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El acuerdo histórico sobre el mar Caspio que puede cambiar toda la región

Marco Trade News | 21 Agosto del 2018
Mar_caspio

Autor imagen: Foto cortesía

Tras más de dos décadas de negociaciones, los cinco estados ribereños han logrado un consenso de mínimos que abre la puerta al comercio y la cooperación.

Los líderes de los cinco países del mar Caspio –Rusia, Azerbaiyán, Kazajistán, Turkmenistán e Irán– han firmado un acuerdo que promete cambiar el futuro de una región que había tenido históricamente tensas relaciones.

El acuerdo ha sido el fruto de la Cumbre del mar Caspio que tuvo lugar la pasada semana en la ciudad kazaja de Astau, que abre la posibilidad de una cooperación entre esos países que pude cambiar toda la región.

“Es un acontecimiento extraordinario, que abre una nueva época”, dijo el presidente ruso Vladímir Putin. Para alcanzar ese logro se ha necesitado superar décadas de negociaciones y conflictos.

“Podemos admitir que el consenso sobre el estatus del mar ha sido difícil de alcanzar y no ha sido inmediato, las conversaciones han durado más de veinte años y requerido muchos esfuerzos de todas las partes”, recordó el presidente de Kazajistán, Nursultan Nazarbayev, anfitrión del encuentro.

Uno de los principales puntos de disputa era precisamente, el debate sobre si el Caspio es un mar o un lago, algo que tiene diferentes implicaciones ante la legislación internacional en cada caso. Desde ahora, el Caspio será oficialmente un mar para todos los países ribereños, pero el tratado le otorga “un estatus legal especial”, según ha informado el viceministro de Exteriores ruso, Grifory Karasin.

Si bien el acuerdo no pone fin a todas las disputas en torno al mayor mar cerrado del mundo, abre la cooperación entre países que alberga grandes reservas de hidrocarburos, estimadas en casi 50.000 millones de barriles de petróleo y cerca de 300 billones de metros cúbicos de gas natural.

Rusia tuvo que ceder en varias cuestiones: el acuerdo preserva la mayor parte del Caspio como zona compartida, pero divide entre los cinco países los fondos marinos y sus recursos. “El mar solo pertenece a los países del Caspio”, recalcó el presidente iraní, Hasán Rohaní.

Pero el gran logro ruso es la prohibición de terceros países dispongan de bases militares en el Caspio, lo que en los hechos asienta la dominación militar rusa en la región. Ningún otro país podrá utilizar estas aguas para propósitos militares, pero la flota rusa del Caspio tendrá garantizado el acceso a todo el mar, lo que asegura su dominación geopolítica en esta región.

El problema del mar Caspio emergió tras el colapso de la URSS en los 90. El surgimiento de tres nuevos estados ribereños con sus propios intereses generó nuevas fricciones difíciles de acomodar, en medio del vacío jurídico que generó la disolución de la Unión Soviética, a la que pertenecían todos los Estados salvo Irán.

Todavía quedan por resolver algunas cuestiones espinosas que han sido deliberadamente aplazadas en el acuerdo, como la decisión sobre cómo se dividirá el subsuelo del Caspio: “La metodología para establecer líneas base estatales será determinada en un acuerdo separado entre las partes, según esta convención sobre el estatus legal del mar Caspio, explicó el ministro de Exteriores kazajo. También queda por ver cómo se gestionarán los descubrimientos de futuros yacimientos.

Irán, el país con la menor superficie costera, es el país que aparentemente más ha cedido para la firma del acuerdo, que establece 15 millas de aguas territoriales más otras diez millas náuticas de pesca, a partir de las cuales las aguas serán comunes. Aunque los otros cuatro países apoyan la división territorial en líneas equidistantes desde la costa, esto deberá decidirse más adelante, a pedido de Irán.

El acuerdo alcanzado puede tener enormes implicancias para dar impulso al comercio regional por vía marítima y a la cooperación en transporte e infraestructuras, para conectar Asia Central con Europa y Oriente Medio.

El gran proyecto que está detrás de este acurdo es la construcción del gasoducto Transcaspiano, que permitiría que las enormes reservas de gas de Turkmenistán lleguen a Azerbaiyán y, de allí, a los mercados europeos vía Turquía.

Algunos expertos consideran que el proyecto es inviable, ante la actual carencia de una  demanda suficiente de gas turkmeno, pero la realidad es que solo unos 300 kilómetros separan ambas costas del Caspio, lo que implicaría una inversión de algo más de 1.500 millones de dólares, muy asumible para la industria de los hidrocarburos.

Turkmenistán, una potencia en hidrocarburo, parece ser uno de los grandes beneficiados por este acuerdo. Este país de Asia Central, espera poder construir en el fondo del Caspio, gasoductos submarinos para poder exportar su gas al mercado europeo a través de Azerbaiyán. El proyecto, cuyo monto total se calcula en 5.000 millones de dólares, había tenido la oposición de países competidores como Rusia e Irán.

Para Nazarbáyev, la autorización de la construcción de gasoductos submarinos para el transporte de hidrocarburos a través del Caspio que es uno de los principales puntos del nuevo acuerdo, significa una gran victoria y hace posible su proyecto de poner al país entre los 30 más desarrollados para 2050.

Fuente: Agencias – Redacción Marco

 

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