25 de Abril de 2018| Última actualización 16:38 GMT

Los dos años del BAII

Marco Trade News | 07 Abril del 2018
Aiib

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En sus dos primeros años, el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (BAII) ha tenido un rendimiento notable y se ha ganado el reconocimiento mundial.

 

Establecida por iniciativa de China para satisfacer las necesidades de financiación en cuanto a la construcción de infraestructura y conectividad en Asia, el BAII es una institución financiera multilateral que acumula un capital social de 100.000 millones de dólares.

 

Fundado en diciembre de 2015 y en operaciones desde comienzos de 2016, en sólo dos años el BAII ha alcanzado el reconocimiento internacional. A mediados del año pasado, las tres principales agencias calificadoras del mundo, Moody’s, Standard & Poor’s y Fitch, le asignaron al BAII una calificación crediticia de AAA y en octubre del mismo año, recibió la calificación ponderada de “cero riesgo” por parte del Comité de Supervisión Bancaria de Basilea.

 

Cuando entró formalmente en operaciones, a principios de 2016, tenía un total de 57 países fundadores, entre ellos grandes países de la UE, como Francia y Alemania. El impacto y la importancia de su desarrollo atrajeron a otros 27 países, hasta alcanzar la actual integración de 84 miembros. Para Jin Liqun, presidente del BAII “el crecimiento constante de la membresía del BAII muestra la confianza de la comunidad internacional en este banco”.

 

En dos años, el BAII ha llevado a cabo 24 proyectos de inversión en infraestructura en 12 países miembros de Asia y vecinos de China, con un préstamo total de 4.200 millones de dólares, el cual involucra más de 20.000 millones de dólares en fondos públicos y privados.

 

Los proyectos de inversión se desarrollan en Filipinas, India, Pakistán, Myanmar, Indonesia, entre otros países, y están enfocados principalmente en la construcción de infraestructura de sistemas energéticos, de transporte y electricidad, así como en la mejora de barrios marginales. El proyecto de control de inundaciones de la capital filipina de Manila, con inversión del BAII, permitirá que millones de personas de la región estén mejor protegidas, así como el proyecto del BAII en Bangladesh para mejorar su sistema de distribución de energía beneficiará a más de 12 millones de personas de zonas rurales.

 

En comparación con otros bancos multilaterales de desarrollo como el Banco Mundial (BM) o el Banco Asiático de Desarrollo (BAD), el papel del BAII se destaca por sus objetivos y condiciones. Zhang Jingwei, investigador visitante en el Instituto de Estudios Financieros Chongyang, de la Universidad Renmin de China, lo explica: “Por un lado, el BAII se centra en la construcción de infraestructura, especialmente en los países en desarrollo de Asia. Por otro lado, no preestablece condiciones políticas, los préstamos son efectivos y la eficiencia crediticia es alta”.

 

Según Zhang Jingwei, durante estos dos años de funcionamiento, el BAII ha establecido buenos lazos de cooperación con organismos financieros como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, y se ha convertido en una nueva agencia de la gobernanza global.

 

Según datos proporcionados por el BAII, 18 de los 24 préstamos del Banco están cofinanciados con otros bancos multilaterales de desarrollo. El último proyecto de inversión del BAII, anunciado el pasado 12 de diciembre, fue la aprobación de un préstamo de 335 millones de dólares para la construcción de un metro en la ciudad india de Bangalore. Es la primera vez que el BAII se involucra en un proyecto de esta naturaleza y la primera vez también que lleva adelante un cofinanciamiento con el Banco Europeo de Inversiones (BEI), que invirtió 500 millones de euros.

 

Para D. J. Pandian, vicepresidente y director de inversiones del BAII, el proyecto consiste principalmente en mejorar en gran medida la calidad del transporte local, reducir el consumo de combustibles fósiles y ayudar a disminuir la contaminación atmosférica y acústica local.

 

En el futuro, el Banco, según sus autoridades, invertirá en tres áreas clave: infraestructura sostenible, promoción de la participación del capital privado y conectividad transfronteriza.

 

“La cofinanciación entre los bancos multilaterales de desarrollo para promover proyectos de infraestructura será algo normal en el futuro”, dijo Jin Liqun, presidente del BAII, quien valoró de manera positiva la cooperación del banco con otras agencias multilaterales durante la Cumbre del G20 en Hangzhou, realizada en septiembre de 2016.

 

El BAII ha firmado también acuerdos de cooperación con el Banco Mundial, el Banco Asiático de Desarrollo, el Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo y el Banco Europeo de Inversiones, con el objetivo de buscar una “cooperación de beneficio mutuo”. Según Jin Liqun, los proyectos de infraestructura generalmente son a gran escala y requieren fondos a largo plazo.

 

Para una institución resulta más difícil satisfacer la demanda de un proyecto de unos 2.000 a 3.000 millones de dólares solo con sus propios fondos. Además, existen restricciones en cuanto a la escala de préstamos por parte de las instituciones internacionales para un país individual o un proyecto individual, por lo que la cofinanciación es una buena solución.

 

Según Zhang Jingwei, las dudas injustificadas de Estados Unidos, Japón y otros países se basaban en la preocupación de que el Banco fuera solo de China.

 

Pero, en realidad, estas dudas son infundadas. Según responsables del propio Banco, “el BAII es una institución financiera multilateral que se fundó bajo la iniciativa de China y que tiene como objetivo proporcionar, de la mejor manera posible, un apoyo financiero para el desarrollo de la infraestructura en otros países de ingresos medios y bajos. Por ello, desde un principio, el Gobierno chino decidió no solicitar grandes cantidades de préstamos al banco”.

 

De hecho, tras dos años de funcionamiento, recién en diciembre pasado, el BAII aprobó su primer proyecto en China, un préstamo de 250 millones de dólares para mejorar la calidad del aire de Beijing. El dinero está destinado a la construcción de una red de tuberías de gas natural para unas 510 aldeas y unos 216.750 hogares. Una vez que el proyecto entre en funcionamiento en 2021, se estima que permitirá reducir al año el uso de unas 650.000 toneladas de carbón estándar en Beijing, así como disminuir la emisión de unas 595.700 toneladas de dióxido de carbono, unas 3.700 toneladas de emisiones de partículas, unas 1.488 toneladas de dióxido de azufre y unas 4442 toneladas de emisiones de óxido de nitrógeno.

 

El presidente del BAII, Jin Liqun en una entrevista con la agencia de noticias Xinhua destacó que “el compromiso de China en reducir la dependencia del carbón cambiará la vida del pueblo y mejorará la calidad del medio ambiente, por lo que decidimos invertir en este proyecto” y señaló que el Banco está comprometido a ayudar a los países miembros a alcanzar sus propios objetivos ambientales y de desarrollo, en especial, con los compromisos adquiridos en el marco del Acuerdo de París.

 

Por lo tanto, los proyectos de inversión emprendidos por el BAII en China y en otros países, estarán centrados en contribuir a la protección ambiental, al ahorro de energía y la mejora de la eficiencia, a la reducción de las emisiones de carbono y a la mejora de la conectividad de infraestructura en áreas fronterizas.

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: China Hoy (Informe de Lu Rucai)

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