25 de Mayo de 2018| Última actualización 15:04 GMT

Exportación argentina de golosinas, un negocio en crecimiento

Marco Trade News | 14 Mayo del 2018
Alfajores

Autor imagen: Foto: Shutterstock

Las estimaciones para 2018 proyectan un crecimiento de hasta el 3% de la facturación en el millonario negocio de las golosinas.

Según información de los organizadores de la feria Expo Golosinas de Argentina, que reúne a los principales mayoristas y distribuidores del rubro y empresarios del sector, la industria argentina de las golosinas proyecta alcanzar un crecimiento del 3% en 2018, sobre una facturación estimada por encima de los 9.000 millones de pesos (unos 400 millones de dólares).

El negocio que se alimenta del consumo de más de 6 kilos de golosinas por habitante al año, una cifra muy importante, que revela una cultura del país por los dulces. Se sabe que las golosinas son una gran debilidad para los argentinos y su consumo es masivo y constante.

En 2017, el sector culminó el año con un acumulado negativo del 1,6%, de acuerdo a la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), pero al igual que otros segmentos de consumo masivo viene experimentando una moderada recuperación desde el último trimestre del año pasado.

A pesar de que la mayor parte de la producción se vuelca al mercado interno, las empresas se animan a conquistar plazas internacionales, especialmente, las de la región.

El sector golosinas en el país está conformado por ocho productos: alfajores, barquillos y obleas, cacao y sus preparaciones, caramelos, confecciones de azúcar, confecciones de chocolate, goma de mascar y otras golosinas.

La mayor parte de la producción argentina de golosinas de unas 300.000 toneladas, se vuelca al mercado interno, pero desde hace algunos años, los productores mino de su internacionalización, empezando por exportar a otros países de la región y más recientemente, a países como Estados Unidos y algunos de Europa y Asia.

Para Ariel Korin, gerente de gestión de la Asociación de Distribuidores de Golosinas y Afines (Adgya), una entidad que reúne a mayoristas y distribuidores del país, la exportación de golosinas argentinas es un negocio en crecimiento: “Si bien la evolución de las exportaciones experimentó una tendencia negativa en el período 2014-2016, entre 2016-2017 se revirtió esa característica con un aumento en el valor de exportación del 7%. Mientras que en 2016 se exportaron 41.000 toneladas por 163 millones de dólares, en 2017 se exportaron 42.000 toneladas por un valor (FOB) de 175 millones de dólares.

Según la Adgya, entre los productos que más se exportan están el cacao, las confecciones de azúcar (caramelos, chupetines, chicle), los alfajores y por último, los barquillos y obleas. Dentro de la categoría del cacao y sus preparaciones, las figuras de chocolate como los huevos macizos es el principal producto de exportación.

Los países destinatarios de las golosinas nacionales son los países limítrofes de Argentina, con Brasil en primer lugar (25,8%), Uruguay (12,9%), Chile (11,4%) y Paraguay (10,4%). El alfajor no sólo es una de las golosinas que más se exportan, junto a las confecciones de azúcar sino un producto insignia argentino.  Se calcula que en Argentina se venden seis millones de alfajores por día. 

El gigante de la exportación de golosinas es Arcor, que empezó a realizar sus primeras ventas al exterior y a participar en ferias internacionales a principios de los ‘60. Hoy llega con sus productos a más de 120 países en los cinco continentes. El famoso bon o bon es el producto estrella del Grupo Arcor, que se produce en cinco plantas distintas, en Argentina y en el exterior (Chile, Brasil y México) y desde allí se exporta a diferentes países, con una fuerte presencia en África, Medio Oriente y en el Sudeste Asiático. La compañía exporta más de 750 millones de unidades de esta golosina, por año a más de 60 países.

A nivel global, la expectativa de este mega-exportador es seguir expandiendo su presencia en América Latina, principalmente en Brasil, y continuar desarrollando los mercados de Asia, África y Japón.

Otra empresa que exporta parte de su producción (3%) es el grupo Palmesano que vende a Uruguay y Paraguay con sus dos marcas, Chocolates Lacasa y Golosinas OENP, y busca también busca introducir sus productos en Bolivia.

Una experiencia interesante es la de Cachafaz, un fabricante de alfajores de muy buena calidad y galletitas 100% integrales, y un alfajor elaborado con arroz yamaní, mousse y chocolate, que busca convertirse en un “jugador serio” en productos alimenticios de calidad y saludables, que en 2013, entró en EEUU, tras cerrar un acuerdo con Walgreens. Sus productos también se exportan a Brasil, Chile y España y desde el año pasado, a Canadá y algunos países de Asia. El mes pasado, Cachafaz realizó su primera exportación de alfajores a Israel y tiene especial interés en desembarcar próximamente, en el mercado ruso.

Más reciente es la expansión exportadora de la marca Sin Culpa, una empresa dedicada a la producción de alfajores y barras de arroz, que comenzó a exportar barras de arroz y alfajores a Uruguay, para luego proyectarse a Paraguay, Bolivia y EEUU, específicamente en Miami, donde contactaron grandes empresas de importación. La barrera con la que se encuentran sus envíos –indica Leandro Suescun, gerente comercial de la empresa– es el rápido vencimiento de su alfajor de dulce de leche (tres meses), por lo que las exportaciones se limitan al camión para los países limítrofes y la carga aérea para las entregas en Miami. En 2018, Sin culpa espera para este 2018 vender el 5% en la región.

El valor de exportación de golosinas en 2017, alcanzó los 175 millones de dólares.

Fuente: La Nación

 

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