, por tanto, ni fruto de la improvisación ni una respuesta ocasional a la prensa: “Estamos preparados para negociar de forma bilateral”.

 

Lighthizer subrayó que “nos estamos quedando sin tiempo y debemos avanzar más rápido… El 1 de julio México elegirá nuevo presidente, pero no es el único país del TLC que tendrá elecciones: Ontario y Quebec celebrarán comicios este año y en EE UU habrá elecciones legislativas de medio término, en noviembre. Todo esto complica nuestro trabajo: temo que, cuanto más tiempo sigamos [en las negociaciones], mayor será el viento político de cara”.

 

La pregunta que se abre es si la urgencia para Lighthizer, el “viento en la cara”, no está marcado por la posibilidad de un resquebrajamiento de su frente interno (visible en parte de las filas republicanas inclinadas históricamente al libre mercado); la posible victoria en las elecciones de sus socios, de vertientes menos dispuestas a ceder a las pretensiones de la Admistración Trump; y la necesidad de acortar los plazos para que las estrategias en las que están embarcados México y Canadá, de diversificación de mercados, no tengan tiempo de madurar, lo que reforzaría su posición negociadora.

 

Tras más de seis meses desde el inicio formal de las conversaciones para actualizar el TLC, los temas álgidos siguen casi en el mismo punto de partida. Se han hecho avances en aspectos técnicas e incluso, se han conseguido cerrar los capítulos de prácticas regulatorias, transparencia y medidas sanitarias y fitosanitarias, pero en las cuestiones decisivas como reglas de origen del sector automotriz, la cláusula de terminación automática del acuerdo cada cinco años y los mecanismos de solución de controversia,  las posiciones siguen siendo muy distantes y de difícil solución.

 

En siete rondas, los negociadores de los tres países solo han podido cerrar una quinta parte de los capítulos en discusión, lo que muestra las dificultades con que se tropieza. Y cómo los reiterados optimismo de la delegación mexicana se han chocado con la pared.

 

La posición de México sobre el planteo de Lighthizer estuvo a cargo del Ministro Ildefonso Guajardo, que reiteró que “consistetemente hemos dicho que el tratado es trilateral y que el mantenimiento de la trilateralidad es clave”. Para Guajardo debe quedar en claro que “ese (el de Lighthizer) no debe ser el mensaje… [El mensaje] es la integración de América del Norte: México ve al TLC como un tratado trilateral y no estamos dispuestos a considerar la bilateralidad de la negociación”.

 

Por su parte, la ministra de Exteriores canadiense, Chrystia Freeland, recordó que no era la primera vez que algún funcionario de la Administración Trump dejaba caer esta posibilidad y que Canadá ya la había descartado.

 

El Gobierno mexicano negociará “hasta cuando sea necesario” insistió Guajardo. Entre la propuesta “urgente” de Lighthizer y el calendario sin fechas de México, se abre un abismo. La intención inicial de los mexicanos era concluir la negociación antes de finalizar 2017. Luego los tres socios acordaron extender hasta una séptima ronda para estar en condiciones de concluir en marzo en Washington, a lo que no se llegará.

 

Guajardo dice ahora que “el mandato presidencial termina el 30 de noviembre de 2018 y nuestra responsabilidad es seguir en la mesa de negociaciones hasta que se logre el objetivo” y hace un llamamiento a sus socios para aprovechar las cinco próximas semanas que quedan hasta la ronda de Washington para acelerar el diálogo y “llegar a la siguiente ronda con algún avance en los temas de alta complejidad”.

 

La negociación es lo suficientemente compleja y áspera, como para añadir otro componente al cóctel explosivo que introdujo EEUU con los aranceles al acero y al aluminio, por lo que Canadá y México intentan aislar la negociación de las posibles represalias que deberían tomar ante esas medidas proteccionistas de Trump.

 

 

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