17 de Octubre de 2019| Última actualización 08:29 GMT

El Gobierno de May se prepara para un Brexit sin acuerdo

Marco Trade News | 24 Agosto del 2018
Brexit

Autor imagen: Foto cortesía

Mientras la mayoría de los británicos busca permanecer en Europa o al menos, volver a ser consultados en un referéndum, el gobierno de May comienza a adelantar que se encamina hacia un Brexit de ruptura no negociada.

Los líderes conservadores que pergeñaron y amañaron el referéndum que dio pie al Brexit, continúan avanzando como un ejército de “zombies” hacia el precipicio de una ruptura no negociada.

Sin conceder la más mínima consideración a las encuestas y estudios de opinión que ponen de relieve que la mayoría de los británicos hoy consideran necesario permanecer en la Unión Europea o, al menos, volver a consultar a los ciudadanos a través de un nuevo referéndum, el gobierno de Theresa May comienza a adelantar el escenario del peor de los Brexits posibles.

Para ello empiezan a hacer públicos los “informes técnicos” que revelan a los británicos las consecuencias que acarreará un “divorcio” traumático de la UE y las medidas que cada sector de la economía debería preparar para afrontar la posibilidad cierta de una ruptura  abrupta.

Pese a que continúa sus conversaciones con el principal negociador de la UE, Michel Barnier, el nuevo ministro británico para el Brexit, Dominic Raab, presentó este jueves ante la opinión pública las consecuencias que tendrá una salida no negociada de la Unión Europea y los preparativos del Gobierno de May ante ese escenario.

Raab presentó parte de las 84 notas técnicas que se han preparado para enfrentar la ruptura brusca con la UE en sectores como seguridad aérea, licencias televisivas, propiedad intelectual, regulación de fármacos, traslado de animales domésticos o intercambio estudiantil.

Las primeras 25 “notas técnicas” publicadas ayer, alarmaron a empresas y británicos residentes en Europa, al apuntar a una mayor burocracia, mayores costes laborales y un acceso más caro y lento a los servicios bancarios.

El clamor de las empresas no ha calado en la conciencia del sector más radicalizado de los “tories”, que pretenden un abandono no pactado con las instituciones europeas. Un cierto populismo nacionalista se ha instalado en las entrañas del Partido Conservador que considera que permanecer en la UE es mantener un vasallaje y que el Reino Unido debe volver a ser “soberano”.

El sector más radicalizado, como anticipara Deustche Welle, plantea dar el portazo sin pagar la factura de 45.000 millones de euros. El propio Raab, indicó en un reportaje en ‘The Sunday Telegraph’, que el Reino Unido podría negarse a pagar la salida de la Unión Europea (UE) establecida en el art.50 del Tratado de Lisboa, si no logra un acuerdo comercial con Bruselas.

Raab sugirió que Londres puede usar como herramienta de presión no pagar la factura del Brexit, fijada en 45.000 millones de euros, con el argumento falaz de que el Gobierno británico al iniciar el proceso negociador con la UE hizo su “parte del trato” y que es la UE la que ahora tiene que “facilitar” la salida, cuando lo adeudado es el aporte que la Comunidad Europea ha hecho en el Reino Unido.

De todos modos quedan aún algunos meses hasta marzo del 2019 y la batalla política interna en el seno del Partido Conservador está sin saldarse. A fines de septiembre se realizará el congreso partidario donde los sectores más duros quieren aprovechar la actual debilidad de May para sacarla del liderazgo.

Paralelamente, Michel Barnier ha decidido intensificar la negociación y mantener contactos de manera ininterrumpida para evitar un escenario de no acuerdo, mientras advertía a la UE sobre la necesidad de prepararse para una ruptura brusca.

“Estamos entrando en la fase final de la negociación. Hemos acordado que la Unión Europea y Reino Unido negociarán de manera continuada de ahora en adelante (..) Necesitamos revitalizar estas conversaciones y sacar los asuntos de la discusión técnica para llevarlos a la resolución política”, destacó Raab.

Pero los asuntos pendientes siguen siendo los mismos y sin avances a la vista. La frontera con Irlanda del Norte, el acuerdo de salida y el futuro régimen de relación económica y comercial entre ambos, son temas de difícil arreglo en el contexto de la posición británica más radicalizada.

Barnier se ha cansado de advertir desde el principio, que cualquier acuerdo debe respetar la integridad del mercado único y sus inquebrantables cuatro libertades de circulación (trabajadores, bienes, servicios y capitales): “Si se entiende esto, podemos concluir la negociación con éxito”. Esta ha sido la línea roja de los 27 miembros de la UE.

Eso también se aplica a la cuestión de Irlanda del Norte. Para evitar una “frontera dura”, Bruselas propone que el país permanezca en la unión aduanera tras el Brexit. El Reino Unido lo considera inaceptable y propone permanecer en el sistema aduanero común pero fuera del mercado único, lo que la UE entiende que vulnera la integridad del mismo.

Fuente: Agencias  - Redacción Marco

 

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