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TLCAN: La relación de a tres termina en un ‘matrimonio de conveniencia’

Marco Trade News | 29 Agosto del 2018
Frontera

Autor imagen: Foto cortesía

Las claves del acuerdo: México cedió a las exigencias de Trump para lograr el pacto comercial bilateral y admite la ausencia de Canadá. Una exigua cosecha.

Con la firma del TLCAN hace casi 25 años, EEUU, México y Canadá crearon la mayor área de libre comercio del mundo y una cadena de suministro intensa y sincronizada. Sectores como el de la fabricación de automotores y el agrícola permitieron un activo intercambio comercial, donde las autopartes cruzaban varias veces la frontera, y donde toneladas de alimentos pasaban de un país a otro sin aranceles. Unos 1.000 millones de dólares  y alrededor de 1.400 millones de dólares en bienes y servicios cruzan a diario la frontera solo entre México y EEUU.

A lo largo del proceso, México se instaló en esa ‘zona de confort’, omitió diversificarse y su dependencia del mercado estadounidense creció de manera alarmante: el 80% de las exportaciones mexicanas van directamente a EEUU, siendo su principal mercado. 

Sin embargo para EEUU, México solo supone el 16% del total de productos que llegan a suelo estadounidense provenientes del extranjero. Este ha sido el principal problema de la negociación del TLCAN para el gobierno mexicano.  La “hermandad” proclamada de ambas economías tenía una diferencia abismal.

Con la llegada de Trump y su imposición de aranceles y la amenaza de terminar el TLCAN, reveló las falencias de aquella ‘zona de confort’, que ha constituido y constituye  uno de los mayores problemas para México.

Con el acuerdo que se ha logrado esta semana y que seguramente será comunicado por Trump al Congreso de EEUU este viernes, México esquiva la cláusula de terminación fulminante y las limitaciones estacionales a sus productos agrícolas y logra apenas un año más en la revisión de las cláusulas. Una pobrísima cosecha de resultados positivos, tras un año de tires y aflojes.

En contraposición, México aceptó los condicionamientos de Trump para su industria automotriz. Ahora para los vehículos a motor y sus componentes, requerirán el 75% contra el 45% anterior de componente nacional y se requerirá un mayor uso de acero, aluminio, cristal y plástico de origen estadounidense. A ello se agrega el cierre de la brecha salarial. Con lo que el superávit mexicano con EEUU será menor en los próximos años y su industria automotriz tendrá que acomodarse a un nuevo esquema, significativamente adverso a sus intereses.

A ello hay que agregar el incierto resultado de la futura relación de México con Canadá. El canciller Luis Videgaray dijo el lunes que “con o sin Canadá tendremos un acuerdo comercial con EEUU (..) La incertidumbre deja de ser si habrá o no tratado; la incertidumbre ahora es si éste será bilateral o trilateral”, cuando su país había insistido a lo largo de toda la negociación que el TLCAN era un pacto trilateral. El abandono de sus propias palabras no constituye un buen antecedente diplomático.

Para Canadá, una de las peores concesiones que México le ha hecho a EEUU está referida al capítulo de ‘solución de controversias”. México aceptó eliminar el capítulo actual referido al mecanismo de solución de disputas de los inversores con los Gobiernos que Canadá quiere preservar y que fue uno de los mayores motivos de disputa entre Ottawa y Washington y en el que Canadá no está dispuesto a ceder, por lo que necesitaba el apoyo prometido y reiterado que la representación mexicana no cumplió.

Tras un año, la única certeza lograda por los negociadores mexicanos es que su país  tendrá un nuevo acuerdo comercial con EEUU, peor que el anterior y de solo 6 años seguros de duración. La conclusión resuelve la amenaza de la catástrofe económica que hubiera significado la terminación abrupta del TLCAN, pero poco más.

Y abre las dudas acerca de si Canadá aceptará unas condiciones negociadas a sus espaldas o preferirá renegociar nuevas condiciones y avanzar, como ya lo está haciendo hacia nuevos mercados que reduzcan su dependencia de EEUU, un aliado que resultó poco confiable.

Fuente: Agencias – Redacción Marco

 

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