22 de Octubre de 2018| Última actualización 02:00 GMT

El comercio internacional presenta perspectivas favorables en 2018, según la OMC

Marco Trade News - Fuente: OMC – Uruguay XXI | 21 Febrero del 2018
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Autor imagen: OMC - Organización Mundial del Comercio

Un informe de la Organización Mundial del Comercio (OMC) presentado la última semana, en Ginebra, asegura que el comercio internacional mantendrá su tendencia al alza.

 

De acuerdo a datos de la OMC, el comercio mundial de bienes que registró un aumento de 3,6% en 2017, mantendrá un crecimiento moderado en torno al 3,2% para 2018. Estas proyecciones son acordes con las del Banco Mundial y el FMI que prevén un crecimiento leve del comercio internacional para este año.

 

Las exportaciones de América Latina y el Caribe crecieron en el orden del 13,1% en 2017, con subas importantes, en la mayoría de los países de la región, crecimiento que se explica fundamentalmente por mayores volúmenes exportados. Pero ello no alcanzó para compensar las caídas registradas en años anteriores. Para 2018, las exportaciones de bienes de América Latina se espera que vuelvan a crecer pero a un ritmo menor.

 

El comercio mundial de bienes, luego de dos años de desaceleración, revirtió su tendencia expandiéndose en 2017 –en volúmenes– en niveles del orden del 3,6%, una mejora sustantiva respecto del débil desempeño del comercio registrado en 2016, de del 1,3%.

 

Las perspectivas favorables se asientan en la tendencia marcada por el 2017, que tuvo los mejores resultados de crecimiento de los últimos cinco años, cuyo promedio había sido un magro 2,2% anual. De hecho, desde la crisis financiera mundial, fue el primer año en el que el comercio mundial creció por encima de 3%.

 

La mayor intensificación del comercio internacional del año pasado, se explica por el mejoramiento de las corrientes comerciales asiáticas, la consolidación de China, el aumento del tráfico intrarregional y la mayor demanda de importaciones desde América del Norte, en especial desde EEUU, donde los consumidores y la industria –contradiciendo el proteccionismo de Trump– aumentaron sus compras de bienes provenientes del exterior.

 

Con relación a la demanda por importaciones, la OMC estima que para el 2018, el crecimiento de importaciones se mantendrá con cifras similares a las del 2017 que tuvo un crecimiento en volumen (5,1% en países en desarrollo y 3% en países desarrollados), pero con. el incremento fue de 3%. en guarismos similares para las economías desarrolladas, y se de cierta desaceleración en los países en desarrollo.

 

La región con mayor dinamismo importador en 2017 fue Asia, con un incremento en sus compras de 5,8%. Si bien el crecimiento previsto para 2018 es menor (4%), se consolida la tendencia creciente de que Asia continuará siendo la región con mayor incremento de las importaciones. Esto resulta especialmente importante para muchos países de Sudamérica, que tienen a China como principal socio comercial y destino de sus exportaciones, siendo además un árbitro decisivo en la determinación del precio de los commodities que la región exporta.

 

América del Norte fue la segunda región de mayor crecimiento en volumen de importaciones (4,1% en 2017) y la OMC estima que tendrá un crecimiento de 3,5% en 2018 y seguirá siendo una de las regiones con mayor demanda de importaciones. Las regiones que menos aportaron al dinamismo de las importaciones mundiales fueron Europa (2,4%) y Sur y Centroamérica (1,1%) respectivamente. En ambos las previsiones son favorables a un crecimiento Sin embargo, se estima que en 2018 aumentaran sus importaciones: 2,8% en Europa y 2,4% en Sur y Centroamérica.

 

Aunque las proyecciones indican un crecimiento generalizado en Europa, Japón como también en Rusia y en las economías emergentes de Asia, y Rusia, ese crecimiento todavía genera incertidumbre. Por un lado, existen dudas sobre la sustentabilidad del crecimiento a mediano plazo de las economías desarrolladas, a lo que se agrega los constantes embates del actual gobierno de EEUU, sobre el precario equilibrio global. Por otro, si bien la economía de China y de los emergentes de Asia mantienen su vigor, y fortalecen su comercio intrarregional, queda por saber el impacto que podría tener una aceleración de la “guerra comercial” que pretende instalar Trump.

 

Por último, las economías exportadoras de materias primas tanto de América Latina, África subsahariana y la Comunidad de Estados Independientes, aunque con signos de recuperación, dependerán de la ralentización o no de los mercados emergentes de Asia. Un factor preponderante es el cambio en la dinámica de crecimiento que está impulsando China, que pasa de un modelo exportador y basado en la inversión pública  a uno centrado en el crecimiento interno. Este cambio de modelo podría afectar el desarrollo de la demanda global de commodities, aunque proyectos como la Nueva ruta de la Seda (One Belt, One Road), impulsado por China para consolidar la globalización, el desarrollo pacífico y la prosperidad planetaria, alientan el optimismo sobre el crecimiento futuro.

 

Lo indudable, en medio de la incertidumbre, es que los países desarrollados no muestran el vigor necesario para liderar la reactivación en el comercio mundial.

 

 

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