25 de Enero de 2020| Última actualización 00:11 GMT

TLCAN: México descubre pocos motivos para festejar el acuerdo con EEUU

Marco Trade News | 03 Septiembre del 2018
Trump

Autor imagen: foto cortesia

Tras el festejo, los mexicanos viven la ‘resaca’ de un acuerdo que da pocos motivos para celebrar. Una catarata de análisis críticos que involucran incluso a la próxima administración ponen al rojo lo concedido por Peña Nieto a Trump.

Acorralados por el miedo a quedarse sin el TLCAN, los negociadores de México terminaron por aceptar todas condiciones de EEUU y someterse a un acuerdo bilateral que no solo no mejora el TLCAN sino que hasta lo ignora, ya que Trump no acepta siquiera el nombre, porque tiene implicancias “negativas”.

Joshua Partlow, en The Washington Post describe con acierto el contexto del anuncio: “La liturgia del reality show no podía fallar en el anuncio que el presidente Trump hizo, junto a funcionarios mexicanos, el pasado lunes. El contenido del show incluyó una intimidante llamada telefónica al presidente Peña en altavoz para que la prensa le pudiera escuchar”.

Mientras tanto, los negociadores mexicanos justificaban sus claudicaciones, con el magro resultado de haber “terminado con una importante incertidumbre.  Ese es el gran valor del anuncio que estamos haciendo hoy”, tal como confesó el canciller Luis Videgaray, uno de los que más empujó por cerrar como fuera el acuerdo.

Los largos meses de lucha de Ildefonso Guajardo, el negociador mexicano y sus promesas de que no habría “acuerdo bilateral” porque el TLCAN era trilateral y México y Canadá trabajarían unidos, quedó en el olvido. La posibilidad de que Canadá no participara del acuerdo, le restaría al ‘tridente’ norteamericano fuerza en sus negociaciones con Europa o China.

El broche lo colocó el sábado el propio Donald Trump, quien aseguró en su cuenta de Twitter: “No hay necesidad política para mantener a Canadá en el nuevo acuerdo. Si no hacemos un trato justo para EEUU después de una década de abuso, Canadá estará fuera”.

Lo que fue acompañado como siempre por las amenazas copiadas de sus amanuenses: el principal asesor económico de la Casa Blanca, Larry Kudlow, exhortó a Canadá a “venir a la mesa” (..) o “De lo contrario, EEUU podría tener que tomar medidas”.

Tras la “resaca” se han despertado arrepentimientos, críticas y una serie de interrogantes que alcanzan incluso a las máximas autoridades de la nueva administración de López Obrador, que ha comenzado a pasar “facturas” de lo realizado por los actuales funcionarios.

López Obrador dio instrucciones a su equipo para que hicieran saber que es decisiva la inclusión de Canadá en el TLCAN 2.0. Jesús Seade, jefe negociador por el gobierno entrante de AMLO, señaló que el actual gobierno federal de Peña Nieto debió haber manifestado un mayor interés por la incorporación inmediata de Canadá.

Los tardíos arrepentimientos tienen olor a bochorno: “Para nosotros la importancia (de un TLC trilateral) es un poco más alta. Queremos a Canadá por muchas razones, incluyendo políticas, porque nuestras perspectivas coinciden en ciertas cuestiones sociales”, comentó Seade.

En una entrevista que concedió al diario canadiense The Globe and Mail, confesó que el equipo de López Obrador no compartía los mensajes transmitidos por el actual gobierno de México sobre las negociaciones: “Las declaraciones hechas el lunes cuando se llegó a un acuerdo bilateral fueron 'Bueno, estamos felices de tener un acuerdo, esperamos que sea trilateral, pero si es bilateral, bueno, qué mal'. Ese no es el mensaje” (..) Queremos a Canadá, pero bajo la presión del momento el idioma no fue analizado minuciosamente por la gente que habla por el Gobierno actual”.

Ahora el equipo de López Obrador quiere promover con más fuerza la inclusión de Canadá en la renegociación cuando ya ha cedido la basa de que Trump tenga en su mano el acuerdo “bilateral” que deseaba y contribuido a ajustar la soga sobre el cuello de los canadienses.

Pero las críticas se expanden por otros ámbitos. Antonio Ortiz-Mena, actual vicepresidente de Albright Stonebridge Group y ex director de asuntos económicos en la Embajada de México en Washington, advirtió que negociar acuerdos separados socavaría la fortaleza económica de América del Norte y haría que el continente sea menos competitivo contra China. “No es un problema menor”, insiste Ortiz-Mena. “Eso perturbaría significativamente las cadenas de suministro que se han establecido durante un cuarto de siglo”.

Luis Miguel González, Director General Editorial de El Economista de México reconoce que en el sector automotriz “EEUU impuso casi todas sus condiciones y eso ha provocado molestia entre los representantes de la industria en México. Lo bueno de la negociación es que México consigue ‘proteger’ las plantas que ahora operan aquí. Lo malo es que las nuevas reglas del juego implican que resultará mucho más complicado atraer nuevas inversiones”.

Para González, éste “no es un acuerdo de libre comercio mejorado, sino un TLC con parches proteccionistas. Las concesiones en el sector automotriz y autopartes son significativas. Parecían imposibles al comienzo de la negociación, pero las cosas cambiaron por la intransigencia del equipo estadounidense y las amenazas de Trump. La gota que derramó el vaso, el paso que encendió las alarmas, fue la decisión del presidente estadounidense de iniciar los procedimientos para que se considere la industria automotriz como un asunto de seguridad nacional”.

Los detractores del acurdo alcanzado denuncian que marginar a Canadá supondría serios riesgos para las empresas implicadas en el comercio internacional. Muchos fabricantes han construido sistemas vitales de aprovisionamiento que dependen de poder cruzar libremente todas las fronteras del TLCAN.

Jay Timmons, presidente de la Asociación Nacional de Fabricantes de EEUU insiste en que “es imperioso firmar un acuerdo trilateral”, en vista del “movimiento colosal de bienes y la integración de operaciones entre los tres países”.

Es probable que Canadá, acorralado, termine firmando, pero si sus líderes Trudeau y Freeland lo resistieran, en México se desatará una ola de críticas contra un acuerdo, que por lo bajo, ya se considera una “capitulación” frente a Trump, quien se regodea en recordarle a los mexicanos que igual tendrán que “pagar el muro”.

Fuente: Agencias – Redacción Marco

 

0 COMENTARIOS

Debe estar registrado para comentar