25 de Mayo de 2017| Última actualización 03:20 GMT

Montevideo: La puerta al continente

En los últimos años, la capital uruguaya se ha consolidado como punto estratégico en la región. La promoción de inversiones, los beneficios normativos y un buen clima de negocios son las claves de su éxito.

Lucía Marroquín | 29 Marzo del 2016
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Autor imagen: Internet - Archivo

“Queremos una Montevideo del siglo XXI con un gran empuje en obras, adaptada a las nuevas plataformas tecnológicas —dice Daniel Martínez, intendente de la capital uruguaya—; en definitiva, a la par de las grandes ciudades del mundo”.

 

A través de un clima de negocios favorable y la presencia de organismos internacionales en la ciudad, Montevideo apunta a un rol central en la región.

 

Una de las apuestas más fuertes es la promoción y protección de inversiones nacionales y extranjeras, declarada de interés nacional en 1998. “Uruguay es un gran abre puertas —afirma Antonio Carámbula, director ejecutivo de Uruguay XXI— y se ha consolidado como el segundo país en la región en la captación de Inversión Extranjera Directa (IED), con cifras que en los últimos años han alcanzado más de un 5,5% del producto anual”.

 

El eje está puesto en la aplicación del marco normativo: “No existen límites para la dotación de capital extranjero en las empresas, el mercado de cambios es libre y el mercado se amplía a través de la unión aduanera del Mercosur”, dice Carámbula y agrega que los altos índices de confiabilidad en las instituciones, los bajos niveles de corrupción y la penetración de las nuevas tecnologías completan el combo de un país al que pueden apuntar inversores de todo el mundo.

 

Las zonas francas son clave para generar atractivos. Están reguladas desde 1987 y pueden ser privadas o estatales. Allí se desarrollan actividades de tipo comercial, industrial o de servicios que se prestan a terceros países y, en algunos casos, a Uruguay.

 

Zonamerica —en Montevideo—fue la primera en instalarse en el país. Cuenta con ocho plataformas de negocios, más de 300 empresas instaladas y genera unos 10.000 puestos de trabajo.

 

Una de las mayores zonas francas del país, WTC Free Zone, se encuentra en el complejo empresarial World Trade Center (WTC), que se instaló en Montevideo en 1998. Brinda beneficios fiscales y aduaneros, además de servicios, como un centro de innovación y uno de telecomunicaciones.

 

Allí se inauguró este año el club de ejecutivos Piso 40, integrado por casi 200 de los empresarios más importantes de Uruguay. Constituye una gran red de inversores, que se manejan con la modalidad de "inversión ángel". En el primer foro se presentaron cuatro start ups: GPS Gay, de Uruguay, Less, Pago Rural y VU Security, de Argentina.

 

Si las zonas francas atraen a los inversores, los puertos son otra pieza central en el esquema. La Administración Nacional de Puertos (ANP) ha incidido directamente sobre la competitividad de las empresas uruguayas. Montevideo es puerto libre desde 1992, por lo que el tránsito de cargas puede ser movilizado sin restricciones aduaneras ni impuestos a las importaciones.

 

“Incorporarse a las cadenas globales de valor implica acceder a más mercados y de manera más eficiente —dice Carámbula— y en eso el puerto es clave.”

 

Apoyo al inversor: puerta al desarrollo

 

En Uruguay, el inversor extranjero goza de los mismos incentivos que el local desde el punto de vista tributario, y no tiene restricciones para la transferencia de utilidades al exterior.

 

Desarrollar un clima de negocios apropiado implica garantizar el derecho de propiedad, facilitar el desenvolvimiento del sector privado, reducir la presión fiscal y promover la integración del país con el mundo. Para apoyar esa dinámica, la Cámara Nacional de Comercio y Servicios del Uruguay (CNCS) brinda asesoría, formación y asistencia técnica.

 

Según Ana Laura Fernández, Asesora Económica de CNCS: “Uruguay debe aprovechar su importante grado de apertura económica y financiera, concentrándose en mejorar los indicadores de inversión y posicionarse dentro de los principales destinos a la hora de elegir dónde desarrollar un proyecto.”

 

En la CNCS se accede a datos estadísticos, informes específicos y otras herramientas. Anabella Cosentino Costa, Coordinadora de Programas de Cooperación Internacional de la CNCS, explicó que también se da asistencia en el diseño y ejecución de planes de mejora. “Se apunta a resolver dificultades y desafíos de desempeño empresarial que redunden en el beneficio competitivo, ya sea a nivel local como internacional”, afirma.

 

HUB logístico: centralizar para optimizar

 

El Instituto Nacional de Logística (INALOG) fue creado en 2010 para trabajar a largo plazo en los servicios logísticos que Uruguay brinda a la mercadería en tránsito.

 

Para mejorar el acceso a nuevos mercados y la llegada a los mismos en tiempo y forma reduciendo los costos, la marca “Uruguay Hub Logístico” aúna las innovaciones normativas y legislativas con impulsos privados en el sector logístico del país.

 

Constituir un centro de distribución regional supone la sustitución del envío directo desde la fábrica a los mercados de consumo por un centro intermedio.

 

Para ello, Uruguay es un punto estratégico, ya que un radio de tres horas de vuelo alcanza a 140 millones de personas.

 

En promedio, entre 2008 y 2014, aproximadamente el 50% de los movimientos de contenedores del Puerto de Montevideo estuvieron asociados a actividades de Hub —mayoritariamente exportaciones de Argentina y Paraguay e importaciones argentinas, paraguayas y brasileñas—.

 

El sector logístico ha sido uno de los más dinámicos en el país en los últimos años, y representa entre 4% y 5% del PIB del país.

 

“La Ginebra de América Latina”

 

Con una gran tradición diplomática, Uruguay ha sido llamado con frecuencia a presidir organismos internacionales variados. Y su capital ha sido llamada con frecuencia “la Ginebra de América Latina”.

 

Para el intendente Martínez, es un lugar merecido: “Que Montevideo sea sede de organismos internacionales es producto del rol que han tenido la ciudad y el país en la región”, afirma y explica que la posición de la ciudad permite nuclear actores que toman decisiones en temas clave, como las inversiones, el diseño de políticas públicas y la cooperación entre ciudades. De su mano, Montevideo se relaciona con espacios multilaterales de integración, lo que redunda en su buen posicionamiento internacional.

 

Los dos organismos más importantes situados en Montevideo son la secretaría del Mercado Común del Sur (Mercosur) —que funciona allí desde sus inicios, hace más de dos décadas— y la Asociación Latinoamericana de

Integración (ALADI), que contempla mecanismos como la preferencia arancelaria regional de productos originarios y acuerdos tanto de alcance regional como parciales.

 

Pero también el entorno internacional se ha interesado en Montevideo: la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) abrió allí la Oficina Regional de Ciencia para América Latina y el Caribe en 1949. Su acción involucra a gobiernos, organizaciones sociales y a la ciudadanía de 33 países y cuatro Miembros Asociados de América Latina y el Caribe. También la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI), basada en la cooperación técnica, el análisis y asesoramiento de políticas públicas, la transferencia y divulgación de conocimientos, llegó a Montevideo en 2007.

 

La presencia de estas instituciones incentivó a otras, como el Instituto Bering-Bellingshausen para las Américas (IBBA), que contribuye al diálogo entre Rusia y los países de la Comunidad de Estados Independientes (CEI) con sus colegas de ambas Américas.

 

Para el intendente Martínez, el reto hacia el futuro parece aún mayor que lo conseguido hasta ahora: “Tenemos el desafío de continuar fomentando la integración regional y continental desde la ciudad, trabajando en diversas líneas coincidentes con los diferentes niveles de gobierno departamental”, adelanta.

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