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Notable respuesta de Peña Nieto a Trump, anticipa la Cumbre de las Américas

Marco Trade News | 06 Abril del 2018
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Así calificó el prestigioso Washington Post, la respuesta del presidente mexicano a las “amenazas fronterizas” de Trump. El fuerte mensaje de Peña Nieto puede ser el anticipo de otras voces de la región ante los reclamos que Trump prepara para la Cumbre de las Américas.

 

México “no negociará con miedo”, fue una de las respuestas resaltadas ayer por el diario estadounidense, que calificó la réplica de Peña Nieto como “notable”.

 

El presidente de México reiteró su buena voluntad para negociar: “Si usted quiere llegar a acuerdos con México, estamos listos”, pero dejo claro –después de dos años de soportar con extrema paciencia, agravios y amenazas por parte del presidente de EEUU– que no negociará bajo amenazas. Su diagnóstico fue contundente: “Si sus recientes declaraciones (de Trump) derivan de una frustración por asuntos de política interna, de sus leyes o de su Congreso, diríjase a ellos, no a los mexicanos. No vamos a permitir que la retórica negativa defina nuestras acciones. Sólo actuaremos en el mejor interés de los mexicanos”.

 

La voz de Peña Nieto que cosechó inmediatas adhesiones de empresarios, legisladores, candidatos presidenciales de distintas corrientes políticas y de la sociedad mexicana, puede ser una de las primeras voces que anticipen la respuesta de América latina a la propuesta de “EEUU socio preferente y China el enemigo” que Trump presentará en la Cumbre de las Américas.

 

José Luis Bernal, embajador mexicano en China,  ya había expresado, durante una conferencia de prensa para anunciar el lanzamiento del primer vuelo directo entre México y China operado por la aerolínea Hainan Airlines, dos meses atrás, “el desarrollo de China no es amenaza sino una oportunidad para América Latina”, respondiendo al planteo de la Casa Blanca actual, de considerar a China como una gran amenaza.

 

Bernal señaló entonces que “para América Latina ha sido una gran ventaja poder recibir las inversiones de China, estar cooperando en ciencia y tecnología, y en el desarrollo de infraestructuras, que es un ámbito muy importante” para el desarrollo regional.

 

En los últimos años, tanto la cantidad como la calidad de la cooperación económica entre China y América Latina han experimentado un aumento notable. Aún teniendo en cuenta los años de situación negativa de la economía mundial, el volumen comercial entre China y Latinoamérica se mantuvo por encima de los 200.000 millones de dólares.

 

El volumen de las inversiones de China hacia Latinoamérica y África superó los 230.000 millones de dólares, duplicando la cifra registrada tres años atrás. La cooperación entre China y América Latina ha beneficiado a más de 80 proyectos comunitarios en más de 20 países.

 

Según los datos del BID en 2017, el volumen de exportaciones de la región de América Latina y el Caribe subió un 13% en comparación con 2016 y el 30% de ese incremento provino de compra de China.

 

En la II Reunión Ministerial China-CELAC, en enero pasado, Wang Yi, el canciller chino, expresó el deseo de su país, de potenciar una gran conexión terrestre y marítima con América Latina y prometió que China participará activamente en la construcción de los componentes físicos y de interconectividad de la región como son transportes, infraestructuras y energía, apoyando a la región en la construcción de los corredores clave como el Ferrocarril y el Túnel Bioceánico, abriendo más rutas marítimas y vuelos directos y elevando la densidad y la capacidad de la red interconectada entre China y la región.

 

En víspera de su gira por cinco países de América Latina, Rex Tillerson –el ahora desplazado secretario de Estado de Trump– en la Universidad de Texas en Austin, calificó las inversiones chinas y algunas actividades comerciales del país asiático en la región como las de “las nuevas potencias imperialistas” y de “alarmante” la relación de China y Rusia con los países latinoamericanos, con el objetivo de promocionar la controvertida Doctrina Monroe y revivir los viejos sueños del hegemonismo de EEUU en América Latina.

 

Ese mismo planteo es que Trump traerá a la Cumbre de las Américas reiterando su oferta de “EEUU socio preferente” y “China el gran enemigo”. Pero la experiencia de las últimas dos décadas de una cooperación entre China y América Latina basada en el interés común y en las mutuas complementaciones, sin condicionalidades políticas adicionales, han cosechado réditos en la región. El planteo de Trump no fue aprobado durante la visita de Rex Tillerson, acusando a China de “depredador de América Latina”, ni lo será ahora cuando en Lima, Trump vuelva a reiterar sus planteos de “guerra fría”, que atrasan 70 años.

 

En la misma línea de su par mexicano, el embajador argentino en China, Diego Guelar había señalado en diciembre pasado, que “en este momento, China tiene un rol importantísimo con todos los países latinoamericanos, tanto en el tema comercial como en el financiero y de inversiones. Es un proceso que irrumpe en los últimos diez años y en el cono sur está muy consolidado. (…) En Argentina, están presentes y creciendo importantes empresas chinas en el sector financiero, en infraestructuras, transporte y energía, una tendencia que no tiene reversión y va en aumento”.

 

En oportunidad de analizar los resultados del Tratado de Libre Comercio (TLC) China-Perú, que entró en vigor en marzo de 2010, el ex ministro de Comercio Exterior y Turismo peruano, Eduardo Ferreyros, había destacado que le permitió a su país registrar un superávit comercial de 2.740 millones de dólares en 2017: “China es un buen socio comercial y Perú está satisfecho con los resultados.

Hoy China es el segundo mayor socio comercial y tercer mayor emisor de inversiones de América Latina y el desarrollo del país asiático ha fomentado enérgicamente el crecimiento económico y la prosperidad de la región.

 

Por otro lado, la profundización de la política de apertura de China y su defensa del libre comercio, también representan nuevas oportunidades para los países latinoamericanos, para ampliar su comercio y tener mayor presencia de sus productos en el gran mercado chino.

 

 

 

 

Fuente: Redacción Marco

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