18 de Noviembre de 2018| Última actualización 22:08 GMT

La polémica venta de Embraer, el icono aeronáutico de Brasil

Marco Trade News | 10 Agosto del 2018
Embraer

Autor imagen: Foto cortesía

El anuncio oficial conjunto del acuerdo de adquisición por parte del gigante aeronáutico Boeing, mayor fabricante del mundo de grandes aviones comerciales, del 80% de Embraer, la compañía de aviación brasileña, por u$s 4.740 millones, ha desatado una dura polémica.

Ambas empresas explicaron que el objetivo es equilibrar la competencia, tras el acuerdo alcanzado por el poderoso grupo europeo Airbus, que acaba de unirse a la canadiense Bombardier, conformando un enorme conglomerado que pone en riesgo la posición de Boeing.

Pero las condiciones en la que se establecería el acuerdo de la estadounidense con el ícono de la industria aeronáutica de Brasil, está desatando una dura polémica en Brasil que ha puesto a Embraer en los titulares de la prensa.

Ambas empresas informaron en un comunicado conjunto que Boeing controlará y administrará las actividades civiles de Embraer en el campo de la aviación comercial y de servicios, pero no con el sector de la defensa ni en la aviación ejecutiva. Para ello, depende de la autorización del gobierno federal que conserva el derecho al veto por seguridad nacional, tal como se estableció cuando la compañía estatal se privatizó hace casi 25 años.

Los defensores de la operación insisten en que lo que se está vendiendo es el 80% del control de la parte de Embraer referida a la fabricación de aviones de transporte civil, que llevan hasta 146 pasajeros. Es decir, no la parte militar y estratégica.

La industria aeronáutica brasileña también especialmente preocupada por los impactos de la nueva alianza Embraer-Boeing en el futuro de las empresas si no hay una política de gobierno que garantice la preservación de la cadena nacional, advierte el director del Ciesp, Cesar Augusto Andrade e Silva, que considera que “moriría en corto tiempo si no es protegida y por falta de acceso al mercado global y de competitividad”.

La cadena productiva de Embraer, en torno a su planta en la ciudad de San José dos Campos, a 100 kilómetros de São Paulo, ha conformado un clúster de fabricación manufacturera y tecnológica donde se emplea a 16.000 trabajadores en unas 70 empresas proveedoras, casi todas brasileñas. Solo 10 de estas empresas son exportadoras. Pero en el acuerdo con Boeing, la cadena de proveedores de Embraer, no fue mencionada.

Otra señal que siembra desconfianza sobre la verdadera dimensión del acuerdo es el anuncio de Boeing-Embraer de que crearán otra empresa para la promoción y desarrollo de nuevos mercados en el área de defensa, especialmente con el avión carguero K-390, cuyas implicaciones son consideradas fundamentales para la seguridad de Brasil.

Por otra parte, el negocio con Embraer le permitiría a Boeing ocupar el nicho de los aviones de 100 asientos, que dejó de fabricar en 2006, con lo que la nueva empresa competirá con Embraer que será controlada a partir del acuerdo, por su misma competencia. La empresa brasileña, que produce ese tipo de aviones, fue el primer exportador de Brasil entre 1991-2001, es el tercer constructor aeronáutico del mundo y un ícono de identidad nacional, por lo que hay una indignación generalizada en Brasil frente a la multimillonaria transacción.

Para quienes se oponen a la operación, el escándalo es porque se trata de una empresa símbolo de la capacidad tecnológica brasileña. Embraer es una de las pocas historias de éxito que quedan en Brasil tras el colapso económico del último lustro. Es el único fabricante de aviones comerciales de un país en desarrollo que ha podido competir con Boeing y Airbus. Sus aviones de corta y media distancia operan en EEUU, Europa y Asia.

Como señala Andy Robinson desde San Pablo, “muchos hemos volado, sin darnos cuenta, en uno de los tres modelos de avión regional que Embraer diseña y fabrica en Brasil y Portugal con capacidad para entre 90 y 148 pasajeros. Ni China ha podido competir en ese mercado global, pero Embraer tiene el 50% de los pedidos mundiales de aviones regionales.

“Embraer –señala Robinson– factura anualmente unos 6.000 millones de dólares y registró un aumento del 4% de sus beneficios el año pasado (..) Por todo esto, ha desatado una fuerte polémica la decisión anunciada en junio de pactar la venta de nada menos que el 80% del negocio comercial de Embraer a Boeing por 3.800 millones de dólares”.

Solo en el pasado Show Aéreo de Farnborough, celebrado en julio en Londres, Embraer obtuvo contratos y cartas de intención con un valor superior a los 13.000 millones de dólares, por parte de distintas aerolíneas a nivel mundial. 

La dirección de Embraer sostiene que la fusión es una respuesta necesaria al acuerdo alcanzado el año pasado por Airbus y la empresa canadiense Bombardier, el principal rival de Embraer en el mercado de aviones regionales.

Pero justamente la comparación con la forma de negociar de Bombardier es lo que motiva las mayores críticas y el escándalo. Marcos Barbieri, especialista en el sector aeronáutico de la Universidad Unicamp en Campinas, citado por Robinson, señala que “hay una concentración en el sector después del acuerdo de Bombardier, pero no es verdad que la única salida es la adquisición por parte de Boeing sin contrapartida; deberían hacer una alianza estratégica (..)  Bombardier mantuvo el control de la joint venture con Airbus gracias a la participación del Gobierno de Quebec en el capital de la nueva empresa. Bombardier negoció fuerte para estar en el consejo de Airbus, asegurar objetivos de desarrollo, tecnología y empleo; Embraer no ha conseguido nada de eso”.

“Embraer ha realizado un esfuerzo de innovación inmenso y van a regalar toda esta capacitación tecnológica a Boeing”, coincide Fernando Sarti, otro economista especializado en tecnología de Unicamp.

Todo indica que el gobierno del desprestigiado Michel Temer no aplicará el poder de veto a la operación y en el congreso de Brasil comienza a predominar la tendencia a judicializar el proceso, para detenerlo.

Fuente: La Vanguardia – Redacción Marco

 

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