25 de Abril de 2017| Última actualización 04:42 GMT

“Venezuela ha quedado en un limbo integracionista”

Francisco Mendoza, Director de la Asociación Venezolana de Exportadores (AVEX), detalla los desafíos de ser un exportador venezolano, la situación del país a niv

Pamela Donnewald | 01 Diciembre del 2011

MTN: ¿Qué balance puede hacer el sector exportador venezolano de este año que se está terminando? ¿Cuál ha sido el desempeño de las exportaciones no petroleras a lo largo de los últimos tiempos?

FM: A pesar de los planes de promoción productiva propuestos por el gobierno venezolano a comienzos del 2010 luego de la devaluación del bolívar, a pocos días de terminar el 2011, las exportaciones no petroleras de Venezuela siguen en niveles marginales.

El Sector Exportador No Tradicional en Venezuela, se encuentra atravesando un período de decrecimiento gravemente sostenido en los últimos cinco años, confirmado por las estadísticas oficiales, al cierre del tercer trimestre de 2011 el Banco Central de Venezuela reportó que las ventas al exterior de bienes de origen distinto del petrolero llegaron a 3.392 millones de dólares, pero en el tercer trimestre de 2008 estaban en 5.059 millones y en igual lapso de 2005 llegaron a 5.635 millones de dólares.

Estas cifras corresponden básicamente a un cambio unilateral de clasificación de las exportaciones no tradicionales, anteriormente productos de aluminio, petroquímicos y derivados del petróleo (combustible sintético, lubricantes, etc.) eran considerados productos tradicionales por lo que no se contabilizaban en el ramo de exportaciones no tradicionales, el verdadero valor de la exportaciones se ha reducido a menos de 1,500 millones de dólares con tendencia a la baja.

MTN: Conseguir un cliente en el exterior es una de las tareas más difíciles para un exportador. Ahora bien, ¿qué desafíos adicionales debe enfrentar un exportador en Venezuela?

FM: El exportador venezolano debe enfrentar diversos desafíos, en puerto por ejemplo, existe un alto nivel de ocupación en los principales puertos del país (Puerto Cabello y en el Puerto del Litoral Central), adicionalmente, pocas operadoras ofrecen servicio de carga a terceros, y existe una oferta  limitada de opciones de navieras a precios y frecuencias adecuados, en especial para Europa y Asia. Todos los puertos nacionales que se encontraban bajo régimen de concesión, fueron centralizados en una empresa llamada Bolivariana de Puertos, la cual luego de tres años de operaciones no ha logrado los niveles de productividad existentes previa a la recentralización de los puertos.

El complejo escenario portuario que se presenta en el tratamiento de las cargas de exportación con las inspecciones del Comando Antidrogas, la rigidez del actual control cambiario que todavía  no permite el manejo autónomo del 30% de los ingresos del Valor FOB de la carga; la desmotivación que genera los años de espera en la cancelación de incentivos fiscales como reintegros de IVA y el Draw Back, son factores importantes que reducen el comercio internacional.

Por otra parte, no se observan medidas que propicien el financiamiento flexible y oportuno a las empresas que se dedican a la actividad exportadora, todo esto en gran medida ha limitado la expansión de este sector en los mercados internacionales.

Aunado a esto, nuestras empresas atraviesan una década de desinversión tecnológica, manifestando un funcionamiento forzoso como consecuencia de los interminables inconvenientes en la aprobación de divisas para la adquisición de insumos, incidiendo en la disminución de la capacidad productiva, conjuntamente con las expropiaciones y nacionalizaciones que han reducido el espacio vital del sector privado. En la actualidad, Venezuela no puede hacer frente a la demanda local, lo cual ha quedado demostrado con los altos índices de mercancía importada que ingresa al país en los últimos años.

También, en los puertos hay mayor frecuencia de “roleo” (roll over) por parte de las navieras, en ocasiones debido a congestionamiento de puertos y en otros casos debido a modificaciones en las rutas de los buques, por razones de operatividad y conveniencia de las navieras. Esto hace que se incumpla con las fechas de despacho convenidas con los clientes.

Otro obstáculo significativo, demora en la emisión de permisos de exportación por parte del INSAI (Instituto Nacional de Salud Agrícola Integral / Ministerio del Poder Popular de Agricultura y Tierras), hasta 5 meses en algunos casos.

En los últimos 5 años se presenta una inflación interna alta lo que ha encarecido los costos de producción substancialmente, principalmente con la cantidad de permisologías nuevas que han sido publicadas. Por último, dependiendo del país de destino, se presenta lentitud en la emisión de los certificados de origen.

MTN: ¿Qué impacto tuvo para el comercio exterior la salida de Venezuela de la CAN y la llegada al MERCOSUR?

FM: A 7 meses de salir de la Comunidad Andina, es notorio que Venezuela no puede desligarse de sus socios y mercados naturales, de allí, que aún continúa vinculada a estos países por medio de acuerdos bilaterales que garantizan el seguimiento de alianzas comerciales consolidadas en el tiempo transcurrido.

En el caso de Ecuador y Bolivia los acuerdos han sido establecidos por varios años, sin embargo con Colombia y Perú se han dado prorrogas cada tres meses que han mantenido a los productores y exportadores en zozobras.

Es preocupante la abstracción internacional de Venezuela y sus posibles consecuencias al no formar parte de ningún bloque de Integración Regional luego del mes de abril de 2011, y con ello sobreviene la incertidumbre sobre nuestra posición como país a los fines comerciales, aduaneros y logísticos.

Sólo contábamos en perspectivas razonables con la Comunidad Andina y su institucionalidad, esta carencia de definiciones nos plantea un panorama incierto, nuestro compromiso con el Sector Exportador nos responsabiliza a continuar propiciando el diálogo y concertación entre el sector público y privado, porque sin un trabajo conjunto con reglas claras y compromiso de ambas partes no será posible reimpulsar la producción ni firmar acuerdos y tratados que se adecuen a nuestra realidad empresarial.

Venezuela ha quedado en un limbo integracionista, ya que no pertenece a la CAN, el mejor esquema integracionista logrado, luego de la Unión Europea, tampoco pertenece al Mercosur, pues aún no se ha aprobado su ingreso, falta el voto de Paraguay.

Tampoco tenemos otras negociaciones, como los de tratados de libre comercio, lo cual está marginando las posibilidades de integración comercial, cultural, de inversión extranjera, de actualización tecnológica.

MTN: ¿Cuáles deberían ser los pasos a seguir para que Venezuela disminuya su dependencia exportadora del “oro negro”? ¿Qué se hace desde AVEX en este sentido?

FM: En primer lugar “apertura de inversiones extranjeras”, en nuestro país, la inversión extranjera constituiría el aporte de recursos capitales, en nuevos activos fijos reales vinculados a una actividad productora. De esta forma, se generaría empleo directo e indirecto, y promovería la competitividad entre las empresas nacionales y extranjeras. A su vez, admitiría la generación de economías de escala, que simplifican los procedimientos productivos en las grandes industrias.

En segundo lugar “liberación del control cambiario”, ya que el establecido desde el año 2004, y ajustado en el año 2010 (de Bs. 2,60 a Bs. 4,30), en algunos casos ha disminuido y en otros ha imposibilitado las exportaciones de los productos nacionales. Por tal razón es trascendente, alcanzar la libertad cambiaría, evitando la obligación de reintegrar las divisas por concepto de exportación al Banco Central de Venezuela, a su vez se debe promover que el empresariado pueda negociar en divisas para efectuar los pagos en moneda extranjera dentro del territorio nacional, sin ningún tipo de limitación, mecanismo que en principio debe ser empleado en las zonas francas.

Este control de cambio es perverso, pues no permite la repatriación de dividendos a los inversionistas extranjeros, la inversión en tecnología de punta se ve demorada por la lentitud en la entrega de las divisas lo que conlleva una incertidumbre a nivel internacional perdiendo Venezuela proveedores de estatura mundial, siendo reemplazados, en algunos casos, por proveedores de tecnología obsoleta y ineficiente. 

El tercer paso sería la “descentralización”, la cual está fundamentada en nuestra Constitución Nacional, sin embargo, en la práctica, el poder está concentrado en pocas personas y en determinadas ciudades del país. Esto ocurre no sólo a nivel gubernamental, sino en relación a la ubicación de las industrias y mercados nacionales. De allí, que se deba reactivar la creación de fábricas y parques industriales en todo el territorio nacional que fortalezcan a todos los estados por igual, y en los cuales puedan explotarse los recursos de cada región.

Cuarto “seguridad jurídica”. Los inversionistas y dueños de capitales tienen un gran respeto por dos palabras: expropiaciones y nacionalizaciones, que en realidad son confiscaciones de bienes pues no son cancelados a tiempo y cuando se hace es según la valoración que resuelve el gobierno. Si bien es cierto, que en algunas oportunidades este tipo de políticas gubernamentales son ejecutadas por malversaciones de fondos, desvío de capitales, negocios ilícitos, etc. Para lograr la diversificación de exportaciones de productos no tradicionales en Venezuela, es necesario que exista seguridad jurídica que fortalezca la actividad industrial en el país, a través de principios como la transparencia, la producción limpia, buenas prácticas empresariales, igualdad de condiciones para las empresas públicas y privadas, principalmente.  

Y el último paso creo que es la “diversificación de las exportaciones”, una medida de reactivación de los sectores productivos en el país, que permite la creación de nuevos empleos, la captación de nuevas inversiones de capital, y desarrollan procesos industriales altamente competitivos, sin generar inflación. Por ello es trascendente simplificar los procedimientos del comercio de bienes y servicios, de solicitud de permisos internos para exportar, los tiempos de entrega de certificados de origen, reintegros, excepciones de impuestos, aranceles, etc.

Por años, la Asociación Venezolana de Exportadores ha enfatizado en la necesidad de que en el país haya una conciencia exportadora en todos los niveles. AVEX en los últimos años ha enviado documentos y comunicaciones a diversos organismos públicos en varias ocasiones, que contienen los planes para la promoción de las exportaciones  no tradicionales e inversiones, sin embargo no se ha recibido ninguna respuesta.

MTN: ¿Cómo cree que la crisis internacional impactará en las exportaciones venezolanas? ¿Cuales son sus perspectivas económicas para el año que se avecina?

FM: Los desafíos que deben afrontar los exportadores venezolanos menoscaban su competitividad en el mercado internacional, cada día disminuye el número de empresas que comercia en el exterior. El gobierno venezolano debería repensar sus actuales políticas de acercamiento a países con los que geográficamente no son aptos para mantener una relación económica y promover políticas económicas que generen mayores beneficios comerciales.

Las perspectivas para el año 2012 son muy inseguras, entraremos en un proceso electoral donde se podrá observar una alta polarización entre los candidatos y el gobierno ya comienza a realizar gastos netamente electorales, con ofertas populistas difíciles de mantener en el tiempo, ampliando las importaciones gubernamentales de todo tipo de producto para ser regaladas o vendidas a precios subsidiados, en detrimento de la producción y economía nacional.

En octubre de 2012, los venezolanos deberemos escoger nuestro rumbo político y económico, siendo claro que escogeremos entre dos sistemas radicalmente opuestos que definirán el futuro de las próximas generaciones.

Francisco Mendoza, Director de la Asociación Venezolana de Exportadores (AVEX)

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