17 de Octubre de 2018| Última actualización 09:44 GMT

La UE busca reducir los daños que la embestida de Trump contra Irán acarreará a sus empresas

Marco Trade News | 13 Mayo del 2018
Donald_trump

Autor imagen: Foto cortesía

Los países de Europa con empresas vinculadas a Irán inician una ofensiva diplomática en Teherán para evitar una reacción intempestiva iraní y amortiguar los daños causados por Trump.

Como siempre sucede con Trump, sus gestos y decisiones van siempre más allá de lo razonable y previsible. Mezcla explosiva de niño caprichoso y líder bolivariano, la decisión irresponsable sobre el acuerdo nuclear con Irán extremó la cuerda al máximo: no solo retiró a su país del pacto, sino que reimpuso todas las sanciones anteriores y para ser coherente con su “estilo”, aplicó además otra serie de penalizaciones.

De todas las soluciones posibles para enfrentar el acuerdo con Irán, la actual administración de EEUU eligió la peor de las variantes. La drástica decisión de Trump construye un inquietante escenario internacional que pone a la Unión Europea ante un muy difícil desafío: salvar la paz mundial y proteger los intereses de las empresas europeas involucradas en Irán.

Pero la decisión de Trump que solo ha tenido el apoyo de Israel y Arabia Saudita, parece tener un inesperado resultado positivo: una cierta voluntad de unidad desde los británicos pro Brexit hasta Erdogan, aunque parafraseando al escritor argentino Jorge Luis Borges, “no los une el amor sino el espanto”.

Pese al horizonte adverso, la UE busca lograr la complicidad de China y Rusia en esa estrategia y se muestra “decidida a trabajar con la comunidad internacional para preservar” la paz a la que contribuía el pacto nuclear.

El camino no será fácil porque las sanciones impuestas por EEUU provocarán la estampida de las inversiones mundiales en Irán y complicarán gravemente los intereses de las empresas europeas con vínculos con ese país, lo que constituye la preocupación más inmediata de Bruselas.

Como pistoletazo de salida de la ofensiva diplomática europea, la jefa de la diplomacia de la UE, Federica Mogherini, recordó a mediados de esta semana, que la retirada de penalizaciones contra Irán constituye “una parte esencial del acuerdo” firmado en julio de 2015, por los cinco miembros del Consejo de Seguridad de la ONU (EEUU, Rusia, China, Reino Unido y Francia) más Alemania y del que la UE es garante.

La ruptura planteada por Trump fuerza a la comunidad internacional a encontrar soluciones que permitan morigerar el impacto global de esa decisión. El canciller de Irán, Mohammad Javad Zarif, viajó hoy rumbo a Beijing, para mantener conversaciones sobre el acuerdo. Zarif viajará también a Rusia y a varios países europeos, para buscar esas soluciones acerca del asunto nuclear iraní.

Irán busca lograr la garantía de las partes implicadas, tras la salida de EEUU, que aseguren la supervivencia del acuerdo nuclear, conocido formalmente conocido como Plan de Acción Integral Conjunto.

En ello coincide con la voluntad expresada en un comunicado conjunto por la primera ministra británica, TheresaMay, la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Emmanuel Macron: “Exhortamos a EEUU a actuar de manera que las estructuras del acuerdo nuclear permanezcan intactas”. Pero todos saben que será un proeza garantizar el actual statu quo, con Trump “metiendo la cuchara” en una situación de semejante complejidad.

La decisión de los tres líderes europeos y las acciones de Mogherini están dirigidas a multiplicar los  contactos entre los firmantes del pacto para lograr su supervivencia y ofrecer a Irán una plataforma que pueda contrarrestar los efectos adversos de la retirada irresponsable de EEUU. Irán debe percibir que la permanencia de un clima de paz nuclear le acarrea beneficios, como sucedió en el primer año de aplicación del acuerdo, en que las exportaciones iraníes a la UE se cuadruplicaron. Pero la UE necesita que Irán garantice a los inversores europeos su voluntad de amortiguar parte del impacto que las sanciones de Washington, les produzcan.

Un dato positivo, revelado por IRNA, la agencia oficial iraní, es el proyecto presentado este sábado por los legisladores de ese país al Majlis (Parlamento) para adoptar medidas que puedan salvaguardar la implementación por parte del resto de los signatarios del acuerdo.  El presidente de la Comisión Nuclear de Irán del Majlis, Mojtaba Zonnouri, pidió garantías “seguras, completas e integrales” por parte de la UE, Rusia y China para mantener el acuerdo. Las negociaciones no deberán durar más de un mes, para evitar que Irán se vea obligado a retomar la producción de combustible nuclear a ciclo completo.

El presidente iraní, Hassan Rouhani, señaló que “si se aseguran los intereses nacionales de Irán, nos mantendremos en el acuerdo”.

A cambio de frenar su programa nuclear, al firmar el pacto, Teherán recuperó el acceso a unos 100.000 millones de dólares que permanecían congelados en el extranjero y pudo volver a vender petróleo en el mercado internacional y utilizar el sistema financiero global.

Ahora, retomadas las sanciones por parte de Trump y reimponer los castigos, EEUU podría penalizar a los países y compañías que compren petróleo iraní y dificultarles su acceso al sistema financiero estadounidense.

La situación plantea importantes riesgos para gigantes empresariales, que, tras la firma del acuerdo nuclear, han hecho negocios con Irán. Total, el gigante energético francés, por ejemplo, ha firmado con Irán inversiones por valor de 4.800 millones de dólares. Airbus, Siemens y Peugeot también tienen negocios en el país de los ayatolás e incluso la estadounidense Boeing había acordado la venta de 110 aviones por valor de 20.000 millones de dólares.

La esencia de la decisión de Trump recae en su verdadero alcance y allí reside el campo de batalla diplomática que aún queda por resolver. Como siempre, el problema puede estar en “la letra chica” del contrato.

Fuente: Xinhua – El País

 

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