26 de Septiembre de 2018| Última actualización 11:10 GMT

India y China se disputan influencia en Irán y Asia Central

Marco Trade News | 07 Septiembre del 2018
India

Autor imagen: Foto cortesía

El corredor de transporte de 7.000 kms de Nueva Delhi atraviesa el Cinturón o Nueva Ruta de la Seda y la carretera de Beijing

China e India, los dos gigantes en ascenso en l nuevo orden mundial rivalizan por un área del mundo que desde el siglo XIX ha sido el objeto de deseo de las grandes potencias imperiales como Reino Unido, Rusia y EEUU: Irán y el Asia Central.

Para ambas naciones emergentes es fundamental el establecimiento de vínculos económicos y políticos relevantes con los países de la región, expandiendo su influencia tanto hacia el Océano Índico (Maldivas y Sri Lanka) como el Mar Arábigo, Irán y los estados de Asia Central.

China ha desarrollado para eso una poderosa herramienta: Iniciativa del Cinturón y la Ruta (o Nueva Ruta de la Seda) que implica gigantescas inversiones en infraestructura en toda Asia Central que posibilita el desarrollo de los países que atraviesa y los conecta con Europa.

India ha decidido no quedarse atrás y plantea una red alternativa de rutas marítimas y ferroviarias llamada Corredor Internacional de Transporte Norte-Sur (INSTC). En abril pasado, Sushma Swaraj, ministra de Asuntos Exteriores de la India, habló durante una visita a Azerbaiyán, un país muy rico en petróleo, sobre la visión de la India para el corredor, señalando que la INSTC “es una iniciativa importante que puede reducir el tiempo y el costo de la entrega de productos entre un 30% y un 40%”.

El corredor de 7.000 kms conecta India con Rusia, aunque todavía existen partes sólo transitables con camiones. En comparación con la ruta tradicional a través del Canal de Suez, el corredor completado reducirá el tiempo de transporte entre Mumbai y Moscú a unos 20 días, de alrededor de 40, según los especialistas.

Esto tiene el potencial de transformar el comercio de Eurasia y le da a India mucha más flexibilidad y poder. El acceso del país a Asia occidental y central se ha visto obstaculizado durante mucho tiempo por la presencia de Pakistán. Con este corredor, India puede eludirlo  y adquirir recursos de Asia Central a través de Irán.

Uno de los enlaces clave es un ramal ferroviario que cruza la frontera entre Irán y Azerbaiyán. Aprovechando el levantamiento de las sanciones contra Irán en 2016, India contribuyó a concretar rápidamente la inversión en el llamado Ferrocarril de Astara.

El presidente iraní Hassan Rouhani visitó Bakú, capital de Azerbaiyán, a fines de marzo pasado, para inaugurar junto al presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, el tramo de 10 kms que cruza la frontera y a la vez, formalizar un préstamo de u$s 500 millones para conectar Astara con Rasht, que sería el último tramo para finalizar el corredor.

Para Irán es decisivo en momentos en que Trump busca acorralar al país con nuevas sanciones, que el segmento Astara-Rasht se concluya y el INSTC funcione plenamente, lo que está previsto para finales del 2020.

Rouhani manifestó que los puertos del sur de Irán “serán una puerta de entrada al Cáucaso, Asia Central, Rusia y hacia el norte. Europa y Europa del Este”.

Para India, Irán es la puerta de entrada para sus exportaciones de ropa, productos químicos y productos agrícolas a los consumidores en Asia Central y Europa y a la vez, el camino para sus compras de petróleo, gas natural y metales de los países sin litoral de Asia Central. El gas es una prioridad, dada la necesidad urgente de frenar la contaminación del aire en la India, una consecuencia no deseada de su rápido crecimiento económico.

India no ha cesado de aproximarse a Irán, uno de sus grandes proveedores y para los  iraníes no quedar aislados internacionalmente es un gran negocio. Cuando Modi recibió a  Rouhani en Nueva Delhi en febrero pasado, fue especialmente seductor: “Es un enorme placer para nosotros que un presidente iraní haya viajado a India después de 10 años”.

Y la respuesta iraní fue equivalente. Rouhani le entregó a la India, la gestión a través de una empresa de ese país, lo que le permite ejecutar parte de las instalaciones multipropósito y la terminal de contenedores del puerto de Chabahar. India ha contribuido fuertemente al  desarrollo portuario iraní e invirtió u$s 500 millones en ese puerto.

“Nuestras relaciones van más allá de las relaciones comerciales, económicas y diplomáticas”, dijo Rouhan. “Son históricas, culturales y de civilización".

De todos modos, el primer ministro indio, Narendra Modi como el presidente chino, Xi Jinping, han aprovechado la última reunión de los Brics para mantener “conversaciones francas” y evitar que los intereses regionales de ambos, compliquen su relación, en medio de una “guerra comercial” y de las sanciones de EEUU a Irán, que los encuentra hoy en el mismo bando.

Fuent: Agencias – Redacción Marco

 

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