26 de Septiembre de 2018| Última actualización 11:09 GMT

Los líderes mundiales no acuerdan como parar a Trump

Marco Trade News - Fuente: EFE – Reuters | 11 Marzo del 2018
Lideres

Autor imagen: GETTY IMAGES

La estrategia de Trump del “garrote” para terminar con la globalización podría resultar victoriosa, si persisten algunas débiles respuestas de los líderes mundiales y una postura de “sálvese quien pueda”.

 

Salvo los duros reclamos formulados por China y por la Alemania de Angela Merkel, algunas respuestas de importantes líderes mundiales, revelan cierto temor y debilidad para defender la globalización y sus resultados, ante los embates de Trump para demoler sus bases de libre comercio e interdependencia productiva. Lo que le permite a Trump, repitiendo la conducta habitual del autoritarismo de los líderes populistas, redoblar la apuesta y amenazar ahora con aranceles a los vehículos europeos.

 

China ha sido clara. Es difícil bailar si no hay dos. Y China descarta iniciar una “guerra comercial” con Washington, porque como señaló su ministro de Comercio Zhong Zhang, en el marco de la Asamblea Nacional Popular: “No hay ganadores en una guerra comercial (…) Solo traerá desastres a China, Estados Unidos y el mundo”.

 

Zhong Zhang, descartó que su país vaya a iniciar una guerra comercial con EEUU porque en las guerras comerciales no hay nunca ganadores y que se podría poner en peligro el crecimiento económico global. Y recordó que China solo hará frente al desafío para defender los intereses nacionales. El gigante asiático ha criticado con dureza los nuevos aranceles, anunciados el jueves pasado, que tendrán, en su opinión,  un “grave impacto” sobre el comercio internacional y ha pedido a EEUU que los retire “lo antes posible”.

 

Para el ministro de Comercio de China, las cifras oficiales de déficit comercial de EEUU están sobreestimadas en un 20% y se reducirían significativamente su EEUU relajaran las restricciones a la exportación de productos de alta tecnología que mantiene hacia China.

 

La Asociación China del Hierro y el Acero (CISA) pidió al gobierno de su país que responda a los aranceles que “violan las normas de la OMC”, tomando medidas sobre las importaciones estadounidenses.

 

También la Canciller Angela Merkel ha sido  firme en sus reclamos: “Es una afrenta hacia la UE”. Su país es el más afectado por las penalizaciones al acero hacia EEUU y llamó al diálogo urgente para frenar el comienzo de una guerra comercial de la que “nadie saldría ganando” y reclamó una solución a través de la OMC, es decir en el marco del orden institucional de la globalización.

 

La ministra alemana de Economía, Brigitte Zypries, también denunció el “proteccionismo” de los nuevos aranceles de Trump: “Es proteccionismo, es una afrenta hacia socios cercanos como la UE y Alemania y hacia el libre comercio (…) Trump aísla su país en contra de la opinión de su partido, de numerosas empresas y economistas”.

 

El presidente estadounidense criticó muchas veces enérgicamente a Alemania en materia comercial y militar, ligando sus reproches al gasto insuficiente de Alemania -en su opinión- en materia de defensa en la OTAN: “Tenemos amigos y también enemigos que se han aprovechado enormemente de nosotros desde hace años en el comercio y la defensa. (…) Si se mira la OTAN, Alemania paga el 1% y nosotros pagamos el 4,2% de un PIB mucho más importante. No es justo”.

 

Las críticas estadounidenses no son nuevas, pero se han intensificado desde la llegada de Trump a la Casa Blanca, que multiplicó sus ataques contra Merkel, por el superávit comercial de Alemania y su generosa política migratoria.

 

Las principales organizaciones empresariales de Alemania apoyaron la posición de Merkel, criticando a Trump: “No se pueden afrontar los retos del siglo XXI con medidas del siglo XIX”, señaló el comunicado de Eric Schweiter, de la Asociación alemana de Cámaras de comercio e Industria (DIHK), compartiendo el planteo de China: “Una respuesta determinada a las tarifas de EE UU es deseable, pero a la vez necesitamos mantener la calma porque una escalada del conflicto no ayudará a nadie”.

 

Salvese quien pueda?

 

Pese a la advertencia de Merkel de que “nadie saldrá ganando” en el enfrentamiento arancelario y que el mundo, por tanto, debería responder unido a los embates anti-globalización, comienzan a aparecer esbozos de respuestas “nacionalistas al modo de Trump”, más atadas al “sálvese quien pueda” que a una estrategia global.

 

Primero Canadá y México, agobiados por las tensiones de la negociación del TLCAN, reclamando ser excluidos del castigo de los aranceles al acero y al aluminio, al menos temporalmente.

 

Más tarde, la comisaria de Comercio, Cecilia Malmström, ante la opacidad en los criterios empleados por  Trump para perdonar del castigo a unos países sí y a otros no, reclamó la exclusión de la UE, invocando la amistad con EEUU. Y esta semana se reunirá con representantes de EEUU para insistir en esa exclusión y buscando coordinar su estrategia con las autoridades de Japón para ganar fuerza.

 

También el Reino Unido, pese a seguir perteneciendo a la UE, hasta que se concrete su salida, pidió ser excluido de los castigos arancelarios de Trump.

Lo que significaría dejar sola a China en la “guerra comercial” con EEUU y abandonar a países productores como Brasil y otros, fuertemente afectados por las medidas de Trump.

 

Siendo la UE, la más agraviada, pero a la vez un pilar del nuevo orden que significa la globalización, Jyrki Katainen, vicepresidente de la Comisión Europea, advirtió este viernes a EEUU que está en juego está algo más que los intereses comerciales de cada parte: “¿Queremos un comercio basado en reglas o en la ley del más fuerte, como acabamos de ver?”. Para Katainen el problema del acero deriva de la sobreproducción mundial que existe, esencialmente en China, y que la contienda arancelaria no lo aplacará.

 

Y aunque rechazó que aumentar el gasto en defensa sirva como moneda de pago para librarse de la penalización comercial, como sugiere Trump, volvió a pedir que excluya los productos europeos de su afrenta comercial con el argumento de que: “Somos un aliado, no una amenaza”. Cabría preguntarse ¿quién sería la “amenaza”? para Katainen.

 

Es cierto que también el vicepresidente de la Comisión Europea señaló “el concepto de seguridad económica [esgrimido por Trump] suena muy proteccionista. Es economía sin competencia” y que Europa asegura tener “todo preparado para denunciar a EEUU ante la OMC” y también tiene listas sus represalias, pero parece faltar una estrategia de búsqueda de un consenso global para detener la ola proteccionista desatada por Trump y sus adláteres.

 

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