18 de Octubre de 2018| Última actualización 16:45 GMT

El cambio climático se cobra otra víctima en Sudamérica

Marco Trade News | 19 Abril del 2018
Fao

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Tras la sequía que asoló la producción de soja en Argentina, la caña de azúcar de Brasil sufre las consecuencias de condiciones climáticas desfavorables y caería unas 11 millones de toneladas.

 

El cambio climático se sigue cobrando víctimas. No se trata solo de huracanes y tifones. Los cambios bruscos en las condiciones del clima afectan de manera severa la producción de alimentos. Las sequías frito del fenómeno de La Niña, sufridas en grandes productores agrícolas como Argentina y Brasil han generado pérdidas millonarias en ambas economías.

 

Según un informe del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), las condiciones climáticas marcadas por una fuerte sequía, llevarían la molienda de caña de azúcar en la cosecha 2018/19 de Brasil a 628 millones de toneladas, con una caída de 11 millones de toneladas con relación a la anterior cosecha.

 

Se calcula que un 42,2% de la cosecha se convertirá en azúcar, lo que significaría una caída del  4,2% frente a la campaña anterior y una merma posible del 14% en el total de exportaciones, es decir unas 23,6 millones de toneladas menos que en la pasada cosecha.

 

La fuerte sequía en los grandes productores de Sudamérica, ya se había cobrado una víctima: la cosecha de soja en Argentina sería la peor en casi una década. El propio ministro de agricultura argentina, Luis Etchevehere habló de “cuantiosas pérdidas”.

 

La falta de lluvias en las principales regiones productivas del país, afectó los cultivos de soja pero también los del maíz sembrado en diciembre.

 

La sequía es un tema de repercusión política, ya que la economía no tendrá el impulso que genera la soja. Informes privados pronostican caídas de 20 millones de toneladas de producción entre soja (15 millones) y maíz (5 millones), lo que implica pérdidas económicas por valor de unos u$s 4.600 millones (un 0,7%, si se toma la proyección del FMI de u$s 639.000 millones) directas en los dos cultivos, en la cadena de insumos y transporte, en las plantas de procesamiento y en las fábricas de maquinaria agrícola, entre otros rubros

 

La sequía obligó al abandono de 700.000 hectáreas con lo que “el área sembrada de soja se redujo a 17,3 millones de hectáreas, la superficie más baja en casi una década”, afirmó Etchevehere.

 

Pero las consecuencias no son sólo para Argentina o Brasil. Hay que tener en cuenta que de toda la harina y aceite de soja que los países importan, Argentina provee la mitad de los volúmenes. La primera  consecuencia directa es el impacto en los precios del complejo sojero en el resto del mundo.

 

Por ejemplo, en el segmento de la harina de soja, Argentina difícilmente pueda ser reemplazada a la hora de abastecer al mundo de este alimento, lo que se reflejó en subas pronunciadas en los precios. Como el 75% de los porotos de soja se procesan para obtener harina, aceite y biodiesel –entre otros productos–, la merma en la cosecha implica 8 millones menos de harina, 1,5 millones menos de aceite y 2,3 millones menos de soja.

 

En ese contexto, FAO ha anunciado a comienzos de este mes,  en Roma, que los precios mundiales de los alimentos, están aumentando 1,1% en marzo, por segundo mes consecutivo y atribuye el alza a un incremento sustancial de los precios de los principales cereales y productos lácteos.

 

El informe del organismo especializado de ONU prevé una disminución de la producción mundial de maíz y trigo para 2018, y la tendencia al alza, en el precio de los cereales (2,7% en marzo más que en febrero y un 12,1% por encima de su valor de marzo de 2017).

 

Para FAO, ese incremento responde sobre todo a las adversidades climatológicas, incluida la sequía prolongada en EEUU, Sudamérica y a las condiciones de frío y humedad en algunas zonas de Europa.

 

Asimismo, se espera descienda la producción de cereales secundarios con respecto al récord del año pasado, dada las adversidades del clima en Argentina, el cambio del cultivo de maíz al de soja en Brasil y la reducción de las siembras inducida por los precios en Sudáfrica, señala el informe mensual de precios de la FAO.

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: FAO – Reuters – Redacción Marco

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