22 de Octubre de 2018| Última actualización 01:36 GMT

En Lima, EEUU se presenta como un “socio confiable”, ataca a China y urge a cerrar el TLCAN

Marco Trade News | 14 Abril del 2018
Ross

Autor imagen: .

Wilbur Ross, secretario de Comercio de Estados Unidos, ha sido el funcionario elegido por Trump para “vender” su  propuesta para la región, durante la VIII Cumbre de las Américas que concluye hoy.

 

Si los vendedores se caracterizan por la magia de su simpatía, el presidente Trump no parece haber acertado en la elección del funcionario encargado de “venderle” a los latinoamericanos, su propuesta para la región.

 

Wilbur Ross, está en Lima, en el marco de la VIII Cumbre de las Américas para convencer a los líderes de la región de tres cosas en las que se fundamenta su estrategia regional: EEUU es un “socio confiable y prioritario” para los países latinoamericanos; China no es solo un “enemigo” para los intereses de EEUU sino un “depredador de América Latina”; y  es necesario recuperar una lógica de “guerra fría” ante la preocupante presencia de Rusia y China en la región.

 

A esos planteos de orden estratégico, Ross sumó ayer las preocupaciones más coyunturales de su cartera, reclamando concluir cuanto antes la negociación del TLCAN para evitar entrar en un largo período electoral: primero en México (presidenciales); luego en Canadá (provinciales) y en noviembre las de medio término en EEUU. Pero han desaparecido las amenazas de tirar por la borda el acuerdo, debido a las fuertes presiones de las propias empresas estadounidenses.

 

En una reunión casi privada con siete periodistas en Lima, Ross dejó en claro el enorme encono que los hombres de Trump manifiestan hacia Beijing. Según algunos participantes, ello contrastaba en un hombre poco tocado por la varita de la simpatía, con la aparente voluntad de congraciarse con los latinoamericanos. Ross llegó a Lima con el mensaje de que la guerra es China y no con ellos.

 

El ex banquero conocido por la reestructuración de compañías quebradas o en dificultades en industrias del acero y el carbón, se resiste a ver la realidad de la actual dimensión de los vínculos económicos y geopolíticos entre la región y China. Cree que Latinoamérica es y seguirá siendo un lugar que históricamente EEUU ha controlado y en el que, la segunda potencia mundial, solo funciona como un “depredador” de recursos. Parece no percibir la importancia del intercambio comercial de la región con China ni el rol de un comercio exterior abierto y “desideologizado” para el desarrollo regional, ni el consiguiente rechazo actual de la región al proteccionismo, hoy contrario a sus intereses.

 

Cuando se miran los números –dice Ross– “ellos están concentrados en comprar materias primas, nosotros productos acabados, que crean mucho más empleo. El 79% de nuestras compras en Latinoamérica son manufacturas. Nosotros exportamos más a la región que a China. Esta región es clave desde el punto de vista económico e histórico para EE UU”.

 

Ross, un duro en el ‘gabinete Trump’ insistió ante los periodistas en no temer a una guerra comercial, sin advertir las consecuencias que esa “guerra privada” tendría para los países de la región y para el resto del Planeta y remarcó que EEUU tiene un “problema muy serio con China pero ninguno con Latinoamérica”. Su planteo proteccionista defensivo volvió a revelarse cuando al referirse a China como “el país más proteccionista del mundo”, recalcó que “China y la Unión Europea tienen muchas más barreras que nosotros”.

 

En el plano de las urgencias coyunturales, Ross reclamó la necesidad de firmar en mayo un nuevo TLCAN ante la situación que plantean las elecciones presidenciales mexicanas: “Si no lo cerramos ahora será difícil después por las elecciones”.

 

Sorpresivamente la delegación de EEUU rebajó sus anteriores pretensiones en el sector automotor, acercando posturas que hasta hace pocas semanas parecían imposibles, pero introduciendo un nuevo método de cálculo que premia las autopartes producidas en zonas de salarios altos (EEUU y Canadá), intentando romper la “alianza” que hasta ahora mantenía el gobierno de Trudeau con México.

 

“Hemos dejado lo más difícil de la negociación para el final”, afirma Ross. Si no lo hacemos en las próximas semanas, va a ser muy difícil llegar a un acuerdo hasta después de las elecciones. Sería muy difícil para los negociadores soportar la presión política en plena campaña”. Para sortear esa dificultad, el Secretario de Comercio de EEUU se verá con sus homólogos de México y Canadá, aprovechando la estancia en Lima.

 

El apuro concita un doble interés tanto por parte del gobierno de EEUU como del actual gobierno del PRI en México: ahuyentar el fantasma de una victoria de López Obrador, un conocido representante de la izquierda mexicana, que lidera las encuestas. Un acuerdo relativamente exitoso para México colocaría en mejor posición al candidato oficialista, hoy tercero en las previsiones para las elecciones de julio.

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: EFE – Redacción Marco

0 COMENTARIOS

Debe estar registrado para comentar