17 de Octubre de 2018| Última actualización 01:08 GMT

El estrecho de Ormuz, el ‘embudo’ del petróleo mundial, foco de tensión

Marco Trade News | 06 Agosto del 2018
Ormuz

Autor imagen: Foto cortesía

En las próximas semanas, la creciente tensión entre Estados Unidos e Irán podría pasar de las amenazas retóricas a la acción. Desde la decisión unilateral de Trump de romper el pacto nuclear con Irán, los peligros para el comercio y la paz mundial han vuelto a multiplicarse.

Donald Trump no solo rompió el pacto nuclear con Irán, que trabajosamente se había conseguido en una clara victoria de la paz, sino que impuso todo tipo de sanciones a ese país y ahora pretende que el resto del mundo, siguiendo sus imposiciones, deje de comprar hidrocarburos iraníes. Washington ha declarado que, a partir de noviembre, penalizará a los bancos centrales de todos los países que adquieran petróleo iraní, dos millones de barriles al día que le suponen a Teherán unos ingresos de u$s 50.000 millones anuales.

La respuesta del presidente iraní, Hassan Rohaní, pronunciadas a principios de julio, a esa amenaza, todavía sonaba mesurada: “EEUU ha afirmado que quieren detener completamente las exportaciones de petróleo de Irán. No entienden lo que eso significa, porque para Irán no tiene sentido que su petróleo no sea exportado mientras lo es el del resto de la región”.

Pero a finales de ese mes, Rohaní advirtió que “EEUU debe entender bien que la guerra con Irán es la madre de todas las guerras” y alertó a Trump que “no juegue con la cola del león y amenace a Irán, o se arrepentirá”.

La advertencia iraní tuvo como respuesta, una violenta amenaza de Trump en twitter, donde con letras mayúsculas, escribió: “Al presidente iraní Rohani: Nunca, nunca amenace a EEUU o sufrirá consecuencias pocas veces vistas antes a lo largo de la historia. No somos más un país que soportará sus palabras dementes de violencia y muerte. ¡Tenga cuidado!”, en una clara alusión a una represalia atómica.

Pero lo que hasta ahí parecía una escalada en la guerra psicológica, parece encaminarse ahora de la retórica a la acción. Rohaní planteó la semana pasada la posibilidad de un bloqueo del estrecho de Ormuz, un verdadero embudo de apenas 34 kms. de ancho que une el golfo Pérsico con el mar Arábigo, y por el que pasa un tercio del petróleo transportado vía marítima en todo el planeta, y una quinta parte del crudo mundial.

Pocos días después, el líder de los Cuerpos de Guardia de la Revolución Islámica o Pasdaran, el general Mohammad Ali Jafari, precisó la amenaza: “Haremos que el enemigo comprenda que o todos pueden usar el estrecho de Ormuz, o ninguno”.

A partir de entonces se hizo visible la preocupación de ciertos funcionarios estadounidenses del Departamento de Estado y el Pentágono, ante la posibilidad de que los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica (el brazo militar del país) ensayen un ejercicio naval, que implicaría un mensaje encubierto, para demostrarle a Washington que es capaz de bloquear el acceso al estrecho de Ormuz.

Ayer, finalmente, esa sospecha se concretó: Irán inició unos ejercicios navales en el estratégico estrecho de Ormuz. Un portavoz de la Armada de EEUU aseguró que están monitoreando de cerca la creciente actividad iraní, y que EEUU “garantizaría la libertad de navegación“.

La escalada de la retórica hacia la acción es preocupante para el resto del mundo. El secretario de Defensa de EEUU, James Mattis, afirmó este bloqueo “tendría obviamente una respuesta internacional para reabrir los canales marinos con lo que haga falta, porque la economía del mundo depende de esa energía”.

Por si faltaba algo para empeorar las cosas, Israel se ha sumado a las tensiones, advirtiendo, –según la página oficial israelnoticias.com– que se opondrá a cualquier intento iraní de bloquear el estrecho Bab al-Mandab, situado entre la esquina sur yemení y la costa africana, en el extremo sur del Mar Rojo, después de que los rebeldes hutíes con respaldo iraní en Yemen, dispararan contra petroleros de Arabia Saudita que navegaban en aguas estratégicas. Por ese estrecho pasa a su vez, casi el 5% del petróleo mundial.

El lenguaje utilizado en la comunicación israelí muestra cómo determinados sectores afines a la Casa Blanca celebran la posibilidad de un conflicto militar: “Irán usaría su “enjambre” de lanchas rápidas para hostigar a los buques tanque, una táctica que ha utilizado repetidamente en los últimos años. Sin embargo, según los informes, EEUU se ha estado entrenando con misiles y láseres para contrarrestar la amenaza iraní (..) usando aviones A-10 Thunderbolt II para simular el ametrallamiento de una armada de lanchas rápidas. El cañón principal del A-10, que dispara 3.900 balas por minuto a objetivos a dos kms. de distancia, podría hundir un enjambre de pequeños botes. Si Irán lanzara una campaña de ese tipo (..) aprenderían rápidamente qué tan devastadoramente efectivo puede ser el A-10”.

Aunque algunos países, como India o Turquía, anticiparon su rechazo a las restricciones estadounidenses, la presión de Washington continuará pese a las consecuencias, porque tiene como objetivo destruir la economía iraní para provocar el colapso del sistema teocrático.

Según los especialistas, la escalada de amenazas e incluso una interrupción modesta de la navegación comercial, podrían disparar daños económicos significativos: mayores tasas para los seguros marítimos, preocupación sobre el suministro de crudo e inquietud en las bolsas. Un bloqueo de unos pocos días dispararía los precios del barril y podría provocar una recesión económica mundial, según muchas estimaciones.

Cerrar Ormuz sería casi suicida con el resultado inmediato de una guerra, con pocas probabilidades de éxito para Irán. Nadie cree que el régimen iraní vaya a ir tan lejos, salvo que sea acorralado, sin otra opción. Es exactamente la situación a la que quiere llevarlo Trump y su gente, más enfocados en la caída de los ayatolás que en las posibles consecuencias.

Fareed Zakaria, editor de la revista Time y prestigioso analista de Washington Post, señala que “la estrategia de Trump para convertir a Irán en el país que queremos es mera fantasía”. Y recuerda que sus asesores más cercanos han abogado desde hace mucho tiempo por un cambio de régimen por una combinación de sanciones, apoyo a los grupos de oposición e intervención militar: “Como congresista, el actual Secretario de Estado Mike Pompeo criticó a la Administración Obama por negociar con Irán, y en su lugar sugirió que EEUU lanzase cerca de 2.000 misiones de bombardeo contra Irán. El Asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, ha sido incluso más contundente proponiendo un cambio de régimen, abogando por un apoyo mucho mayor a los Mojahedin-e-Khalq (MeK), un grupo militante de oposición con un pasado turbulento y poco apoyo dentro de Irán. Tanto Bolton como el abogado de Trump, Rudolph Giuliani, han dado discursos remunerados para los MeK, y el pasado julio en París, Bolton declaró que EEUU debía perseguir el cambio de régimen en Irán de modo que la República Islámica no celebre su 40º aniversario (que sería en 2019). Así, tres de los asesores más cercanos de Trump tienen una visión de Irán tan extrema que es difícil pensar en alguien fuera de Arabia Saudí o Israel que la comparta”.

Fuente: Agencias – Redacción Marco

 

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