20 de Julio de 2018| Última actualización 14:51 GMT

Las sanciones a Irán amenazan inversiones multimillonarias

Marco Trade News | 16 Mayo del 2018
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Autor imagen: Foto cortesía

Estados Unidos acelera las sanciones para castigar económicamente a Irán, impone recortes significativos a las compras de petróleo y revoca licencias para exportar a empresas como Boeing.

La Administración Trump está dispuesta a acelerar la implementación de sanciones a Irán y arrasar con la pretensión europea de sostener el pacto nuclear, suscrito en 2015, por la comunidad internacional incluido EEUU. A la ofensiva del presidente estadounidense al romper el acuerdo nuclear el martes pasado, se sumaron las primeras sanciones aprobadas tras el brusco giro de la política exterior de su país.

Aprobada por el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, las nuevas sanciones están dirigidas por un lado, a desmontar el armado financiero desarrollado por Irán, para arrimar fondos a su Guardia Revolucionaria. Según el comunicado del Departamento del Tesoro, la red desarrollada “es de gran alcance y ha logrado transferir millones de dólares los últimos años”. Las sanciones implican a tres empresas y seis particulares, acusados de pertenecer a esa red internacional que financia el cuerpo militar de élite del régimen iraní.

La iniciativa contó fue coordinada y contó con la colaboración de los Emiratos Árabes Unidos, uno de los países más estrechamente vinculados a Arabia Saudí, que junto a Israel y EEUU, son los enemigos declarados de Irán y los primeros en aplaudir la decisión de Trump de romper el acuerdo nuclear.

De hecho, la ruptura fue una decisión consultada con Tel Aviv y Riad para contar con su expreso apoyo, aún ante el probable rechazo de la comunidad internacional, tal como finalmente ocurrió.

Retornando a una desprestigiada política de hegemonismo y prepotencia, EEUU dispone un “ukase imperial” por el cual, las empresas de todo el mundo, que tienen negocios con Irán cuentan con un plazo de 90 a 180 días para ajustarse al régimen de sanciones. En ese período pueden dirigirse al Departamento del Tesoro, que controla las licencias a las exportaciones, para solicitar si se pueden acogerse a algún tipo de exención. Una medida de alcance extraterritorial fuera de toda legalidad.

La decisión de Trump de romper con el pacto nuclear con Irán impacta de forma inmediata sobre el gigante aeroespacial Boeing, el mayor exportador de EEUU. La reimposición de las sanciones termina con la compra de aviones que Boeing había acordado en diciembre de 2016, con Iran Air para renovar su flota.

El contrato, valorado en 16.600 millones de dólares, implicaba la entrega de 80 aviones: medio centenar de unidades del bimotor de pasillo único B737 MAX y el resto del modelo de largo recorrido B777 en dos versiones. El pedido se completaba con otra treintena de aviones B737 MAX para la compañía Aseman Airlines, que implicaba otros 6.000 millones de dólares. La caída del fabuloso contrato choca también con los intereses de General Electric, que era la empresa suministradora de los motores.

Pero las consecuencias de la arremetida cerril de Trump pueden expandirse por toda Europa. Airbus que ya entregó tres de los 98 aviones contratados con Irán, puede padecer las secuelas de las sanciones ya que una parte significativa de los componentes de sus aviones provienen de fabricantes estadounidenses. En el mismo sector aeronáutico otra empresa afectada será British Airways que recientemente ha iniciado  vuelos directos a Teherán.

Entre las automotrices, también se sentirán las consecuencias. Daimler y Volkswagen habían retomado las exportaciones de sus unidades a Irán apenas se levantaron las sanciones económicas, tras el pacto del 2015. Y compañías como Renault y el Grupo PSA (resultado de la fusión de Peugeot, Citroën y Opel), ya tienen cerrados contratos para instalar su fábrica en Irán.

También empresas petroleras europeas como Royal Dutch Shell, Total, que tienen proyectos en marcha en Irán, tendrán gravísimas dificultades para seguir operando.

El levantamiento de las sanciones había permitido a Irán volver a exportar un rol de proveedor de más de 2 millones de barriles diarios. Para los países y empresas que adquieren directamente crudo iraní, el Departamento del Tesoro EEUU indica que “deben reducir significativamente sus compras” mientras se examinan las posibles exenciones lo que les obligará a buscar recursos alternativos para cubrir su demanda. España, Turquía, Ucrania y curiosamente los Emiratos Árabes Unidos (un importante comprador y enemigo de Irán) son algunos de los países cuyo aprovisionamiento de petróleo estará condicionado.

De lograr EEUU cerrar de manera considerable la salida del petróleo iraní, el impacto sobre el precio puede ser considerable, en un actual escenario del alza del crudo. Si bien EEUU no compra crudo iraní, aplicará sanciones empresas extranjeras que usen bancos de EEUU para adquirir el petróleo o que tengan negocios en territorio estadounidense. Es el caso de la petrolera china Sinopec, que cuenta con una filial que cotiza en Wall Street y que ya advirtió a los inversores de que podría verse penalizada si volvía a imponerse el embargo económico.

Las exportaciones de petróleo iraní rondan actualmente los 2,7 millones de barriles diarios, el 3% de la demanda global. Arabia Saudí, principal aliado de EE UU en la región, ya manifestó que está en condiciones de suplantar a Irán como proveedor, contribuyendo a ahogar la economía persa.

Multimillonarias inversiones europeas, el empleo en muchas de las grandes empresas involucradas y un aumento considerable del precio del petróleo componen el escenario que los líderes europeos tienen por delante, con un telón de fondo en el que está en juego la paz mundial.

Fuente: DW – País – Redacción Marco

 
 
 

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