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La confianza en el ámbito del comercio internacional

editor | 12 Abril del 2012

El siglo XXI comenzó con una década de crisis. Para salir de ella, recuperar el comercio y evitar una espiral proteccionista que tan sólo hubiese empeorado la situación, los países se reunieron para acordar los lineamientos básicos a seguir y vigilar las acciones mutuas mediante los organismos intergubernamentales.

Por eso, un sistema multilateral reforzado, con reglas claras y consensuadas que genere legitimidad, eficacia, credibilidad y confianza es una necesidad inmediata como respuesta a los desafíos de un mundo cambiante, crecientemente complejo e interdependiente.

El uso de medidas proteccionistas clásicas como respuesta inmediata para la contención de la crisis ha sido contenido por las regulaciones impuestas por la OMC. Se encontraron que otras restricciones se multiplicaron en aquellas áreas donde las regulaciones de esta organización son más abiertas. También se predijo que existe la posibilidad de que algunas de estas medidas permanezcan después de la crisis, en particular en aquellos países fuera de la órbita de la OMC.

Esto demuestra claramente la eficacia en el mantenimiento de la apertura del comercio y del sistema de regulaciones comerciales elaborado a lo largo de 60 años.

La apertura regulada del comercio internacional, con excepciones justificables o con la flexibilidad necesaria, es un motor para el desarrollo sostenible, para el bienestar de las sociedades, para la promoción de la paz y la estabilidad.

Es necesario recordar que la apertura del comercio se debe hacer a la par de medidas nacionales e internacionales que hagan efectivos los beneficios de ésta, sin dañar las economías domésticas. Es así como el actual escenario internacional abre un espacio de nuevas oportunidades para renovar relaciones, reglas e instituciones.

Las crisis atravesadas dieron un fuerte golpe a la confianza en el mundo. Confianza en el ámbito del comercio internacional significa transformar la meta de la apertura regulada de los mercados internacionales en acciones cooperativas concretas, sin descuidar las economías nacionales, potenciando la colaboración y la capacidad de resolver las diferencias en el ámbito de las reglas multilaterales. La confianza es entendida como transparencia, eficacia, legitimidad y es una acción concreta en pos del desarrollo.

Los acuerdos son sostenidos por la confianza, sus pilares son el respeto mutuo y las reglas claras. Sin confianza se debilitan los tratados, el multilateralismo y los acuerdos comerciales como así también aumentan las percepciones de amenaza y desconfianza mutua.

La confianza ha sido esencial para la adaptación de las sociedades a los cambios a lo largo de la historia. Como ejemplo de la necesidad de confianza para la adaptación a cambios, podemos recordar la aparición del papel moneda. Se pasó de moneda real a moneda fiduciaria, basada en la mera confianza del pago.

Actualmente, se da algo similar tras el surgimiento del comercio electrónico, ya que esto supone la “intangibilidad” absoluta del dinero, y por lo tanto necesita de mecanismos técnicos, económicos y jurídicos que la sustenten.

La seguridad, la confianza y la credibilidad son los pilares de la economía digital y la condición básica para poder hacer negocios en Internet.

El acceso a la tecnología para las Pymes es un elemento fundamental para fomentar el desarrollo, es una llave de acceso a nuevos mercados, a mayor competitividad y mayor eficacia. El e-commerce es el comercio del futuro, acerca países y es una forma de aumentar la integración mundial.

El pasado nos ha enseñado la importancia de la cooperación comercial multilateral, el presente nos la reafirma. Y al asomarnos hacia el futuro, podemos ya apreciar las diversas esferas de trabajo.

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