28 de Marzo de 2017| Última actualización 02:32 GMT

Las Pymes Argentinas y su rol protagónico en la agenda actual

Eduardo Arzani | 18 Octubre del 2016

Argentina puede crecer a través de sus pymes, para esto debe trabajar en dos ejes que son la competitividad y la productividad.

 

 

La nueva Ley de Promoción a las Pymes, va en ese sentido, ya que acerca políticas de competencia, promueve simplificación de trámites y estimula el acceso al crédito. Medidas como ser el pago de IVA de forma trimestral, el plazo de 5 años para el ingreso de divisas a los exportadores, la eliminación de la ganancia mínima presunta, o que las micro y pequeñas empresas puedan tomar como pago a cuenta de ganancias el 100% del impuesto al cheque, son muy significativas para el sector.

 

Después de tantos años de postergación, las pymes hoy son el norte de las políticas públicas, además de la Ley de Promoción, el gobierno nacional está trabajando para que el BICE se convierta en un Banco de Desarrollo, facilitando el acceso al primer crédito a las pymes, donde el INTI califique los proyectos desde el punto de vista técnico.Además, con la creación del Consejo de Educación, Trabajo y Producción,se busca la integración de las estrategias nacionales, ya que no se trata impulsar firmas con potencialidades, sino sectores/cadenas, para alinear instrumentos.

 

La demanda de las pymes siempre tuvo reclamos históricos, como ser: reducir la presión fiscal, mejorar el acceso al financiamiento y promover las inversiones.Si analizamos hoy las inversiones productivas en el país, estas están frenadas desde hace más de cinco años, y con la retracción al consumo, es muy difícil que haya inversiones productivas dirigidas exclusivamente al mercado local.Lo más probable es que las inversiones, sean en los eslabones de las cadenas de valor global y por lo tanto, estarán orientadas a los dos mercados: el interno y el externo.

 

Precisamente, la recientemente creada Agencia de Inversiones y Comercio Exterior, busca el desarrollo social y económico, poniendo el mayor esfuerzo en mejorar el clima de negocios y el marco regulatorio, que aún es tan complejo. En conjunto con otras áreas del estado, buscarán en los próximos meses una mejora de la competitividad en general, tanto en la de costos, como en la sistémica, que incidirá directamente en el costo de las exportaciones y que será clave para promover las inversiones.

 

Estos últimos años hemos alcanzado niveles de exportación muy bajos (US$ 60.000 millones anuales promedio), por lo tanto, también vamos a necesitar un Plan Integral que contemple el transporte, los costos logísticos y la facilitación del comercio, más aún cuando vemos que las importaciones llegan a los mismos valores, compuestas en un 85% por insumos, bienes intermedios y bienes de capital.

 

El año pasado, las exportaciones argentinas representaron apenas 0,35% (3 por mil) del total mundial, no muy lejos del 0,5% del inicio de los 2000. Sabemos que si Argentina se lo propone puede representar entre 4% y 5% del total.

 

Para analizar si estamos preparados para este desafío, debemos saber cuál esel nivel de competitividad de las diferentes industrias de la Argentina. Contamos con tres grupos bien definidos.

 

El primer grupo son las que cuentan con competitividad global, como el agro, la ganadería y la pesca, la agroindustria, la minería y la energía. A estas debemos sumarle aquellas que tienen un nivel de conocimiento tecnológico importante, como la biotecnología y la industria nuclear, y las que tienen un alto nivel de creatividad, que les permite diferenciarse y tener un valor agregado muy alto. A este primer grupo simplemente hay que quitarle las trabas y apoyarlos en su expansión internacional.

 

Luego están las que tienen un nivel de competitividad regional (industria automotriz, siderurgia, farmacéutica, plástico). Estas necesitan apoyo para su expansión en la región y alguna protección selectiva (que entren sin dificultad algunos insumos y que se frene definitivamente la entrada de algunos productos terminados).

 

Y finalmente tenemos un tercer grupo que son las industrias que tienen nivel de competitividad local (calzado, línea blanca, electrónica y textil) bienes industriales de baja complejidad que necesitarán de una estrategia muy sensible respecto del tiempo que se les da, para que se adapten a una competencia global.Debe haber un proceso de apoyo a la transformación de esa industria para llevarla a niveles de competitividad, para luego ir decreciendo esa protección.

 

Por lo tanto, el desafío que tiene por delante la Argentina, seguramente dependerá del grado de competitividad y productividad que alcancen sus pymes, indiscutidas protagonistas de esta nueva agenda.

 

0 COMENTARIOS

Debe estar registrado para comentar