25 de Septiembre de 2018| Última actualización 23:21 GMT

Mercosur se reúne para intentar destrabar el acuerdo con UE

Marco Trade News - Fuente: Ultima Hora, El Cronista | 07 Marzo del 2018
Mercosur

Autor imagen: GETTY IMAGES

Una vez más, la cuestión agrícola, las desgravaciones del sector automotriz y las normas de origen traban la firma de un Tratado que hace 40 años que no se logra concretar.

 

Cuando se pensaba que éstos serían los últimos 15 días de negociaciones, el viernes pasado concluyeron las reuniones de ambas partes sin alcanzar el acuerdo final.

 

Ahora los cancilleres del bloque sudamericano (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) se reunirán en 9 de marzo en Asunción para analizar cómo afrontar una nueva etapa de negociaciones, que destrabe el acuerdo que se negocia con la Unión Europea (UE).

 

Los temas que restan son difíciles y ninguna de las partes está en condiciones de hacer concesiones, sin sufrir consecuencias políticas y económicas  sus propios países. Con cierta frivolidad y más entusiasmo que realismo, fuentes cercanas al proceso negociador, sostenían hasta último momento que sólo faltaban “cuatro o cinco puntos por resolver”.

 

Ahora el canciller paraguayo y presidente pro tempore del Mercosur, Eladio Loizaga, tuvo que salir a anticipar el pasado viernes que continuarán los contactos con Bruselas para tratar de cerrar el debate sobre las áreas todavía en disputa. Aunque se mostró optimista de que el acuerdo podría cerrarse “en dos o tres semanas”, el canciller argentino  Jorge Faurie, coincidió que el acuerdo vería la luz “en un tiempo corto”, pero reconoció que “cuesta cerrar” los puntos pendientes. Loizaga sugirió que el Mercosur podría aflojar sus pretensiones, siempre que haya una “compensación” por otro lado.

 

Es cierto que el valor estratégico del acuerdo para crear una zona de bajos aranceles para el comercio, en plazos que benefician al Mercosur con la apertura inmediata de las exportaciones agrícolas e industriales hacia Europa y un tiempo de adaptación antes de abrir los puertos sudamericanos a las importaciones europeas, es significativo. Debe considerarse, dice Faurie, que “el 90% de la pauta del comercio birregional entra en un proceso de desgravación, con períodos de carencia que nos benefician”.

 

También es cierto que se ha avanzado en el cronograma de desgravaciones para bienes producidos por la industria automotriz y las denominaciones de origen controladas, un pilar de la Política Agrícola Común (PAC) europea, y en la que hubo un lento pero progresivo acuerdo: de las 3600 posiciones en discusión, restan acuerdos sobre poco más de 300, muchas de ellas referidas a quesos y vinos, pero que son de difícil solución.

 

Pero persisten situaciones cruciales donde no es pensable un acuerdo sin la “derrota” de una de las partes. Las limitaciones a los envíos de carne, aún con la ampliación probable a 99.000 tn. están muy lejos de ser equitativas, si se mira el sector automotriz, donde no existen limitaciones de esas dimensiones.

 

Para Felipe Frydman, ex embajador argentino en Tailandia, “las 99 mil toneladas de carne vacuna ofrecidas por la UE después de largos conciliábulos representan el 1,3% sobre la producción europea. Quizás, y respondiendo a los mismos criterios, el Mercosur debería ofrecer una cuota similar sobre la producción de automotores y autopartes para resolver el tema sobre bases equivalentes”.

 

El propio ministro de Agricultura de Francia, Stéphane Travert, ya había advertido que la cantidad de la carne vacuna ofrecida debía mantenerse en niveles mínimos. Las mayores presiones en contra de un acuerdo, provienen en Europa de los agricultores franceses, aunque también existe una fuerte resistencia en Irlanda y Polonia.

 

Los cuatro miembros del Mercosur (Paraguay, Argentina, Brasil y Uruguay), por su parte, sostienen que no será posible el acuerdo sin incluir un amplio acceso al mercado europeo de sus productos agropecuarios, entre los cuales se incluyen los biocombustibles.

 

La cuota cárnica no es la única crítica a la que se enfrenta el gobierno de Macron. Otro de los cuestionamientos está en la posible decisión del presidente de Francia, de prohibir el uso de glifosato, el herbicida más utilizado a nivel mundial. La idea de Macron, aún no definida, contradice una decisión de la UE que, a fines del año pasado aprobó la habilitación del uso del glifosato hasta fines del 2022. La posición francesa se apoya en un estudio de la IARC, de Lyon, que señala al herbicida como ‘posiblemente cancerígeno'. Pero la posición del Mercosur y de 18 la UE se fundan en las conclusiones  de la Organización para la Alimentación y la Agricultura (ONU), la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria y la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas, que demostraron que no existe correlación entre el uso del glifosato y la carcinogénesis. Una investigación realizada por la agencia de noticias Reuters, reveló que la IARC editó su informe, eliminado aquellos estudios que no encontraban evidencia sobre la conexión entre el herbicida y el cáncer en humanos.

 

Si se concreta la ‘rebeldía de Macron a la decisión general de la UE, introduciría un conflicto insalvable para el acuerdo, ya que países como Brasil y Argentina no podrían exportar su producción agrícola con ese destino, mientras el acuerdo exigiría a los agricultores sudamericanos que se adecuen a los estándares impuestos por Francia.

 

La UE, por su parte pretende la apertura de los mercados de automóviles, de piezas de vehículos y de productos lácteos, además del acceso de empresas europeas a licitaciones públicas y servicios marítimos, así como la protección de nombres de alimentos y bebidas, como el champán.

 

El coordinador del sector sindical del Foro Consultivo Económico y Social (FCES) del Mercosur, Víctor Insfrán, considera un verdadero alivio para empresarios, industriales y trabajadores paraguayos, la postergación de las negociaciones: “Se evitó que nos arrastren a un acuerdo en el que los europeos liquiden nuestro sector farmacéutico, que el sector lácteo tenga que montar un nuevo esquema de producción debido a las patentes y propiedad intelectual de los productos europeos y también evitamos ser arrasados por empresas europeas en obras públicas y compras gubernamentales”. Y considera que el reinicio de las negociaciones,  podría llevar varios meses, ya que en breve vence el nombramiento de la negociadora europea, Sandra Gallina y su reemplazo puede llevar algún tiempo.

 

Por su parte, Luis Tavella, vicepresidente de la Unión Industrial Paraguaya (UIP) solicitó la puesta en marcha del Comité de Seguimiento Mixto para ser informados de todos los detalles de este acuerdo, que se han mantenido en secreto y cuyas cláusulas pueden perjudicar la producción paraguaya o de sus socios del Mercosur.

 

 

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