20 de Julio de 2018| Última actualización 14:34 GMT

Merkel avisa de que Europa ya no puede confiar en Estados Unidos

Marco Trade News | 12 Mayo del 2018
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Autor imagen: Foto cortesía

Tras la decisión de Trump de abandonar el pacto nuclear con Irán, pese a los consejos y reclamos de Alemania y Francia, Merkel y Macron endurecen sus declaraciones.

Con sorprendente dureza, la canciller alemana, Angela Merkel, contestó la decisión del presidente estadounidense, Donald Trump de retirarse del acuerdo nuclear con Irán, considerando que “hay conflictos a las puertas de Europa. Y la época en la que podíamos confiar en EEUU se acabó”.

La rotunda firmeza de Merkel fue acompañada por una similar reacción del presidente francés Emmanuel Macron quien secundó la posición de Alemania en su crítica a Estados Unidos: “Algunas potencias han decidido incumplir su palabra: estamos ante grandes amenazas y Europa tiene el deber de mantener la paz y la estabilidad en la región”.

La drástica reacción europea a la retirada de EEUU del acuerdo nuclear con Irán, se debe al manifiesto desinterés  mostrado por Trump sobre las preocupaciones de sus socios transatlánticos. La ruptura del acuerdo con Irán y el regreso de las sanciones, deja expuestas a las empresas de Europa instaladas en Irán a ser objeto de represalias económicas y a dificultar de manera dramática su propia operatoria en el territorio iraní.

Por otra parte, la decisión unilateral de Trump y sus “halcones” está provocando no sólo una escalada de los precios del petróleo que puede descalabrar la economía mundial sino volver a encender el “volcán” de Medio Oriente.

La UE desplegó todas las acciones diplomáticas posibles para intentar frenar el despropósito de Trump. Las visitas de Macron y Merkel a Washington tuvieron ese objetivo, pero el presidente de EEUU no dudó en desairar a sus socios europeos y concretar la ruptura del acuerdo nuclear.

A Francia y Alemania no les quedó más remedio que subir el tono de sus declaraciones, pero lo que es más grave, debió reconocer que la “vieja” relación de amistad transoceánica ha perdido densidad y que la larga ‘luna de miel’ entre EEUU y Europa, que ha durado 70 años, ha llegado a su fin.

Queda claro que “Europa –como afirmó la canciller Merkel en la entrega del premio ‘Carlomagno’ a Macron– ya no puede confiar en EEUU y debe tomar su destino en sus propias manos”. Algo que corroboró  el presidente francés, al asegurar que “No podemos dejar que otros (en referencia a Washington) decidan por nosotros”.

Sin embargo, algunos sectores de la UE todavía esperan que Washington saque de la “galera” alguna de las artimañas de mago de feria que suele ofrecer Trump, planteando una salida menos peligrosa que la actual ruptura y nuevas sanciones a Irán. Creen o quieren creer que la conducta mostrada por el aparentemente inestable magnate, torpedeando el pacto comercial con Canadá y México para luego negociar, puede repetirse.

Pero hay que recordar que el populismo de Trump no es solo una estrategia de campaña, sino la forma más cabal de su pensamiento profundo y cerril. Y lo ha demostrado, de manera espectacular, desde su llegada al Despacho Oval: cree que Europa no es un “amigo”, aliado de verdad, sino un grupo de países que se burla de EEUU haciéndole pagar sus gastos de defensa. Lo mismo que Japón Y Corea del Sur. Y que la OTAN, es una organización obsoleta, que le cuesta mucho dinero a EEUU.

Y cree también que el “cambio climático” es una farsa inventada por China, por lo que no dudó  en dinamitar el acuerdo del clima de París, como cree en un proteccionismo y nacionalismo propios de un siglo atrás.

Entre todas esas “firmes” creencias de Trump también estaba y está, la necesidad de la ruptura del acuerdo con Irán y su adhesión a las más duras estrategias de Israel, como lo demostró en su polémica decisión acerca de Jerusalem.

Berlín y París pidieron prudencia a Israel e Irán para evitar una escalada en la región. Merkel no subestima los riesgos: “Sabemos que es un situación extremadamente complicada. Se trata de decidir realmente entre la guerra y la paz”.

La ruptura del pacto nuclear con Irán por parte de EEUU, supone un claro desaire a Merkel y Macron, un explícito desinterés por los intereses europeos y sobre todo, un mazazo en toda regla, para en equilibrio geopolítico y la seguridad global.

Trump está cumpliendo sus amenazas no solo en Irán. Ha desplazado a todos los hombres que el establishment había logrado colocar en su gabinete y rodearse de un cónclave de “halcones” de un nacionalismo visceral, belicista, antichino, supremacista y antiglobalizador. Lighthizer, Ross, Pompeo, Navarro, Bolton, etc; cada uno de ellos aporta a la reafirmación de las ideas de Trump.

Alguna vez Bolton señaló respecto de Europa: “Nunca me acostumbré, nunca entendí por qué se esperaba que EEUU fuera un felpudo bien educado”. Lo mismo sucede con Navarro, partidario de una política agresiva contra China. Bolton, junto al secretario de Defensa Mattis y a Giuiani, plantea que lo único que hay que hacer con Irán “es terminar con el régimen”.

Pese a las gestiones de Merkel, Macron, quedó claro que Washington no busca acuerdo ni complicidades con Europa: decide sin tenerlos en cuenta. Ahora Europa debe apuntalar rápidamente toda su política exterior al haber constatado que su histórico aliado ha dejado de serlo.  Pese a las resistencias a los gastos en defensa de Merkel, Macron no dudó en llamar a fortalecer la política exterior y de defensa común europea: “Elegimos construir la paz en Oriente Próximo mientras otras potencias (en referencia a EE UU) no han mantenido su palabra”.

Pareciera que el momento histórico le exige a Europa ser un actor decisivo del destino mundial, contribuyendo al multilateralismo, la globalización y la paz. Para ello necesita fortalecer su unidad y una política exterior y de defensa propia –que durante años puso en manos de la Casa Blanca.

Fuente: Redacción Marco

 

 

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