25 de Mayo de 2018| Última actualización 14:59 GMT

El proteccionismo y el riesgo de una guerra comercial marcan la Asamblea de primavera del FMI y BM

Marco Trade News | 18 Abril del 2018
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Los posibles riesgos de una guerra comercial entre EEUU y China y un proteccionismo creciente son las preocupaciones que dominan la Asamblea  de primavera del FMI y Banco Mundial, que se desarrolla en Washington.

 

El giro hacia el proteccionismo que ha desarrollado la Administración Trump, poniendo en riesgo la actual recuperación de la economía mundial y el creciente riesgo de una guerra comercial entre Estados Unidos y China, están marcando la Asamblea de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) que congrega en Washington durante toda esta semana, a los principales líderes económicos globales.

 

La preocupación había sido anticipada por Christine Lagarde, directora gerente del FMI en una conferencia dada en China días atrás, donde advirtió que el sistema multilateral “de reglas y responsabilidad compartida” que impulsó la globalización y ayudó a millones de personas a salir de la pobreza “ahora está en riesgo de ser quebrado”. Lagarde había insistido en que “los gobiernos necesitan alejarse del proteccionismo en todas sus formas. La historia nos muestra que las restricciones a las importaciones dañan a todo el mundo, especialmente a los consumidores más pobres”.

 

Durante la Asamblea, funcionarios del Fondo han lamentado que las posturas proteccionistas de EEUU y el consecuente conflicto comercial desatado entre EEUU y China, están lastrando el buen momento económico global, que se manifiesta con un crecimiento generalizado en casi todo el mundo y marcando el rumbo de la actual Asamblea de primavera.

 

La llegada al poder de Donald Trump, ha cuestionado los fundamentos del orden económico global, del que el FMI es uno de sus principales defensores, atribuyendo equivocadamente que los problemas que enfrentan los trabajadores estadounidenses provienen del libre comercio y de las “prácticas comerciales desleales” de China, mientras los más destacados economistas de EEUU lo atribuyen a la pérdida de competitividad del país, su extremado consumo y endeudamiento interno  y a cierta dificultad de su país para adaptarse a los cambios de orden político y económico que ha impuesto un mundo multilateral donde ya no prima el hegemonismo estadounidense.

 

El paso de un proteccionismo retórico, plagado de amenazas a acciones cerriles como la imposición de desmedidos aranceles del 25 % a las importaciones de acero y del 10 % a las de aluminio, el pasado marzo, desataron una escalada de quejas y réplicas, que han puesto en juego el equilibrio económico mundial y planteado un escenario de “guerra comercial” de posibles consecuencias nefastas.

 

En una conducta reiterada de Trump, luego retrocedió en esas medidas –como ha hecho esta semana con las sanciones a Rusia– al eximir de esos aranceles a la Unión Europea, Canadá, Australia, México y Argentina, entre otros países dejando en claro que su intención es “dinamitar” las bases del crecimiento chino que pone en jaque la hegemonía planetaria de EEUU. Por ese motivo, Trump redobló la apuesta y planteó imposición de aranceles a centenares de productos chinos por 100.000 millones de dólares a lo que Beijing replicó con gravámenes a importaciones estadounidenses.

 

La posibilidad de una creciente espiral de represalias comerciales a nivel global es una de las preocupaciones que ronda las sesiones de la Asamblea de primavera en estos días en Washington.

 

La Directora del FMI ha intentado reforzar el optimismo de los líderes económicos presentes, insistiendo sobre el “continuado incremento” que muestran las proyecciones positivas de crecimiento mundial, dejando definitivamente atrás la aguda crisis iniciada en el 2008-2010. La divulgación del Informe anual del FMI sobre “Perspectivas Económicas Globales”, presentado ayer, reafirma sus cálculos de crecimiento mundial en un más que saludable 3,9 % tanto para 2018 como para 2019, apoyado por condiciones financieras propicias de 0,2 puntos porcentuales más que el pronóstico de octubre de 2017 para ambos años.

 

El Informe prevé que en EEUU, “el crecimiento se desacelerará por debajo del potencial a medida que se revierta el impacto expansivo de los recientes cambios de la política fiscal”. La economía de ese país aumentará de 2,3% (2017) a 2,9% (2018), para bajar levemente a 2,7% en 2019.

 

En lo que hace a América Latina y el Caribe, el FMI sostiene que “continúa la recuperación gradual del crecimiento” en una región “severamente afectada por la caída de los precios de los productos básicos en 2014-16”, con un pronóstico del 2% en 2018 y 2,8% en 2019. Las cifras de la región, sin embargo, serían mucho mejores si no estuvieran lastradas por la profunda crisis económica que vive Venezuela, con una contracción estimada del 15% para este año y del 6% para 2019.

 

El crecimiento de México, se mantiene en el 2,3 % para este año y suben las previsiones para las economías de Chile (del 3 % al 3,4 %) y Ecuador (del 2,2 % al 2,5 %). Respecto a Brasil, “luego de una profunda recesión en 2015-16, la economía volvió a crecer en 2017 en un 1% y se espera que mejore a 2,3% en 2018 y 2,5% en 2019, impulsado por un mayor consumo privado y la inversión”.

 

El economista jefe del FMI, Maurice Obstfeld, explicó que “hemos visto una recuperación generalizada en gasto e inversión en Brasil, especialmente si nos remontamos al 2016, cuando la economía estaba contraída. Hay un retorno al crecimiento positivo, y el bajo nivel de inflación ahí también ayudó a bajar las tasas de interés”.

 

Los riesgos de freno de la economía global se asientan en la posibilidad de una contracción drástica de las condiciones financieras, la pérdida de apoyo popular a favor de la integración económica internacional, crecientes tensiones comerciales y el riesgo de un giro hacia políticas proteccionistas y tensiones geopolíticas”, fueron las conclusiones principales del reporte del FMI presentado durante la Asamblea.

 

En él se advierte sobre el efecto negativo de medidas proteccionistas como las implementadas por EEUU que obligaron a una réplica por parte de China: “Las perspectivas de restricciones y represalias comerciales amenazan con socavar y descarrilar el crecimiento global de manera prematura”. Pese a ello, todavía el FMI revisó al alza las previsiones de crecimiento de casi todo el mundo, con estimaciones para China en torno al 6,6% para este año y 6,4% en 2019.

 

Las agendas de la Asamblea de Primavera del FMI y del Banco Mundial, que se desarrollan esta semana, están marcadas por las preocupaciones acerca del desarrollo de los acontecimientos financieros y económicos de los próximos meses, en relación a la “guerra comercial” en ciernes entre EEUU y China y la posibilidad de que la UE se involucre, lo que pone en peligro el sistema actual de comercio multilateral ante un embate en favor del proteccionismo, encabezado por Trump pero con algunos respaldos en gobiernos y movimientos políticos de sesgo ultranacionalista que prosperan en Europa y América latina.

 

Paralelamente a la Asamblea también el G20 que este año preside la Argentina analizará los riesgos del proteccionismo para el sistema multilateral de comercio.

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Redacción Marco


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