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Taiwán se queda sin otro aliado en América Latina: ahora es El Salvador

Marco Trade News | 22 Agosto del 2018
Taiwan

Autor imagen: Foto cortesía

La presencia de Taiwán en América latina se desmorona. El establecimiento de relaciones de El Salvador con China se une a la decisión tomada por Panamá y República Dominicana.

La República de El Salvador se unió ayer a Panamá y República Dominicana en el establecimiento de relaciones con China. Durante la ceremonia en Beijing, para establecer relaciones diplomáticas  ambos países emitieron un comunicado conjunto.

El comunicado, firmado los ministros de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, y de El Salvador, Carlos Castaneda, señala que “los dos gobiernos acuerdan desarrollar relaciones amistosas entre ambos países sobre la base de los principios del respeto mutuo a la soberanía y la integridad territorial, la no agresión mutua, la no interferencia en los respectivos asuntos internos, la igualdad, el beneficio mutuo y la coexistencia pacífica”.

“El gobierno de la República de El Salvador reconoce que existe una sola China en el mundo, que el gobierno de la República Popular China es el único gobierno legal que representa a toda China y que Taiwan es una parte inalienable del territorio chino”, afirma el comunicado.

Según el acuerdo, El Salvador rompe las “relaciones diplomáticas” con Taiwán desde ayer y se compromete no tener más relaciones o intercambios oficiales con la provincia rebelde de Taiwan. De esta manera Taiwán pierde a un nuevo aliado, en un proceso de lento desmoronamiento de los conseguidos durante la Guerra Fría, con el apoyo de EEUU.

Sólo 21 países reconocían a Taiwán en el mundo, más de la mitad en Centroamérica y el Caribe, por influencia de los EEUU a partir de los años ’50. Casi todos entre las economías más débiles del continente: Belice, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Nicaragua, Panamá, Paraguay, República Dominicana, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía (que tiene a la reina de Inglaterra como su soberana y jefa de gobierno), San Vicente y las Granadinas. En Sudamérica, ninguno, salvo Paraguay.

En África, solo Gambia, Burkina Faso y Eswatini (la antigua Suazilandia); en Oceanía: Islas Marshall, Islas Salomón, Kiribati, Nauru, Palaos y Tuvalu, todos países involucrados en un área de bases militares estadounidenses y en Europa, ningún país, salvo el estado del Vaticano.

De esa exigua red de relaciones diplomáticas, Taiwán ha perdido tres de los países más relevantes de Centroamérica: Panamá, República Dominicana y ahora El Salvador y dos de África (Gambia-2013 y Burkina Faso-2018).

La pérdida de sus vínculos con otro país de Centroamérica, constituye un nuevo golpe propinado por China para reducir al mínimo la acción exterior de Taiwán, un territorio que actúa de facto como si fuera un país independiente, pese a no tener asiento en Naciones Unidas y que China considera parte inherente de su territorio.

El viraje protagonizado por El Salvador, como ya lo hicieran hace meses Panamá y República Dominicana, es parte de los crecientes vínculos establecidos por América latina con China y que se han traducido en importantes intercambios comerciales y en una voluminosa cartera de inversiones chinas en infraestructura para el desarrollo de la región.

Haciendo manifiesto el rol que China tiene hoy en el desarrollo regional, el responsable de asuntos exteriores salvadoreño, Carlos Castaneda, reconoció que “nuestro Gobierno ha tomado esta decisión de cambiar nuestra posición histórica con el objetivo de elevar nuestro nivel de vida y traer beneficios tangibles a nuestros ciudadanos y esperanza para todos”. Algo que también había expresado en su oportunidad, el presidente panameño Juan Carlos Varela cundo aseguraba que establecer relaciones con China “beneficiará a nuestras naciones.

El malestar de Taiwán ha sido tan evidente que el titular de Asuntos Exteriores de la isla, Joseph Wu, aseguró haber rechazado peticiones del gobierno de El Salvador para sufragar parte de sus gastos electorales en las elecciones presidenciales de febrero próximo y señaló que El Salvador le había pedido “enormes fondos” para la construcción de un puerto en el país, una cantidad que Taiwán se negó a conceder (porque) “no vamos a involucrarnos en una diplomacia del dólar con China”.

En realidad el gobierno de Taiwán, siempre mantuvo los vínculos con esos pequeños países, con programas de ayuda económica, pero ha sido incapaz de competir en este ámbito con el poderío económico de China.

Los vínculos entre Beijing y Taipei se habían encaminado lentamente en los últimos años, hacia una  “reunificación pacífica”, pero empeoraron con la llegada al poder en 2016 de la presidenta Tsai Ing-wen, del Partido Democrático Progresista, que rechazó el acercamiento buscado por sus predecesores.

Desde que Tsai llegó al poder, Taiwán ha perdido tres aliados en Centroamérica y el Caribe  dos en África (Burkina Faso). El giro de El Salvador aparece justo después de que Tsai realizara una gira internacional a Paraguay y Belice, dos aliados de la isla. Durante el viaje hizo escala en EEUU que solo tiene relaciones diplomáticas con Beijing pero mantiene una actitud ambigua con el estatus de Taiwán sin reconoce su independencia pero tampoco la soberanía de China sobre ésta. 

Para experta en historia de Taiwán y asuntos asiáticos Marisela Connelly “perder Centroamérica sería un golpe muy fuerte para la diplomacia de Taiwán porque afectaría directamente a su legitimidad”.

 

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