20 de Agosto de 2018| Última actualización 20:45 GMT

Trump ordena duplicar los aranceles al acero y aluminio de Turquía

Marco Trade News | 11 Agosto del 2018
Turquia

Autor imagen: Foto cortesía

Donald Trump dio su autorización para duplicar las tasas aduaneras al acero y aluminio procedente de Turquía, aumentando la presión sobre Ankara cuya economía ya mostraba signos de deterioro.

El presidente estadounidense Trump anunció ayer en su cuenta de Twitter que ha ordenado a sus funcionarios a duplicar las tasas aduaneras al acero y aluminio procedente de Turquía.

“Su moneda, la lira turca, cae rápidamente contra nuestro dólar fuerte”, festejó Trump en su mensaje, precisando que las importaciones de aluminio y acero desde Turquía serán gravadas en lo sucesivo con un 20% y 50% respectivamente.

Como la Casa Blanca ya había impuesto en marzo aranceles aduaneros suplementarios de alrededor de 25% y 10% a las importaciones de acero y del aluminio, ello significa que ahora esos productos estarán gravados en lo sucesivo para Turquía con un 50% y 20% respectivamente.

“Nuestras relaciones con Turquía no están en un buen momento”, aclaró Trump, señalando que dio la orden de “preparar los documentos” para aumentar los aranceles, lo que en el lenguaje ya habitual del magnate, significa amenazar y dar un plazo para que su “enemigo” acepte sus condiciones.

El anuncio responde a la grave crisis diplomática que se abrió con Washington debido a la detención en Ankara de un pastor estadounidense. Ambos aliados en el seno de la OTAN  impusieron la semana pasada sanciones recíprocas contra responsables gubernamentales.

Washington decidió imponer sanciones a Ankara en protesta por la detención del pastor protestante Andrew Brunson, de 50 años, que nació en Esmirna, Turquía, pero tiene nacionalidad estadounidense. El religioso evangélico pertenece a la Iglesia de Resurrección de Izmir, una diminuta y extraña comunidad protestante de unos 25 fieles.

En 2017, fue imputado con cargos por espionaje e intento de derrocar al gobierno. Brunson, vive en Turquía desde hace 23 años y mantenía vínculos con personal de la embajada de EEUU, como Hamza Ulucay, asesor e intérprete de asuntos políticos en el Consulado de Adana en EEUU; con Metin Topuz, un ciudadano turco que trabajó en la embajada estadounidense en Estambul y con Mete Canturk, otro empleado de la embajada, los tres detenidos por cargos similares y conectado con el subjefe de la embajada, Philip Kosnett.

El detalle curioso, sobre el que llaman la atención desde un artículo en The Washington Post, Eric Edelman, ex embajador de EEUU en Turquía y  Henri J. Barkey, miembro del  Consejo de Relaciones Exteriores, es que las preocupaciones de Trump sólo se manifiestan por Brunson y no por los demás presos, empleados de la embajada de EEUU, acusados de espionaje y sobre los que no hay reclamos: “Escribimos para llamar la atención sobre la difícil situación de los ciudadanos del servicio exterior de los EEUU”, dicen los autores.

Tras la victoria electoral de Erdogan, las relaciones parecían inmejorables. Pese a las acusaciones de posibles irregularidades en las elecciones, por parte de la comunidad internacional, Trump en abril de 2017, felicitó a su homólogo de Ankara y un mes después lo recibió lo recibió en la Casa Blanca.

Pero el ‘romance’ fue efímero. Desoyendo las quejas turcas, Trump autorizó la entrega de armas a milicias kurdas de UPP, aliadas de EEUU en Siria, que son extensión del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), declarado como grupo terrorista.  

Los nuevos aranceles punitivos han contribuido a derrumbar la economía turca que ya se hallaba en problemas. La caída de la lira turca ha sido estrepitosa y el presidente Tayyip Erdogan llamó ayer a que los turcos intercambien oro y divisas por liras, para contrarrestar la crisis de la moneda de Turquía en lo que llamó “una batalla nacional contra enemigos económicos”: “Si ellos tienen sus dólares, nosotros tenemos a nuestro pueblo y a nuestro Dios”, enfatizó el mandatario turco.

Para Nicholas Danforth, politólogo de la Universidad de Georgetown y analista principal del Centro e Políticas bipartidistas, “el problema esencial es que EEUU puede incluso destruir la economía de Turquía si no liberan a Brunson y Turquía aun así no lo liberaría” y cree que debería prepararse para que las autoridades turcas tomen medidas de respuesta, como podría ser el cierre de la base aérea de Incirlik para las tropas estadounidenses, utilizada por la fuerza aérea de EEUU para sus operaciones en Siria e Irak.

Lo cierto es que el deterioro de las relaciones turco-estadounidenses, propiciadas por el extremismo de Trump acercan progresivamente a Turquía hacia Rusia. Para el director del Centro de Investigaciones en Seguridad y Estrategias de Defensa de la Universidad de Istinye de Estambul, Ismail Safi, la colaboración con Moscú “será conveniente y beneficiosa a largo plazo para ambas partes” y considera que “Turquía nunca volverá a ser el gendarme de Occidente”.

Una vez más la diplomacia de “elefante en un bazar” que ejecuta Trump, que pretende imponer correctivos para lograr lo que quiere, provoca movimientos tectónicos en el orden mundial de final incierto e inquietante.

Fuente: Agencias – Redacción Marco

 

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