20 de Agosto de 2018| Última actualización 20:44 GMT

El arroz altera las relaciones comerciales de Colombia con Ecuador

Marco Trade News - Fuente: Portafolio.co – Expreso.ec | 08 Marzo del 2018
Arroza

Autor imagen: GETTY IMAGES

Colombia no ha permitido el ingreso de 85.000 toneladas de arroz ecuatoriano, lo que fue respondido por Ecuador con un incremento de aranceles a productos colombianos.

 

Los países de la región parecen seguir sin comprender la importancia de potenciar el mercado intra-regional, muy por detrás de los intercambios internos en otras regiones del mundo. El arroz, en lugar de contribuir al intercambio regional, se ha convertido en un factor de conflicto en las relaciones comerciales entre Colombia y Ecuador en los últimos años. En noviembre pasado, Colombia se comprometió a dejar entrar 85.000 toneladas de arroz ecuatoriano.

 

Ya en 2005, Ecuador había reclamado ante la Comunidad Andina que Colombia estaba planteando  falsas barreras sanitarias e incorporaba a su reclamo un informe del propio Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), según el cual la gramínea ecuatoriana, no estaba contaminada con ácaros.

 

Para Ecuador el problema provenía del lobby de la Federación de Arroceros de Colombia que agremia a los productores, por razones de excedente de producción y un criterio proteccionista que quiere que se limite el ingreso del producto a su mercado. Parte del excedente proviene hoy de las importaciones de arroz estadounidense, acordado en el TLC firmado con ese país.

 

Ecuador alega ahora un incumplimiento por parte Colombia, en cuanto al acceso de arroz ecuatoriano a su territorio. Algo que confirma Oliva Díaz-Granados, directora ejecutiva de la Cámara de Comercio Colombo Ecuatoriana quien explica que: “Ecuador ha demandado hace muchos años a Colombia por un incumplimiento en los cupos de arroz. Colombia no permite la importación desde Ecuador, sin ninguna justificación. Por lo tanto, Ecuador presentó una demanda ante la Comunidad Andina, la ganó y el 22 de agosto del 2017, mediante la resolución 021, se impusieron unas sanciones arancelarias contra 10 partidas colombianas, que son las que más exportan”.

 

En ese momento, el Tribunal Andino de Justicia decidió imponer un arancel de 20% a los productos más vendidos hacia el país vecino, cuando no demostraban 60% de denominación de origen regional. El pasado viernes, Ecuador resolvió aumentar los aranceles para esas 10 partidas de productos colombianos que pertenecen a los sectores con mayores volúmenes de exportación a Ecuador, como automotores, alimentos, textiles, detergentes y cerámica, entre otros.

 

El problema de fondo reside en diversos factores: el precio que los acopiadores pagan a los productores colombianos, la ineficiencia del sector cuyos precios no compiten con las importaciones y la postergación de soluciones por parte de su gobierno colombiano, lo que ha llevado  en 2017 al sector arrocero colombiano a una profunda crisis, con deudas acumuladas por años y cuatro meses con 90% de los productores del país concentrados en diferentes puntos del país, reclamando una solución.

 

En octubre pasado, a solo cinco días de ser nuevo ministro de Agricultura, Juan Guillermo Zuluaga debió enfrentar ese escenario, bajo la presión de los manifestantes, dirigidos por Eudoro Álvarez, coordinador de Dignidad Arrocera, una de cuyas reivindicaciones pasaba por impedir el ingreso de arroz ecuatoriano, sosteniendo que esas Importaciones aumentan el volumen del grano e impactan los precios a la baja.

 

En ese mismo contexto de octubre pasado y luego de 13 años sin que el arroz ecuatoriano pudiera ingresar al mercado de Colombia, los gobiernos de ambos países anunciaron la firma de un memorando de entendimiento entre el ministro de Comercio Exterior de Ecuador y la ministra de Comercio, Industria y Turismo de Colombia, para viabilizar el ingreso de la gramínea al mercado colombiano.

 

Díaz-Granados aseguró que “gracias a una excelente labor de la ministra de Comercio, María Lorena Gutiérrez, junto con su homólogo ecuatoriano, Pablo Campana, lograron en noviembre del año pasado que Ecuador no nos impusiera esas sanciones, bajo la promesa de que Colombia iba a permitir el acceso de 85.000 toneladas de arroz desde Ecuador”.

 

Según la directora de la Cámara de Comercio Colombo-Ecuatoriana, obstáculos técnicos fitosanitarios, impuestos por el Ministerio de Agricultura, siguen impidiendo la entrada de arroz al país, por lo cual Ecuador tomó la decisión de volver a incrementar los aranceles. Para Díaz-Granados “hay presiones por parte de los arroceros colombianos… sin embargo están cometiendo un error gravísimo; así no es la dinámica comercial. Si Colombia no puede cumplir, pues que lo diga de una vez por todas, porque no se pueden afectar a los empresarios con este vaivén de aranceles, que es un costo adicional para los exportadores ”.

 

La situación parece haberse convertido en un problema interno del gobierno colombiano, impasse la ministra Gutiérrez ya había logrado solventar una vez, pero que necesario apoyo del Ministerio de Agricultura. Según Portafolio, la Mincomercio estaría en negociaciones con Ecuador para lograr desmontar el aumento de aranceles a las 10 partidas nacionales.

 

Para Rafael Hernández, gerente de Fedearroz, “el problema en Colombia es que hay 814.000 toneladas guardadas, según los últimos inventarios, por ende, ¿para qué importar, teniendo sobreproducción?... hay artículos del acuerdo de la Comunidad Andina, como los 90 y 97, que aseguran que si el ingreso de arroz causa daño a la producción nacional se puede aplicar una especie de salvaguarda. Y si el país está suficientemente abastecido puede suspender o no aprobar importaciones de otros países”.

 

Pero nada dice de las importaciones desde EEUU que, desde fines del 2017, se incrementaron un 30 %, aunque ya no será de arroz blanco, sino en cáscara (paddy), con el agravante de que, en un acuerdo previo (2012) entre ambos países, las exportaciones de paddy de EEUU. se permitían solo bajo estrictas y costosas exigencias por problemas fitosanitarios, pero que el nuevo acuerdo de agosto pasado, “levanta estos requerimientos y expande el acceso más allá del único puerto de Barranquilla, que antes estaba abierto a las importaciones del cereal procedente de EEUU”, según comunicó oportunamente la USDA.

 

Para Hernández “la entrada del arroz ecuatoriano nos causa un perjuicio y daño, no solo a nivel económico y financiero, sino también en lo social, por lo que son 500.000 familias que viven directa e indirectamente de esta industria en 215 municipios del país. El Gobierno de Colombia por constitución está obligado a proteger la producción de alimentos”.

 

El argumento es cuestionado desde la Cámara Colombo-Ecuatoriana ya que sí se ha permitido la importación desde otros países. Según el Dane, entre enero y julio del 2017 se importaron u$s 51,3 millones en arroz de distintas clases, 99,2% proveniente de EEUU. Y también por Javier Chon, presidente de la Corporación de Industriales Arroceros del Ecuador (Corpcom): “Colombia es ‘campeón ’en dilatar procesos, para abrir sus fronteras a bienes ecuatorianos.

 

Lo ha hecho con el arroz por una década, negando, bajo lo que la industria arrocera considera artilugios, la entrega de los permisos fitosanitarios. Eso sí, importa al año 97.000 toneladas del cereal desde Estados Unidos, un socio para él no menos importante que Ecuador”.

 

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