18 de Noviembre de 2018| Última actualización 11:42 GMT

La “guerra fácil” de Trump ya golpea las casas de los agricultores de EEUU

Marco Trade News | 09 Julio del 2018
Soja

Autor imagen: Foto cortesía

Mientras escalan los aranceles de Trump y se establecen las represalias de China, los agricultores de EEUU empiezan a ver las consecuencias de la guerra comercial en sus propias casas.

La grave disputa comercial planteada por Trump de manera unilateral y que ha desencadenado un conflicto de consecuencias imprevisibles entre poderes económicos cada vez más interdependientes, empieza a producir –como toda guerra– daños colaterales y consecuencias no deseadas en ambos bandos. 

Desde que EEUU y China establecieron los nuevos aranceles, la alarma se extiende entre los productores agrícolas estadounidenses, en especial entre aquellos que producen soja. Ya en las semanas previas a la concreción de los aranceles punitorios y sus réplicas chinas, los productores de soja habían enfrentado precios en baja (daño colateral también sufrido por Argentina y Brasil) y la pérdida de negocios de exportaciones a China.

Los propios agricultores de Illinois, el principal estado productor de soja de EEUU, que mayoritariamente votaron a Trump, enfrentan la perspectiva de la pérdida de ingresos si los precios de la soja llegaran a permanecer deprimidos cuando vendan sus productos después de la temporada de cosecha en otoño. Y reconocen que la política comercial de la administración Trump es “impredecible” lo que muy difícil planificar la producción.

Los futuros de soja cayeron casi un 20% desde su máximo en el corto plazo y eso sucedió incluso antes de que China impusiera aranceles de represalia sobre los productos estadounidenses el viernes en respuesta a los mayores aranceles estadounidenses sobre sus productos. Los inversores reaccionaron a la baja temiendo una disminución del volumen

Antes de que se concretaran la aplicación de aranceles y represalias, los agricultores estadounidenses se alarmaban ante las noticias de que buques cargados con soja de su país eran retenidos y enfrentaban largas esperas para despachar aduanas en los puertos chinos, corriendo el riesgo del deterioro de los porotos de soja y en muchos casos, teniendo que buscar compradores alternativos y vender a menor precio.

Es lo que reconoce Fujinori Seyama, gerente general de la unidad de granos de empresa  japonesa Marubeni: “Parte de la carga no puede pasar la aduana y debe ser vendida desde los puertos chinos a otros países”.

A la reducción de las compras chinas de soja en EEUU, se agrega otro golpe a los productores de EEUU que verán encarecerse el costo de las máquinas agrícolas, fruto de los aranceles de la administración Trump sobre el acero y el aluminio importados, lo que podría tener severas consecuencias para algunas familias de agricultores.

Casi el 40% de las exportaciones mundiales de soja provienen de EEUU y China es el comprador de más del 60% de toda la producción mundial. Según algunos estudios, la imposición de aranceles por parte de China a la soja estadounidense podría reducir entre un 50  a 90% las exportaciones de soja de EEUU en la cosecha 2018-19, con un impacto en la economía estadounidense del orden de los 2.300-2.500 millones de dólares.

Brasil y Argentina, los otros dos grandes productores mundiales, no tendrían problema con sus cosechas que venden mayoritariamente a China.

Pero la soja no sería el único producto agrícola estadounidense afectado por los aranceles chinos. Los precios del algodón, otro objetivo, también están cayendo, con los futuros mostrando una disminución de aproximadamente el 10% desde los máximos a corto plazo. El Consejo Nacional del Algodón de América, la principal organización de la industria, ha presionado infructuosamente para que la administración de Trump tome medidas para evitar un enfrentamiento comercial con China. Y los precios del trigo, que tienden a seguir a la soja, también han ido bajando.

Los estados agrícolas se encuentran entre las bases de apoyo más fuertes para Trump y el Partido Republicano. Por ahora, consideran que una postura firme sobre el comercio y la guerra planteada, pueden acarrear  beneficios para EEUU. Por ahora y solo por ahora, parecen estar dispuestos a soportar pérdidas económicas a corto plazo con la esperanza de que, al final, Trump garantice términos comerciales más favorables. Habrá que ver qué pasará cuando las consecuencias toquen a su puerta y amenacen sus actuales niveles de vida.

Roger Johnson, presidente de National Farmers Union, considera qu “mientras más tiempo persista la guerra comercial y el mercado [de soja] siga deprimido, más personas considerarían no apoyar a la administración Trump”, en las elecciones legislativas de noviembre.

China mientras tanto, ha acelerado sus embarques de soja desde Rusia, trabajando para dejar de depender de los bienes estadounidenses. 

Fuente: Agencias – Redacción Marco

 

 

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