27 de Junio de 2017| Última actualización 15:48 GMT
Entrevista: Abdel-Hamid Mamdouh, director de la División sobre Comercio de Servicios de la OMC

Servicios, hacia una nueva perspectiva

Según Abdel-Hamid Mamdouh, director de la División sobre Comercio de Servicios de la organización: “Las negociaciones en el sector servicios de la OMC se regirán aún por los temas de Doha, pero bajo una nueva perspectiva”.

Denise Touron | 28 Abril del 2016
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Autor imagen: Marco Trade Revista

El Acuerdo General sobre Comercio de Servicios (AGCS) en la Organización Mundial de Comercio (OMC) tuvo sus grandes momentos justo después de la Ronda Uruguay, cuando surgió la Conferencia Ministerial de Doha en 2001. Sin embargo, a pesar del actual boom existente en el desarrollo de las economías de servicios, aún hay aspectos que requieren una nueva óptica que actualice el marco creado hace 14 años para el sector.

 

Abdel-Hamid Mamdouh, actual director de la División sobre Comercio de Servicios de la OMC, acompañó el proceso de las negociaciones desde sus inicios como diplomático egipcio. Ha sido asesor legal y redactor del AGCS. La división que hoy dirige vela por la puesta en marcha del acuerdo y provee el asesoramiento legal y técnico a los países miembros.

 

Mamdouh posee una interesante experiencia en la historia del AGCS y comenta que ha sido un cambio de paradigma en la economía mundial.

 

 

¿Cómo surge el sector de servicios en las negociaciones del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT)?

 

En los años '80, la propuesta de un acuerdo de servicios provino de los Estados Unidos. La Comunidad Europea en aquel momento pensaba que era un poco audaz tratar este tema en las negociaciones. Esta iniciativa representaba un cambio en el paradigma de las economías, especialmente de aquellas centralmente planificadas, que asumían las responsabilidad de los servicios. Podemos mencionar, por ejemplo, que en aquel momento las telecomunicaciones representaban un sector que por tradición había estado bajo la responsabilidad de los gobiernos, era un monopolio. Con el tiempo, fue evolucionando hacia la venta del servicio como un producto comercial para ingresar en mercados competitivos.

 

Es ahí donde la competencia comienza a jugar un papel crucial. Fue una evolución natural de los mercados. La competencia dio paso a la innovación, lo que impulsó al sector privado a invertir en investigación y desarrollo, para luego tener como resultado productos comerciales.

 

En la actualidad, 140 miembros de la OMC han asumido compromisos específicos en sectores determinados. En principio, el AGCS es aplicable a todos los sectores de servicios, excepto a dos: a los servicios suministrados en el ejercicio de facultades gubernamentales –es decir que no se suministran en condiciones ni en competencia con otros proveedores comerciales, como los sistemas de seguridad social, la sanidad, la educación y cualquier otro servicio público– y a las medidas que afectan a los derechos de tráfico aéreo o servicios directamente relacionados con los mismos.

 

 

¿Cuáles son los principales factores tomados en cuenta en las reuniones sobre servicios?

 

Hay dos tipos de negociaciones para los servicios: el acceso a mercados y trato nacional. El primero es para liberalizar los compromisos y mejorar las normas en materia de concesión de licencias, servicios financieros, telecomunicaciones, comercio electrónico, transporte marítimo y desplazamiento temporal de trabajadores para la prestación de servicios.

 

La negociación para fijar la reglamentación nacional es más sofisticada. Se basa en reglas domésticas y se busca que esas reglas no sean tan rígidas para evitar que se conviertan en barreras para el comercio. Previamente, tienen lugar las negociaciones multilaterales entre todos los miembros de la OMC para establecer las normas y disciplinas necesarias –sobre reglamentación nacional, medidas de salvaguardia urgentes, contratación pública y subvenciones– que serán aplicables a todos, junto con ciertas disposiciones especiales para los países en desarrollo y los países menos adelantados.

 

Cada miembro de la OMC elabora una lista de compromisos específicos en la que indica los servicios a los que garantiza el acceso a los mercados y el trato nacional, así como cualquier limitación al respecto. Los compromisos se contraen en relación con cada uno de los cuatro modos diferentes de suministro de servicios: el suministro transfronterizo, el consumo en el extranjero, la presencia comercial de un proveedor de servicios, la presencia de personas físicas.

 

Son los reguladores nacionales los que pueden tener formas de innovación para adaptar la legislación, tomando en cuenta el contexto de cada economía y sus diferentes dimensiones. Este puede ser el caso de los pequeños empresarios que tienen mayores dificultades para aplicar las medidas regulatorias. Como la intangibilidad del servicio hace difícil su medición y evaluación, se intenta regular al productor y no al consumidor; con ello se asegura que todos los requisitos sean cumplidos.

 

Otro de los aspectos que cuenta con muchas de las quejas actuales es el flujo de la transferencia de datos transfronteriza, cuáles son los límites a ese flujo de datos. El AGCS apoya el flujo de datos, pero los países no están totalmente de acuerdo por razones de privacidad, de seguridad nacional y en especial de la manera que afecta el comercio.

 

Las regulaciones discutidas en la OMC son para garantizar el acceso al mercado y que no se creen barreras técnicas ni discriminación. Es decir, garantizar que los privilegios concedidos a las empresas nacionales se concedan también a las empresas extranjeras, entre otros. La naturaleza de los compromisos que se adquieren se refiere a lo que no se debe hacer. Los países deben regular de una forma pro-competitiva. Las regulaciones deben tener como objetivo mejorar la calidad de los servicios, proteger al consumidor, proteger el entorno de negocios y promover la competencia.

 

Ahora que podemos contabilizar mejor los servicios, gracias a una metodología desarrollada por la OECD y la OMC, vemos el progreso que ha habido dentro de las economías.

 

¿Nos dirigimos hacia verdaderas economías de servicio?

 

Ahora que podemos contabilizar mejor los servicios, gracias a una metodología desarrollada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OECD) y la OMC, vemos el progreso que ha habido dentro de las economías. El éxito de la economía es cuando la cadena de valor está asegurada por los servicios. Las cadenas mundiales de valor están respaldadas por procesos de producción segmentados, asegurados por movimientos imperceptibles transfronterizos, movimientos de capitales de inversión, las calificaciones adecuadas, transporte, logística, telecomunicaciones e infraestructura tecnológica. Es por ello que los gobiernos deben adoptar políticas que permiten ese desarrollo.

 

A corto y largo plazo, para poder llevar el seguimiento del desarrollo de las negociaciones en la era Post Nairobi, iniciaremos una época de análisis. En la OMC seguiremos trabajando con los temas de Doha, pero no seguiremos el marco creado para ello. Las realidades han cambiado desde el momento que el AGCS fue creado y se debe adoptar una nueva perspectiva.

 

Entrada en vigor de los compromisos de Brasil sobre servicios financieros

     Fuente: OMC

El 18 de marzo de 2016, Brasil depositó ante la OMC su instrumento de aceptación del Protocolo sobre los Servicios Financieros, que da efecto a sus compromisos en esta materia. Ese mismo día, Brasil anunció su disposición a aceptar dicho protocolo en una reunión del Consejo del Comercio de Servicios. En esa reunión, el consejo aprobó medidas de algunos miembros de la OMC, por las que se otorga un trato preferencial a los servicios y los proveedores de servicios de los países menos adelantados. Con esto se marca un nuevo proceso, pues Brasil ha sido el único miembro de la OMC que ha ratificado el Quinto Protocolo del AGCS, que data de diciembre de 1997.


 

 

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