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La Ayuda para el Comercio en la región latinoamericana

editor | 15 Septiembre del 2011

Para ocasiones donde existen oportunidades comerciales pero no se las puede aprovechar por falta de recursos, en el año 2005 se puso en marcha una iniciativa denominada Ayuda para el Comercio (AfT, por su sigla en inglés) durante la Conferencia Ministerial de la OMC celebrada en Hong Kong. El objetivo era ayudar a los países en desarrollo, en particular a los menos adelantados, a crear la capacidad de oferta y la infraestructura relacionada con el comercio que necesitan para aumentar su comercio y contribuir más eficazmente a su desarrollo.

 

Así se unificaron esfuerzos y recursos de organizaciones internacionales de ayuda, bancos regionales de desarrollo, donantes y países asociados con el fin de garantizar que se disponga de los recursos financieros necesarios para este objetivo.


Pascal Lamy, Director General de la Organización Mundial del Comercio, asegura que poseen alrededor de 300 ejemplos reales de cómo funciona la AfT en todo el mundo, mejorando infraestructuras económicas como el transporte y el almacenamiento, apoyando la innovación y la diversificación, invirtiendo en calidad y mejorando los vínculos interempresariales.

 

Específicamente, en América Central Lamy se refiere a la mejora del cruce fronterizo entre El Salvador y Honduras (una de las fronteras con mayor volumen de comercio de la región), la cual ha permitido reducir el tiempo de despacho de aduana de 62 minutos a una media de 8 minutos. Asimismo la asistencia técnica prestada a los sectores público y privado para ampliar el comercio agropecuario mediante la puesta en conformidad con las normas internacionales ha llegado a más de 1,000 empresas, generando mayores ingresos de exportación y favoreciendo la creación de empleo.

 

 Por su parte, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) se ha comprometido a usar la AfT como una herramienta fundamental para el logro de los objetivos de desarrollo socioeconómico de la región. La Aft tiene un impacto significativo en el terreno, contribuyendo no sólo a un crecimiento robusto, sino también a mejores indicadores en creación de empleo, ingresos y calidad de vida en general. Reflejo de esta convicción, entre el 2008 y el 2010 el BID financió más de US$18.000 millones en actividades de AfT en toda la región en capacidad productiva, infraestructura económica y política y regulaciones comerciales. Tan sólo en el 2010 el financiamiento del BID para proyectos de AfT alcanzó US$5.200 millones.

 

 

En el año 2010 el BID coordinó los esfuerzos de países latinoamericanos y caribeños para responder al llamado conjunto de la OMC y la OCDE de presentar relatos de experiencias concretas y cuestionarios de auto-evaluación en el Tercer Examen Global de la Ayuda para el Comercio, que se llevó a cabo entre el 18 al 19 de julio en Ginebra. Tanto países beneficiarios como donantes, organizaciones regionales e instituciones internacionales de desarrollo fueron invitados a participar en este proceso para recopilar conocimientos y evidencia sobre el impacto de la Iniciativa de AfT.

  

“Los gobiernos están integrando cada vez más el comercio en sus estrategias económicas y de desarrollo globales y haciendo partícipes en esos programas al sector privado y la sociedad civil se están estableciendo políticas nacionales coherentes” declaró Lamy.

 

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