17 de Agosto de 2018| Última actualización 16:38 GMT

Se agudizan las diferencias comerciales y políticas entre Alemania y EEUU

Marco Trade News | 13 Junio del 2018
Trump_merkel

Autor imagen: Foto cortesía

El Ministro de Exteriores alemán reconoce que ya no se pueden ocultar las diferencias con EEUU y algunos informes señalan que las medidas de Trump podrían perjudicar a más de 5.000 empresas germanas.

En una reciente entrevista con el periódico Suddeutsche Zeitung, el ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Heiko Maas afirmó que su país ya no puede seguir ocultando los desacuerdos existentes con EEUU: “Tenemos desacuerdos sobre los cuales ya no podemos guardar silencio” y citó la retirada de Washington del acuerdo sobre el cambio climático, el abandono del compromiso nuclear iraní y la introducción de aranceles sobre las importaciones de acero y aluminio.

“Estamos acostumbrados a apoyarnos en los acuerdos existentes, [pero] esto ha cambiado totalmente”, dijo en esa entrevista para añadir que “fuera de Europa, EEUU continúa siendo nuestro socio más cercano, existen desacuerdos que ya no podemos callar”.

Maas cree que las decisiones unilaterales de la Administración Trump están perjudicando al viejo continente y que el presidente de EEUU, recurre a ellas de manera deliberada. También criticó al presidente estadounidense por su política que busca la superioridad de EEUU con respecto a otros países: “Nada de esto hará el mundo mejor, más seguro o tranquilo”.

En el contexto de esas tensas relaciones, Maas llamó a los países europeos a una cooperación más estrecha y aplaudió la idea de la creación del Consejo europeo de seguridad: “Necesitamos transformaciones para ser capaces de reaccionar mejor y más rápido”.

También la canciller alemana, Angela Merkel, advirtió antes y después de la Cumbre del G-7 que la doctrina de Trump demuestra que “tenemos un problema grave con los acuerdos multilaterales”.

Quizás el más áspero de los temas en desacuerdo sea el comercio entre ambos países. Trump reclama por el alto déficit que tiene con Alemania y por el “trato injusto” que cree que su país recibe de sus socios europeos, algo hizo que Stephen Roach, ex vicepresidente de Morgan Stanley, escribiera que Trump ha convertido a EEUU en un “país de llorones”.

Una de las reiteradas obsesiones del multimillonario neoyorkino desde su juventud es la presunta “invasión de Mercedes Benz” que sufre su país: “Cuando caminas por la Quinta Avenida todos tienen un Mercedes Benz frente a sus casas. Ustedes (europeos) han sido muy injustos con EEUU”. Y quiere sacar de las calles de EEUU los autos alemanes de lujo.

Lo que Trump parece ignorar es la gran contribución que las automotrices alemanas hacen a varios sectores de la economía estadounidense. En el pasado, Trump propuso imponer un 35% de aranceles sobre la importación de autos alemanes. Pero esos planes, según los expertos, podrían ser costosos y dañinos para la propia economía estadounidense.

Mercedes, BMW y Volkswagen tienen importantes plantas en EEUU. BMW en Spartanburg, Carolina del Sur, produjo en 2017 más de 400.000 vehículos, 70% de los cuales se exportaron. Volkswagen fabrica en Chattanooga, Tennessee y Mercedes en Tuscaloosa, Alabama, donde fabrica más de 300.000 autos y SUV, 60% de los cuales se exportan.

Las plantas de VW, Porsche, Daimler y BMW emplean en conjunto, a unas 50.000 personas de manera directa en EEUU, a lo que debe agregarse las personas empleadas por sus proveedores y centros de distribución y servicio. “Hoy hacer una distinción tajante entre lo que es un automóvil estadounidense y lo que es un automóvil alemán es, en mi opinión, una tontería”, dijo Jacob Kirkegaard, un experto en comercio del Peterson Institute.

“Esta es una industria que produce un producto final y, por lo tanto, tiene una cadena de suministro muy, muy larga”, dijo Kirkegaard. “Por lo tanto, la imposición de aranceles a la industria automotriz perturbaría seriamente esas cadenas de suministro”. Por otra parte, Trump probablemente tendría también que retirarse del TLCAN, si pretende que las automotrices europeas no construyan vehículos en México y los envíen a EEUU.

Si Trump quisiera que los fabricantes estadounidenses vendan más autos en Europa, no es aplicando aranceles a los automóviles alemanes lo que ayudaría, ya que la UE respondería con aranceles equivalentes. Sólo una mayor eficiencia, mayor calidad y mejores precios son la llave para mejorar sus ventas.

La industria automotriz alemana es especialmente fuerte en EEUU: en 2015, un 42% de las ventas se generaron en ese sector, seguido por la industria química (9%) y la industria de TI (8%). Las inversiones realizadas por sus empresas en EEUU juegan un importante rol como grandes creadores de empleo. “Hay aproximadamente 750.000 empleos creados por compañías alemanas en EEUU”, dijo Merkel el año pasado.

El problema es que la introducción de nuevas sanciones contra Irán; aranceles punitivos al  acero y aluminio; y algunas consecuencias de la reforma fiscal de Trump, podrían afectar a unas 4.762 empresas germanas con subsidiarias o sucursales en EEUU con activos por u$s  627.000 millones, sin contar las empresas con activos inferiores a  los u$s 3,2 millones.

Fuente: Redacción Marco

 

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