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TLCAN: 25 de agosto, el último plazo?

Marco Trade News | 21 Agosto del 2018
Tlcan

Autor imagen: Foto cortesía

El próximo 25 de agosto representa el límite para que la conclusión de las negociaciones pueda ser firmada por la actual administración mexicana. Si no se logra el acuerdo para esa fecha, las negociaciones tendrán un rumbo incierto. Pero Canadá no está en la conversación.

La conclusión de las negociaciones del TLCAN para que pueda ser firmado por la actual administración mexicana, implica hacerlo a más tardar el próximo 25 de agosto. De otra forma, los tiempos legales imponen que tendría que hacerlo el presidente electo.

Para presionar, Trump ordenó a sus representantes en la negociación del TLCAN que “si no tenemos un avance, no formalizamos un acuerdo” e introduciendo sus habituales mensajes de doble fondo, agregó: “No tengo prisa”.

La directiva del presidente estadounidense choca con los tiempos que tienen los mexicanos y también con la silenciosa posición de Canadá. En medio, la posible publicación de la resolución de Trump acerca de si las importaciones de automóviles afectan la seguridad nacional de EEUU, que para su secretario de Comercio y el representante comercial Lighthizer, podría estar lista en las próximas semanas, aunque el tiempo legal les da margen hasta febrero del 2019.

Pero en este escenario falta un actor. El actual proceso de negociación se está dando entre México y EEUU pero Canadá está al margen, desde que el desbocado Trump descalificara públicamente al primer ministro Trudeau, tras la reunión del G-7.

Pero el TLCAN es un acuerdo trilateral. Para que la negociación actual la próxima semana requiere que Canadá acepte lo propuesto por México y EEUU o la ruptura del Tratado y la colisión entre Canadá y México, país que prometió no firmar acuerdos bilaterales con EEUU.

Trump admitió el jueves pasado que “no estamos negociando con Canadá en este momento (..) Sus aranceles son demasiado altos y sus barreras demasiado fuertes. Así que ni siquiera estamos conversando con ellos en este momento”.

Las versiones de los negociadores de los tres países son contradictorias. Para unos, Canadá regresará a las conversaciones cuando EEUU y México resuelvan sus diferencias específicas, sobre los sectores agrícola y automotriz. Para otros, las cuatro semanas seguidas de reuniones y los pre-acuerdos entre las delegaciones de EEUU y México están destinadas a forzar a Canadá para que haga más concesiones. Y el país del “muro”, que “le roba empleos a EEUU”, se ha convertido en una especie de cómplice de Trump.

En esa conversión parece haber tenido un rol significativo Jesús Seade, un ex asesor del FMI en la crisis asiática, que representa al nuevo gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Robert Lighthizer, parece estar forjando una relación cercana con Seade a quien invitó a un almuerzo privado en el exclusivo Metropolitan Club en Washington y a permanecer con él después de que se marchara el resto del equipo mexicano.

El interés por concluir todo antes de fines de agosto, no es solo del gobierno de Peña Nieto sino también de  Seade que prefiere que su nuevo presidente no reciba el problema del TLCAN sin resolver. Para Trump y los republicanos del Congreso también sería un logro en medio de las “guerras comerciales” desatadas por la Casa Blanca con medio mundo y una carta para las elecciones intermedias en noviembre.

Según fuentes cercanas a la negociación, México ha hecho grandes concesiones en materia de reglas de origen del sector automotriz, tanto en la incorporación del elemento laboral, en el aumento del contenido regional y en el incremento del uso de ciertos metales locales en la producción de vehículos automotores.

A cambio pidió mantener la permanencia del Capítulo 20, donde se regulan casos de resolución de controversias Estado-Estado, y que no se incorpore la cláusula sunset en el sentido de que el TLCAN terminaría automáticamente cada quinquenio, a menos que los tres países acordaran antes renovar ese pacto comercial y Trump, que siempre se opuso, parece dispuesto a concederlo.

Pero Trudeau y su ministra Freeland no quieren firmar ningún acuerdo apresurado que resulte negativo para sus ciudadanos que se muestran muy críticos con Trump y reclaman quieren que su gobierno adopte una postura fuerte respecto del comercio con EEUU.

Las constantes amenazas de Trump de acabar con el TLCAN y la imposición de aranceles al acero y el aluminio canadienses, por razones de seguridad nacional, son consideradas una traición por un país que considera haber sido un aliado fiel de EEUU. El rechazo actual a EEUU en las encuestas canadienses es el más alto en tres décadas.

Después de un año, la definición del TLCAN parece próxima. Pero aquella integración productiva y competitiva de América del Norte soñada en 1994, que representaba una salida positiva para todos sus socios, ha quedado excluida. Triunfa la visión comercial que ha primado en la renegociación y que responde a una perspectiva anti-globalización que mostró su obsolescencia hace décadas.

Fuente: Agencias – Redacción Marco

 

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