22 de Julio de 2018| Última actualización 10:56 GMT

México: el mundo económico se pregunta si puede confiar en AMLO

Marco Trade News | 11 Julio del 2018
Amlo

Autor imagen: Foto cortesía

El nuevo presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO, como le llaman en México) divide a los empresarios y banqueros mexicanos. Para algunos, mantendrá el impulso actual de la economía mexicana; para otros, es una puerta abierta al populismo.

Con la brillante victoria de Andrés Manuel López Obrador y su llegada a la presidencia de México, se han abierto todo tipo de especulaciones. Para muchos analistas y en especial, para el mundo económico, las incertidumbres presiden las discusiones acerca del futuro de su gestión.

Para algunos, AMLO mantendrá el impulso actual de la economía mexicana, incorporando un mayor fortalecimiento del desarrollo social pero sin afectar la iniciativa privada.

Creen que sería torpe no aprovechar para su presidencia la bonanza de muchos de los indicadores del país. Y lo prueban señalando su alejamiento en la campaña, del discurso rupturista de una izquierda latinoamericana que atrasa varias décadas.

De hecho, en la noche de la victoria, transmitió –dicen algunos– un mensaje tranquilizador a los mercados, diciendo que su «gobierno de los pobres», no significa romper la ortodoxia financiera. AMLO aseguró que no va a nacionalizar ni a expropiar empresas, que mantendrá los compromisos contraídos por el Estado con bancos y corporaciones, que proseguirá con la estabilidad fiscal y financiera  y que respetará la autonomía del Banco de México.

Esas expectativas favorables se reflejan en algunas decisiones acerca de la integración de su gabinete. La presencia del empresario Alfonso Romo, a quien AMLO anunció como su jefe de la Oficina de la Presidencia de la República, fue su vínculo directo con los empresarios y el  operador de la reunión del actual presidente electo con los principales dueños de empresas del país, el pasado 5 de junio.

La participación probable en el gabinete de Marcos Fastlicht, un empresario inmobiliario, de la construcción y el arte, que es nada menos que el suegro de Emilio Azcarraga Jean, presidente de Grupo Televisa, es otra apuesta fuerte de AMLO en su vinculación con el mundo empresarial. Fue presidente del Consejo de administración de Cinemex y vicepresidente del Instituto Cultural México-Israelí.

Pero la carta decisiva para los sectores empresariales que creen en la permanencia de las actuales condiciones es la incorporación de Jesús Seade, un prestigioso economista, fue elegido por López Obrador como su negociador en las tratativas acerca del TLCAN y sus vínculos con EEUU.

Experto en comercio internacional, fue subdirector de la OMC, funcionario del FMI y un hombre con fuertes vinculaciones con China, donde tiene una reputada trayectoria académica, primero en Hong Kong, como profesor emérito en la Universidad de Lingnan, una institución liberal de la cual también fue vicepresidente (2008-2014) y desde el 2017 en la Universidad china de Shenzen, donde actualmente es vicepresidente asociado de Asuntos Globales.

En la otra vereda, no faltan empresarios que piensan que AMLO va a desmontar las reformas estructurales emprendidas por el aún presidente Enrique Peña Nieto y a arrastrar a México a una crisis financiera.

Los que sostienen esa postura, descreen de los cambios del viejo dirigente de la izquierda mexicana y ven con alarma su advertencia de que se revisarán todos los contratos con particulares, un claro mensaje, según esos sectores, a las multinacionales que han entrado en Pemex, la gran petrolera estatal, parcialmente privatizada por el Gobierno de Peña Nieto con una legislación que AMLO se ha comprometido a revertir.

Lo mismo sucede con la revisión de las condiciones de las compañías que participan en la construcción del nuevo aeropuerto de la capital mexicana. En ambos casos, la postura explicitada por López Obrador está vinculada a problemas de corrupción y no de cambios de reglas de juego.

La pasada semana, Obrador se ha reunido con los empresarios mexicanos  del Consejo Coordinador Empresarial, un poderoso lobby al que el presidente electo llamó  «la mafia del poder» durante su campaña, cuando desde el grupo empresarial lo definían como un peligroso populista que llevaría al país a la ruina.

Tras la reunión hubo “fumata blanca” ya que los hombres de empresa se comprometieron a dar un voto en confianza en el comienzo de la gestión y Obrador a través de Alfonso Romo, su hombre fuerte en el gabinete en temas empresarios, dijo  que México en su nueva etapa será «un paraíso de los capitales extranjeros».

Fuente: Agencias – Redacción Marco

 

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